¿Usaría un “jean” hecho de fique?

Investigadores colombianos inventaron una fibra a base de esta planta, con la cual se puede hacer denim, el textil del que salen estas prendas. El invento ayudaría a reducir el impacto medioambiental del sector.

María Clara Restrepo. Camilo Vega.

A pesar de la popularidad mundial de los jeans, o vaqueros, no todas las personas son conscientes de que la tela con la que son elaborados se llama denim. Se trata de un textil compuesto principalmente por fibras de algodón, un producto agrícola altamente exigente, que requiere grandes cantidades de agua, pesticidas e insecticidas debido a que es muy susceptible a las plagas. Es por esto que es considerada como una de las prendas que más contaminan el mundo, y es poco probable que merme el efecto debido a su alta demanda.

Pero unos colombianos habrían encontrado una posible solución al problema. El Grupo de Investigación sobre Nuevos Materiales (Ginuma) de la Universidad Pontificia Bolivariana logró crear una fibra a base de fique con la cual se puede fabricar denim. Se logra producir una tela con la misma calidad y con la misma experiencia de uso, por lo que el consumidor ni siquiera podría sentir la diferencia.

Colombia es el único productor de peso de la planta (de fique). Entre sus ventajas está que es un cultivo que los insectos no lo afectan, por lo que no requiere pesticidas e insecticidas (o sólo porciones muy pequeñas). Además, a diferencia del algodón, que es un monocultivo, de los que más agua requieren del mundo (está en el cuarto puesto junto al maíz), el fique podría mantenerse con la irrigación natural.

El proceso de cottonización es la clave de todo: se extrae la fibra de fique, de la cual suelen salir tiras de uno a dos metros de largo, y se las divide en pedazos. Luego se hace un proceso químico (alcalino, que ya se implementa en la industria), en el cual ésta pierde componentes que hacen que la fibra sea dura, tosca y rígida. Una vez pasa por esta etapa, se produce un hilo compuesto por algodón y fibra de fique cottonizada (50 % fique y 50 % algodón), con el cual se teje el denim.

La idea nació del proyecto de maestría de María Clara Restrepo, quien destacó los incentivos económicos para que las empresas consideren este nuevo material, pues “un kilo de algodón puede costar $5.500 y uno de fique tan solo $2.000. El fique es un cultivo que se encuentra en Colombia y cada planta puede producir hasta por 20 años, mientras que casi el 50 % del consumo de algodón debe ser importado (y debe ser resembrado)”.

Para Luz Adriana Naranjo, directora de transformación del Instituto para la Exportación y la Moda (Inexmoda), “el proyecto de la fibra de fique es un buen ejemplo de la unión universidad-empresa-Estado (con el apoyo de Colciencias). Todavía requiere más investigación y mejorar el proceso, pero consideramos que es posible que en un futuro Colombia exporte prendas a base de esta fibra. Este tipo de iniciativas nos permiten inyectarle tecnología al sector y estar a la vanguardia, pues en todo el mundo se están creando estos tipos de fibras a base de desechos orgánicos”.

Por su parte, Guillermo Criado, presidente de la Cámara Colombiana de la Confección, dijo que “en el mundo hay una fuerte tendencia a crear telas por medio de fibras que se extraen de desechos orgánicos. Existe una verdadera oportunidad de negocio, no sólo porque en muchos casos implica una reducción de los costos, sino porque entre los jóvenes hay cada vez más conciencia medioambiental. De manera que hay un importante mercado para estas iniciativas”.

Lograr cambios estructurales en esta industria puede, en efecto, generar un gran impacto económico. La firma analista de consumo Raddar estima que en 2017 se vendieron 48 millones de unidades de jeans en Colombia, lo cual implicaría que esta industria movió más de $1,6 billones. De manera que un ahorro de aunque sea el 20 % implica varios cientos de miles de millones de pesos.

Restrepo también cuenta que “el proceso ya ha tenido varias validaciones a escala industrial. Han sido pequeñas, pero en dos industrias diferentes. El tema es saber quién quiere industrializarlo para poder implementarlo. Eso sí, quisiéramos hacer una pequeña planta piloto en alguno de los municipios productores para lograr que los campesinos tengan el conocimiento y puedan ellos vender la fibra con el proceso y así  generar mayores ingresos”.

La fibra ya está patentada junto a Expofaro, firma colombiana que produce Levis. Por ello la idea ya se encuentra dentro de una de las principales empresas textiles del sector. Asimismo, en el Ginuma están trabajando en desarrollos similares, como un proyecto en el que producen filamentos de viscosa, un material con el que se pueden hacer hilos y sale de la celulosa del fique.

Estos son apenas un par de ejemplos que implican avances tecnológicos dentro de un sector que genera el 7,5 % del PIB de Colombia.

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Camilo Vega Barbosa / @camilovega0092.

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