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Anunció su retiro del conglomerado empresarial
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“Yo les quitaría los subsidios a las personas de ingresos altos”: David Bojanini

El presidente del Grupo Sura hace un análisis de los cambios que necesita el sistema pensional, los cambios que urgen al modelo educativo, el Acuerdo de Paz y el inconformismo social que se volcó como protesta a las calles.

David Bojanini es ingeniero industrial y estudió una maestría en administración de negocios (MBA) en la Universidad de Míchigan, Estados Unidos.Óscar Pérez - El Espectador

David Bojanini tiene 63 años, lleva cuarenta en el Grupo Sura y desde hace trece es el número uno y encargado de llevar el timón del barco catalogado como uno de los conglomerados financieros más importantes de Latinoamérica, una de las pocas multilatinas. En sus haberes están todos los éxitos empresariales posibles de adquisiciones, fusiones e inversiones. Sabe como pocos de rentabilidad y es un respetado actuario en el mundo asegurador. De la línea de Nicanor Restrepo y el Grupo Empresarial Antioqueño, Bojanini acaba de anunciar su retiro. En entrevista con El Espectador, este empresario miembro de las juntas de los grupos Nutresa, Argos, Bancolombia, Suramericana y de organizaciones como Proantioquia, el Consejo Privado de Competitividad y Fedesarrollo, habla de la reforma pensional, la vejez del sistema educativo colombiano, el Acuerdo de Paz y los perfiles de los líderes que necesita el país en medio de tanta turbulencia social.

Anunció su retiro del Grupo Sura. ¿Eso significa que deja la presidencia y también su participación en las juntas directivas del conglomerado?

Sí señor. Entre las normas de buen gobierno que tenemos aquí, cuando un ejecutivo decide retirarse, eso involucra no solo su cargo sino cualquier representación que tenga en juntas directivas, porque obviamente a uno lo reemplazan y ese alguien debe ser quien ocupe esos puestos en las juntas.

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¿Usted contempla, en el uso del buen retiro, aceptar la invitación de otras juntas a las que probablemente lo van a invitar?

Yo, en un principio, quiero tomarme un tiempo de analizar muy bien todo; no tengo en este momento una propuesta especial. Puede que acepte una o dos juntas que me parezcan interesantes y que no me representen un conflicto de interés con lo que yo he hecho durante todo este tiempo, pues aun retirado creo que es muy importante que uno considere que aquí se adquirió un conocimiento, una preparación y no voy a aceptar una junta que pueda tener un conflicto de interés en el sentido de que es un competidor o un proveedor o algo así, porque uno lo que quiere es una cosa diferente. No es lo que tengo en mis planes. Si me hacen un ofrecimiento compatible con lo que a mí me gusta y no me genere conflictos de interés, probablemente lo considere.

¿Qué piensa hacer?

Todos tenemos cosas personales que en la vida uno va aplazando y yo pienso que uno las debe hacer cuando todavía tiene la salud y la energía. Yo tengo algunas inversiones en el campo, quiero invertirles más tiempo, llevarlas a un mejor nivel, y en eso estaré trabajando. A mí me gusta tener una vida más equilibrada, poder hacer ejercicio, leer más, viajar un poco, hacer cosas que me gusten, como mejorar mis habilidades culinarias, cosas de ese estilo.

Usted es uno de los empresarios más poderosos e influyentes del país. ¿Para qué sirve el poder?

Primero que todo el poder es prestado. Eso no es una cosa que uno la tiene y se la escrituran y ya es de uno. No. Tener un cargo importante puede dar algún tipo de poder, pero eso hay que saber utilizarlo. Creo que más que poder es la capacidad de influir, y esa capacidad de influir es lo que uno debe saber utilizar mejor, porque cuando usted tiene un cargo importante y mucha gente lo consulta, lo busca para preguntarte sus opiniones; en fin, uno debe utilizar eso con mucha responsabilidad para poder dar directrices que ayuden a construir un mejor país, mejores empresas. Yo creo mucho en el liderazgo, pero en el liderazgo auténtico, el que uno adquiere porque tiene esa habilidad para influir en los demás, en encaminar equipos de trabajo a hacer ejecutorias importantes que ayuden a crecer empresas, a mejorar políticas públicas, y creo que esa es la idea: servirles a los demás. Esa capacidad de influencia, que algunos llaman poder, debe ser para poder servirles a los demás.

Ayúdenos a entender este país. Uno ve por un lado esta protesta social en las calles, hay inconformidad, un crecimiento económico mejor que el del resto de América Latina, un desempleo ya en dos dígitos, la informalidad es creciente. Un jeroglífico difícil de entender. ¿Cómo lo lee usted y lo ve a futuro?

Lo que uno ve en distintos centros de pensamiento en donde he podido participar es que si bien tenemos un buen crecimiento comparado con el resto de la región y hasta con el mundo, no es suficiente para que Colombia salga de la situación en la que estamos. Queremos ser un país de ingresos medios, más comparable con otros países que sí han logrado superar esa barrera, pero lo que vemos es que la productividad no ha mejorado, y tiene que ver mucho con los seres humanos, el talento humano, la formación que tienen los jóvenes de hoy.

Usted me habla del nivel de desempleo, pero el nivel de desempleo de los jóvenes es mucho más alto, es más del 20 % y eso nos manda una señal muy importante. Por un lado nos dice que hay unos que no llegan a la universidad, con gran frustración porque no pueden formarse y desempeñar un papel más importante en la sociedad, más productivo. Y otros que sí llegan a la universidad, muchos de ellos financian con crédito, y al final no consiguen un trabajo de acuerdo con lo que estudiaron, entonces hay que revisar todo el modelo del sistema educativo, porque a lo mejor estamos formando jóvenes en disciplinas que ya no nos está pidiendo el medio, y no es solo en Colombia, es el mundo.

¿Qué propone hacer?

Tenemos que pensar cuáles son esas capacidades y para eso a todas estas comisiones de sabios tenemos que sentarlas a que nos digan cuáles son las capacidades que debería tener un joven hoy, que termine sus estudios secundarios, universitarios o tecnológicos, para tener las capacidades que le está exigiendo el medio.

Cambio de mentalidad, una revolución...

Las empresas estamos enfrentadas a una cosa que se llama la cuarta revolución industrial, estamos preparando gente con capacidades en analítica, inteligencia artificial, desarrollo de códigos, de cosas en que el mundo tiene escasez de capacidad. En este edificio donde yo trabajo hay una empresa de software que contrata cientos de jóvenes, ya tienen ocho pisos, unos 600 empleados que vimos llegar de un momento a otro, y que trabajan desde aquí para cualquier parte del mundo.

Si nosotros dijéramos que vamos a formar a muchos jóvenes en estas capacidades —no todos tienen esa vocación ni las bases, pero otros sí—, y si nos enfocamos en ellos, un joven de estos saldría y no se sentiría tan frustrado porque conseguiría un trabajo bueno, bien remunerado y creando cosas para el desarrollo del país. Este es un ejemplo, pero no todos se tienen que enfocar en la cuarta revolución industrial. Hay que revisar todas las profesiones tradicionales y ver cómo han evolucionado. Es que todo está cambiando, todos nos tenemos que transformar, las empresas, la educación, el país en general, todos nos estamos transformando, y ojalá pudiéramos dar un salto hoy y no tratar de desatrasarnos en un sistema educativo que ya no es el que el mundo está pidiendo. Demos ese salto de la rana a un sistema educativo que el mundo de hoy y de mañana nos está pidiendo.

Y sobre las protestas…

Ahí tenemos un reto grande donde hay frustraciones de los jóvenes que tienen que ver con eso. Obviamente en estas protestas también hay que decirlo: muchas cosas se mueven más por las emociones que por las razones, y tenemos que volver un poco. La frustración nos lleva a ser más emocionales, pero también la razón es muy importante para no perder el rumbo, porque por las emociones pasan muchas cosas que no deberían pasar, pero cuando le ponemos la razón de por medio, empezamos a proponer, la razón nos ayuda a ser más propositivos. Cuando se reune el comité del paro y les preguntan: ¿ustedes qué quieren? Y quieren muchas cosas y no quieren nada. ¿Que si hacemos reforma pensional? No, no hacemos reforma pensional. ¿Cómo así que no?, si aquí la cobertura es de menos del 30 %, ¿entonces quién es el que dice que no queremos reforma pensional? Esas son las cosas que deberíamos estar mirando, qué es lo que necesitamos, pero seamos propositivos, con información, para que construyamos entre todos en vez de destruir.

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Con todos estos movimientos sociales y protestas, el país está reclamando líderes que estén a la altura de los nuevos retos. ¿Cómo deben ser los líderes que necesita Colombia?

Deben ser líderes que tengan la capacidad de escuchar, empatía y sensibilidad social para entender los problemas de los demás. El liderazgo, como le decía ahora, no se lo escrituran a uno, eso es algo que uno se tiene que ganar, y para ganárselo hay que tener estas cualidades: humildad, por ejemplo, porque un cargo importante es algo que uno tiene prestado, y el día que no lo tiene pues no le debe causar ningún problema dejarlo, debe desprenderse de lo que representa ese cargo, con mucha tranquilidad y mucha paz interior, cuando uno entiende que eso es prestado, lo puede hacer así, pero cuando las personas se aferran a lo que significa un cargo, entonces les da mucha dificultad desprenderse de eso, y yo diría que los líderes que necesita Colombia son aquellos que más que decir: yo soy una persona importante, sean personas que sean sensibles, capaces de entender y escuchar a los demás, porque en todas partes hay problemas, pero si nosotros nos cerramos en una sola posición, a lo mejor no somos capaces de ver y tener la empatía para entender cuáles son los problemas de los demás y poder ayudar a tomar medidas que ayuden a solucionar esos problemas.

Toca un tema coyuntural. ¿Cuál es su propuesta de reforma pensional sabiendo que el Grupo Sura tiene inversiones en el negocio de pensiones? Quiero escucharlo, más aún después de las desafortunadas declaraciones del Gobierno en la semana pasada.

La reforma pensional la hemos enfocado más desde lo político que desde lo social. Una reforma pensional debería tener un objetivo claro, y cuando uno parte de un objetivo claro, fundamental, pues la discusión se enriquece. ¿Entonces qué es lo que tenemos que corregir en nuestro sistema pensional? La cobertura. Tenemos una cobertura muy baja, entendida como la gente que cuando llega la edad de retiro tiene algún ingreso que le sirve para vivir. Entonces empezamos por ahí.

Tenemos discusiones muy absurdas alrededor de que si deben desaparecer los fondos de pensiones o Colpensiones y el sistema de prima media. Yo no creo que esa es la discusión que hay que dar. La discusión que hay que dar es si tener un solo régimen y ese puede ser donde colaboran los dos sistemas que tenemos hoy. Hay que tener un primer pilar que lo leía en las propuestas de Fedesarrollo, que es un pilar solidario. En un país con tanta informalidad laboral, es muy difícil que un trabajador alcance las 1.150 semanas que se necesitan para una pensión, lo que acabamos es devolviéndole los aportes y ya, pero eso no le da a la persona para vivir el resto de su vida.

Pensemos en mecanismos que ya existen como los BEPS, pero mejorándolos, para que todos los subsidios se concentren en ese primer pilar solidario, y en Colombia Mayor, que es otra parte de ese pilar de los que nunca cotizaron, poniéndole un ingreso a las personas, pero que sea periódico, para que le sirva para el resto de su vida, así no sea lo que le da el BEPS equivalente a un salario mínimo, porque el país no tiene capacidad. Y ese es el otro tema. ¿Uno puede pedir sistemas pensionales muy generosos, si el país no tiene la capacidad? Cuántos países han quebrado por ofrecer beneficios más allá de lo que puede, y Colombia no es un país rico.

Ese es el tema de las pensiones altas...

Yo sí les quitaría los subsidios a las personas de ingresos altos. Es un absurdo que el que se gana veinte salarios mínimos o más esté recibiendo un subsidio del sistema pensional, cuando hay un mundo de gente que no llega a las semanas y no recibe ningún subsidio. Ahí tenemos algo que corregir. ¿Quiénes se oponen a eso? A lo mejor esas personas que están recibiendo esas rentas que no deberían estar recibiendo. Ahí es donde debe centrarse esa discusión.

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¿Qué más hay que ajustar?

La expectativa de vida aumentó, la gente está viviendo muchos más años, entonces hay que revisar en algún momento la edad de retiro, lo más sensible que hay: el día que usted diga que va a subir la edad de retiro, sale todo el mundo a la calle; pero entendámoslo bien: a los que ya tienen unos derechos adquiridos hay que respetárselos, pero los jóvenes de hoy que van a vivir más de cien años, a lo mejor a los 62 años todavía tienen mucha energía y capacidad de laborar. Y además el bono poblacional se nos está disminuyendo bastante, ya no va a haber tantos jóvenes en el futuro y necesitamos que la gente permanezca en la fuerza laboral. Trabajar no es tan malo, ojalá todo el mundo pudiera tener empleo. Cuando a una persona le llega la hora, muchos dicen: ah, yo no me quiero ir todavía, pero vaya dígale que le van a subir la edad de retiro y brincan. Lo que hay que mirar es cómo los que se quedan a mitad de camino, en las semanas que tienen que cotizar, por efectos de la informalidad y el desempleo, cómo ayudarles a subsidiar, a mayores semanas mejor subsidio, para que haya un estímulo a que los informales también hagan un esfuerzo por aportar. Esas son las cosas que hay que discutir.

¿Entonces qué opina de la propuesta de reforma?

La reforma que se va a proponer tiene más cosas que dar que cosas que quitar, lo único que yo creo que hay que quitar son los subsidios para la gente de mayor ingreso, y yo creo que nadie puede protestar por eso. Pero si aumentamos la cobertura: dar más subsidios a los que más lo necesitan, ¿quién se va a oponer a una reforma de ese estilo? Lo que pasa es si a la reforma le meten intereses de otro carácter, como el político, o que hay que acabar con los fondos de pensiones porque eso es neoliberal... Si es que los fondos de pensiones combinados con solidaridad, como se quiere hacer, no es neoliberal. Todos tenemos que hacer un esfuerzo y aportar para que se pueda tener un sistema pensional.

Hoy hay un mundo de subsidios, de solidaridad, y eso es lo que tenemos que revisar. Otra cosa que hay que revisar es la asegurabilidad, porque ninguna aseguradora quiere vender una renta vitalicia, nadie quiere asegurar los riesgos de un seguro previsional, y eso se necesita en un sistema pensional. Hay que mirar bien cómo vamos a manejar esas cosas. Y solo le he hablado de cosas que hay que arreglar en el sistema, yo creo que puede coexistir el régimen de prima media, manejando toda esa parte de subsidios, y el ahorro que deben hacer las personas lo pueden manejar en fondos de pensiones, que han demostrado que dan muy buena rentabilidad, y que el dinero invertido ahí produce mejores réditos para mejorarles la pensión a las personas, y después encima de eso está el ahorro voluntario de los que tienen mayor capacidad.

El Gobierno habla mucho de la economía naranja, pero una cosa es hablar y otra ejecutar. ¿Cómo ve usted al país en esa materia? ¿Cree que vamos a cambiar la dependencia del petróleo por la economía del conocimiento?

Lo que le mencionaba de la educación para crear capacidades que hoy demanda el mundo ayuda mucho en ese sentido, porque hay que formar jóvenes en disciplinas con las que se puede hacer mucho, por ejemplo desarrollando software para todas las partes del mundo, y eso es una exportación muy importante, eso está en el conocimiento que tenemos. Uno se sorprende mucho y por eso me gusta interactuar con emprendedores. Es impresionante la cantidad de jóvenes en nuestro país que están creando sus propios negocios en muchos frentes de lo que se llama economía naranja, pero hay que estar al pie de ellos para apoyarlos con la parte de fondear sus negocios, poderlos financiar, tener asesoría técnica y administrativa, porque son jóvenes con ideas muy buenas, conociendo muchas tecnologías, pero a lo mejor no son tan buenos administradores.

Hay que crear más fondos de “venture capital” (o capital de riesgo) para poder apoyarlos. Y la economía naranja tiene una gama muy amplia de disciplinas, que va desde el arte y la culinaria hasta la alta tecnología, y eso es bueno. Las sociedades se van desarrollando y el mundo de hoy demanda mucho entretenimiento, eso es ir a probar comidas diferentes, a una obra de teatro o a un concierto, y en eso vemos a muchos jóvenes emprendiendo en temas de lúdica y cultura, algo muy importante en el mundo de hoy. Yo creo que hay oportunidades, que no es malo; que la economía naranja en el corto plazo seguramente no va a reemplazar el petróleo y los “commodities”, pero sí ayuda a que si nosotros le invertimos más a la educación para fortalecer esos frentes de conocimiento que tiene todos los frente de la economía naranja, vamos a tener más jóvenes empleados y vamos a solucionar un problema social.

Hizo parte de los empresarios que estuvieron al tanto de la negociación del Acuerdo de Paz. ¿Qué fue lo que faltó para que todo saliera mejor y el país no terminara tan parcializado? Y todo esto en medio del recrudecimiento de la violencia, el asesinato de líderes sociales…

La ilegalidad en Colombia es muy grande y desafortunadamente todo nuestro conflicto se empezó a financiar de la ilegalidad, de los cultivos ilícitos, de la minería ilegal, de la extorsión, cosas que se nos crecieron, negocios ilegales controlados por los grupos al margen de la ley. Antes la guerra se financiaba con cosas también muy horribles como el secuestro, pero eso no les producía lo que sí les produce todo esto que le digo de antes, entonces nosotros hacemos una negociación de paz y un acuerdo de desmovilización que, yo creo, fue muy importante, porque es que hoy tenemos 10.000, 13.000 personas que ya no están con un fusil en la mano en esas actividades ilegales y que quieren participar de una reincorporación con la sociedad y en eso tenemos que ayudar.

Me parece que desde que se firmó el Acuerdo de La Habana fue muy lento el proceso de implementación. Este Gobierno, yo creo, está trabajándole a la implementación, y mi consejo es que lo hagan a un ritmo más rápido para que estas personas verdaderamente encuentren campo en nuestra sociedad. ¿Qué pasó? Se hizo la negociación y el Acuerdo se metió en el cuento del sí y del no, una polarización política. Eso es desafortunado porque la paz la queremos todos los colombianos, desde el que dijo el no más rotundo hasta el que dijo el sí más rotundo, pero en eso empezamos a meterle diferencias políticas de dos líderes importantes que desafortunadamente polarizaron el país en ese sentido. Y ahí se pierde todo el esfuerzo.

Es una lástima que se pierda lo que se busca con una paz, ojalá hubiera sido una paz en la que todos los colombianos hubiéramos participado en el proceso de negociación para que esa negociación se hiciera respetando. Hombre, eso tiene que tener, como se dijo en su momento, unas líneas rojas que no se pueden pasar, y que por el afán de cerrar una negociación nosotros no podemos hacer concesiones excesivas, porque eso sí genera reacciones de mucha gente. Pero yo creo que el Acuerdo que tenemos es suficientemente bueno y que lo tenemos que implementar, y no tenemos que mirar para atrás diciendo que el Acuerdo fue muy malo. No, hay muchas personas que lo que quieren es reincorporarse en la sociedad haciendo negocios lícitos, y eso era lo que buscábamos, entonces no nos quedemos en discusiones absurdas de que es que va a haber una impunidad y que no se qué. Yo espero que quienes se desmovilizaron cumplan con lo que tienen que cumplir, y que el país les cumpla en su reincorporación, pero en esos procesos hay que ayudar a facilitar que las cosas se den. Creo que este Gobierno lo quiere hacer, pero mi recomendación es: hágalo más rápido.

La acción del Grupo es muy estable. ¿El precio de la acción refleja y va en línea con la realidad del Grupo hoy?

No, como nuestro mercado bursátil tiene una liquidez tan baja, la acción no tiene el movimiento suficiente para hacer la formación de precios. Entonces hoy nuestra acción puede tener un descuento muy grande frente al valor real de las empresas, ahí hay una gran oportunidad, es un descuento que si el mercado se da cuenta, estaría comprando esa acción como una muy atractiva con una oportunidad de valorización muy importante.

¿Nanotecnología y biotecnología están en el radar del Grupo Sura?

Claro. Tenemos lo que se llama Sura Ventures, y ha invertido más de US$30 millones, ya nos acercamos a los US$40 millones en compañías de tecnologías diferentes, fintech, insurtechs, que son las de seguros; health tech, que son las de salud, y ahí hay biotecnología. Empresas que están haciendo cosas para que podamos serviles mejor y darles mejores soluciones a nuestros clientes. Invertimos en esas empresas o tratamos de hacer alianzas con ellos para traer ese conocimiento e innovaciones. Hoy tenemos una que se llama Pager, que sirve para salud, y es una cosa donde usted, a través del celular, puede entrar a hacer una consulta médica siendo afiliado a la EPS o seguro médico, y sin tener que desplazarse hasta un consultorio, o pedir una cita, usted puede plantear su sintomatología, usando inteligencia artificial, y lo van conduciendo a buscar una solución, y si la cosa es grave le dice: usted tiene que venir porque lo tenemos que revisar, pero si es algo muy de rutina, muy fácil, esta plataforma le ayuda. Son cosas que venimos desarrollando con esta gente basados en tecnología digital.

La gente tiende a odiar al sistema financiero, incluso más cada vez que salen los resultados que publica la Superfinanciera. ¿Algún día cambiará ese escenario?

El sistema financiero, como cualquier empresa de hoy, se tiene que transformar para realmente brindarles soluciones a las necesidades de la gente, pero por un minuto imagine usted un país en donde no exista el sistema financiero. Estaríamos en manos del “gota a gota”, de los usureros, no habría recursos para financiar proyectos, que es lo que genera empleo. Mire, los bancos le prestan dinero a la gente, a las empresas, para que con eso se pueda generar crecimiento, empleo, entonces el sistema financiero es muy necesario en cualquier país.

Lo que la gente no analiza es cuánto capital se necesita para tener un banco, y eso es lo que tiene que poner el inversionista, y ese capital debe dar un rendimiento razonable. Cuando vemos las utilidades de un banco, nunca miramos cuánto se necesita para ganarse esas utilidades, a cuánta gente hay que prestarles dinero y cuánta gente verdaderamente no paga, porque la empresa se quiebra o la persona pierde el empleo. Entonces hay que mirar todo esto en conjunto, y no escandalizarse porque un banco tiene una utilidades x o y, porque hay que mirar cuánto dinero tuvieron que invertir para conseguir esas utilidades.

La otra cosa que quiero decir y es muy importante: solemos criticar a la empresa privada en el sistema capitalista, pero las empresas privadas, como Grupo Sura que están en la bolsa, tiene unos accionistas. Hoy, el 29 % del grupo Sura les pertenece a los afiliados de los fondos de pensiones, los trabajadores colombianos son dueños de casi el 30 % de esta organización y esos mismos trabajadores a veces salen a decir cosas malas de la organización que es de ellos. Lo mismo pasa con Bancolombia, y con otros bancos del país y otras empresas como esta. Entonces fíjese que los fondos de pensiones como inversionistas institucionales son una manera de democratizar la propiedad de las empresas, que eso no lo ha visto nadie, y a quienes nos les gusta la empresa privada y no les gustan los fondos de pensiones usan sofismas para que eso no se vea, pero eso hay que mirarlo porque es una realidad, y nosotros les tenemos que responder es a los afiliados de los fondos de pensiones. El fondo de pensiones es un patrimonio autónomo, eso no le pertenece a ningún grupo financiero, les pertenece a los afiliados, y a ellos es a quienes les tenemos que responder aquí.

¿Cómo recuerda a don Nicanor Restrepo? ¿Qué deberían aprender los nuevos empresarios de una persona como él?

Nicanor Restrepo tenía esa cualidad de ser un líder, una persona muy sensible, un humanista, una persona muy estudiada que conocía mucho, que era muy riguroso. Por ejemplo, cuando él estuvo en los temas de la paz, tuvo la sensibilidad social para decir que un conflicto armado es un problema para el país, cuesta muchas vidas, calidad de vida de la gente por lo que eso genera: desplazamiento, muertes, en fin. Él tenía esa sensibilidad y comprometió gran parte de su vida en tratar de lograr una paz que, para ser negociador de paz, para meterse en esto, pues tiene que tener uno esa sensibilidad y entender por qué unos señores quieren hacer una guerra o por qué unos señores quieren destruir la infraestructura de un país, y todo eso. Hoy nos está pasando algo similar porque vemos cómo en Chile, en horas, destruyen una infraestructura que le es útil a toda la población, para generar ¿qué? ¿Qué es lo que se quiere buscar con eso? Él era una persona sensible al que le dolían estas cosas y le invertía tiempo, por eso se dedicó a estudiar el conflicto armado en Colombia, desde sus orígenes, para ver qué se podía proponer, con empatía para tratar de escuchar a quienes estaban en ese conflicto y por qué estaban ahí, y yo creo que eso es lo que nos falta un poco a la humanidad, no solo en Colombia: nos falta escucharnos más. Entender que no solamente los que piensan igual a uno son los que tienen la razón. Se habla mucho del otro, o de la otra —para ponerle equidad de género—, y esos otros quiénes son, qué piensan y en qué pueden aportarnos para tener una mejor conceptualización de las problemáticas que vivimos. Al igual que Nicanor Restrepo, que es lo bueno que ha tenido esta organización, es que ha tenido líderes muy valiosos como Jorge Molina Moreno, quien fue presidente de Suramericana, un hombre de gran sensibilidad y una persona, que fue un maestro para nosotros. En mi tiempo en esta organización he podido compartir que tienen esas características de ser hombres sensibles hombres con mucha empatía, con mucho deseo de aportar en lo social.

¿Cómo usó la prudencia para manejar, controlar, invertir y emprender detrás del conglomerado más importante de Colombia?

La prudencia se tiene que usar por la responsabilidad que uno tiene, la responsabilidad frente a unos accionistas que esperan que uno no corra riesgos exageradamente altos, que no estén medidos, tomar decisiones para el crecimiento y desarrollo de este conglomerado, pero sin poner en riesgo la inversión que hay aquí, entonces por ahí la prudencia, para ser cuidadoso en lo que uno dice, porque al fin y al cabo yo hoy represento una marca que se llama Sura y cada cosa que yo diga mucha gente puede interpretarla como que lo dice Sura, y la reputación de una empresa es muy importante, se construye día a día con mucho trabajo y con mucha prudencia, y cualquier cosa imprudente que uno diga puede afectar la reputación de esa marca que uno representa. No quiere decir que porque el día de mañana yo no esté aquí no tenga que ser prudente, ahora sí que lo tengo que ser porque cualquier cosa que yo diga a mí me van a seguir asociando, un gran respeto y amor por esa marca que se llama Sura.

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2020-02-16T09:05:17-05:00

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Edwin Bohórquez Aya /@EdwinBohorquezA

Economía

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