La estructura musical 'Perfecta'

El artista, nacido en Nueva York, acaba de publicar su más reciente disco con el que celebra sus primeros 50 años sobre la tarima.

Muy joven Eddie Palmieri aprendió a viajar liviano. Comenzó en la música tocando los timbales, a pesar de que su madre quería que le siguiera los pasos a su hermano mayor, el inolvidable pianista Charlie Palmieri. Trató de incidir en su camino de todas las formas posibles. Le dijo que mirara cómo lograba desplazarse sin ataduras y sin ese equipaje tan pesado a cuestas. Al ver la insistencia del joven, le hizo una trampa comprándole un estuche de metal tres veces más engorroso que el mismo instrumento y cuando los dos hermanos Palmieri salieron de gira, ella sólo atinó a decir: “Eduardo, mira a tu hermano. Cuándo es que vas a aprender”. Y, ahí, aprendió.

Abandonó los timbales, vendió el estuche por peso para recaudar una buena suma y se dedicó a volver más exquisito su oído y más delicada su ejecución con las manos. Miró a su hermano como punto de referencia, pero nunca pretendió copiar su estilo. Entre talentos no hubo peleas y ambos respetaron sus espectros. Eran ahora dos Palmieri pianistas, eran dos cómplices para el sabor.

“Charlie nació en 1925 y yo en el 36, y puedo decir que él me inspiró en todo sentido. Era muy buen músico y un tremendo director. Él dejó un vacío muy importante y sus grabaciones conmigo, por ejemplo, Vámonos pal monte, jamás serán igualadas en la escena latina”, comenta Eddie Palmieri, quien además asegura que no fue tan drástico el cambio entre los timbales y el piano, porque cuando los martillos le dan al alambre, el gran señor de la música se transforma en un instrumento de percusión.

Al artista nacido en Nueva York siempre le había gustado el cuero, porque era esencial para el ritmo y para el desarrollo de la música latina. La percusión, en buena medida, se encarga de potencializar la tensión de la orquesta para llegar al clímax y hacer las canciones, los temas o números (como él los llama) más excitantes.

“Cuando empecé a tocar se grababan dos minutos y medio por cada número. Esa era la única manera de poner 12 composiciones en un lp, pero poco a poco fui introduciendo el formato de mi orquesta La Perfecta en la tarima y eso obligaba a que las canciones fueran más extensas. Alguien muy importante para ampliar la duración de las canciones fue el mánager de Count Basie que se daba esas licencias”, dice Palmieri, quien además de innovar en las descargas extensas fue uno de los primeros artistas latinos en recibir un Premio Grammy, cuando los Grammy Latinos ni siquiera estaban contemplados.

Además de un timbalero reconocido, Eddie Palmieri quería ser el director de una orquesta de baile, pero se arrepintió al ver el cambio tan abrupto que experimentaron varias de las agrupaciones que él conocía y que ya no hacían presentaciones con toda la fuerza y la energía. Para él esa es la tendencia actual, porque ahora se dedican a hacer latinpop. “Estoy de acuerdo con Tito Puente cuando decía que la única salsa que había era la de los espaguetis, porque el género del latinjazz se distorsionó mucho”, afirma el artista que en la década de los sesenta creó La Perfecta, una agrupación que se dedicó a explorar con la misma seriedad las tradiciones del jazz como los componentes del son y la guaracha.

Tal fue la acogida de la orquesta, que a Palmieri le tocó inventarse La Perfecta II para interpretar sus temas de antaño y para celebrar con un dvd de reciente factura sus 50 años sobre la tarima. A Barranquilla y Medellín vendrá con sus músicos poderosos para relacionarse con la gente y llegará liviano de equipaje porque, gracias a su madre, Eddie Palmieri aprendió.

Festival Internacional de Jazz de Medellín, 9 de septiembre, 8 p.m. Teatro El Tesoro.

Barranquijazz, 10 de septiembre, 8 p.m. Salón Jumbo del Country. Informes y boletería: www.tuboleta.com.

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