La venta de carne putrefacta de cerdo y burro escandaliza a El Cairo

Muchos egipcios han dejado de consumir carne de vacuno por temor a que, en realidad, estén tomando carne putrefacta de otros animales, es decir, que les den “gato por liebre” , después de que se hiciera público que dos carniceros han sido detenidos por este delito.

Fathi Al Nauawi, presidente de la Sociedad Egipcia de Vigilancia de Alimentos, reconoció en declaraciones que el sacrificio de burros, caballos y hasta perros y gatos para venderlos como si fuesen carne bovina o de cordero, han aumentado en los últimos años debido a la crisis económica.

Uno de los casos que más atención mediática ha tenido ha sido el de los carniceros Wasfi Sawiris, de 68 años, y su socio Mohamed Mahmud Jalifa, de 24, que actualmente están siendo juzgados por sacrificar y vender carne putrefacta de burros, caballos y corderos.

Jalifa fue detenido por la Policía cuando estaba despellejando un asno en descomposición que había sido abandonado en la orilla de un canal del distrito cairota de Giza.

El joven confesó que desde hace seis años se dedicaba a matar a los animales que se encontraban en mal estado debajo de los puentes y en las orillas de los canales para vendérselos después a su socio, Sawiris, a cinco libras (unos 94 céntimos de dólar) el kilogramo.

Sawiris, por su parte, trataba de camuflar el hedor de la carne aderezándola con especias y, así, satisfacer la creciente demanda de su amplia clientela, que iba desde carnicerías al por menor a restaurantes y puestos de comida ambulantes y callejeros.

La carne vendida, en su mayoría picada, era cocinada para preparar los platos tradicionales de “kofta” y “kebab” , así como salchichas, chorizos y bocadillos -como los populares “chauarma” , y “haauchi” -, que gozan de gran aceptación entre los egipcios.

El carnicero confesó que, debido a sus precios tan competitivos, su celular no paraba de sonar para recibir pedidos hasta de restaurantes de áreas cairotas consideradas pudientes, como El Zamalek, El Doki, El Mohandisin y Al Haram.

Alrededor de una tonelada y media de carne en mal estado fue decomisada por la Policía en la carnicería de Sawiris, que estaba ubicada en el populoso barrio de Bulaq Al Dakrur, donde se ganó la simpatía de la gente por lo “barata y deliciosa” que resultaba su carne.

“La venta de carne de animales en mal estado o de especies no autorizadas para el consumo ha existido siempre. Pero este delito ha aumentado en los últimos años debido a la alza de precios de la carne, los bajos sueldos y la cesantía”, subrayó Fathi al Nauaui, que también es profesor en la Facultad de Medicina Veterinaria en la Universidad de El Cairo.

En ese sentido, aconsejó a la gente que compren y consuman carne en sitios autorizados y bajo el control de las autoridades sanitarias, y también recomendó no fiarse de los lugares que ofertan productos con precios demasiado baratos, “para evitar engullirse un bocadillo con carne podrida o de asnos, perros y gatos”.
 
Este caso de los carniceros arrestados ha generado una situación de pánico en el país y ahora muchos egipcios boicotean el consumo de carne, por lo que muchas carnicerías y restaurantes han perdido clientela.

“Desde que supe la noticia dejé de comprar carne barata, por lo que ahora sólo como 'mocarona' (macarrones) y 'ful' (habas cocidas) ya que no tengo dinero para comprar pollo o pescado”, dijo con evidente tristeza una mujer que se identificó como Um Abir.

Mientras que un fontanero, Adel abu Omar, gritó indignado: “lo único que faltaba que los pobres comamos carne de burro y, además, putrefacta. A ese Sawiris yo lo colgaría en un lugar público para que sirva de ejemplo a otros”.
 
La “carnofobia” aumentó aún más cuando la prensa local informó hace dos semanas de la detención de dos carniceros que vendían carne de cerdo, como si fuese de cordero, en la barriada cairota de Manchia Naser.

En esta carnicería, la Policía decomisó 170 kilos de carne y vísceras de porcino que estaban preparados para su venta, en un país en que la mayoría de la población profesa la religión musulmana, la cual prohíbe estrictamente el consumo de cerdo por considerarlo un animal impuro.

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