Balance de la gira de Brack Obama y el delicado equilibrio asiático

Barack Obama cerró una gira por Japón, Corea del Sur, Malasia y Filipinas con la intención de reforzar la relación, particularmente en el tema de seguridad.

Hace siete meses el presidente Barack Obama canceló su visita a Asia debido al complicado contexto doméstico y en un mundo expectante por los difíciles hechos en Crimea y el conflicto irresuelto en Medio Oriente, el mandatario estadounidense aterrizó en el continente asiático para reequilibrar sus estrategias de políticas exterior en una de las regiones más importantes del mundo, en donde visitó: Japón, Corea del Sur, Malasia y Filipinas.

Es cierto que después de dos interminables guerras -Afganistán e Irak- la presencia militar de Estados Unidos en el Pacífico es cada vez más significativa: 50 mil hombres en Japón y más de 28 mil en Corea del Sur. Su Plan Naval para 2020 espera que 60% de la fuerza militar de Estados Unidos esté en esa región. Sin embargo, es importante recordar que su anhelado Acuerdo de Libre Comercio Transpacífico no ha sido posible debido a las renuencias de Japón, en los temas agrícola y automotriz.
Desde el inicio de sus viajes analistas indicaban que “Pivot Asia”, estrategia de política exterior lanzada por el departamento de Estado hace algunos años, estancada por los efectos de las guerras anteriormente mencionadas y por la crisis financiera de 2008, puede ser nuevamente considerada por el gobierno del Presidente Barack Obama.

Que Asia sea desde hace décadas la región de mayor crecimiento en el mundo no es ninguna novedad, pero valdría la pena intentar preguntar sí el actual despliegue militar norteamericano hacia el Pacífico haría parte de un plan para intentar limitar el poder y la influencia de China en la región o si debido a la limitaciones presupuestarias sería más fácil edificar alianzas alrededor del mundo, dando la impresión que se camina hacia un mundo multipolar, sin tocar organismos e instituciones que refuerzan la preponderancia de un mundo en declive y desconoce la fuerza de un mundo que emerge bajo la batuta de los BRICS.

La Alianza de defensa USA-Japón no es bien vista por el gobierno chino, pero de todas formas China es consciente de su superioridad, de su liderazgo regional y de su protagónico papel global.
Es fundamental mencionar que desde hace dos años China y Japón tienen un contencioso debido a la disputa por islas ubicadas en el sur del mar de China. En Japón son llamadas Senkaku y en China Diaoyu. Actualmente están bajo el control de Japón. Más allá de lo que representan territorialmente esas islas, lo que está en juego es su potencial pesquero, las reservas potenciales de petróleo y el control de las rutas marítimas. Sin embargo, es un escenario importante para entender el ajedrez de alianzas políticas en esa región ya que China y Corea del Norte aparecen como aliadas, mientras Japón es apoyado por Estados Unidos y Corea del Sur.

En el discurso pronunciado en Japón el presidente Barack Obama afirmó que: “El tratado de defensa -con Japón- incluye todos los territorios administrados por Japón. En el redireccionamiento de la política exterior de Estados Unidos con Asia, el desafío será rescatar sus compromisos de seguridad con sus aliados tradicionales, sin que eso impacte su relación con China. Queda la duda: ¿“Pivot Asia”, Ucrania y Alianza del Pacífico” son muros de contención para reorganizar su mapa estratégico, en tiempos de austeridad presupuestal?