10 Jul 2020 - 9:32 p. m.

A la zaga del convento

Desde los diferentes recintos religiosos entre los años 1500 y 1600 hubo una serie de monjas que se dedicaron a la literatura. Sus obras y sus narrativas se basaron en la reflexión del camino espiritual.

Mónica Acebedo

Las mujeres en los siglos XVI y XVII tenían un destino ineludible y exclusivo: el matrimonio o el convento. Precisamente, por eso los claustros femeninos no contaban únicamente con mujeres que habían obedecido a un llamado divino, sino también con aquellas a quienes la sociedad les había cerrado las puertas ya fuera por su deshonra, algunas veces por la viudez o simplemente por tener aspiraciones que se apartaban de lo que se esperaba de una buena mujer, como era el deseo de educarse y escribir.

La mujer culta no tenía cabida en el círculo social, en especial en los altos estamentos, y por eso el convento en la España (peninsular e indiana) de los siglos XVI y XVII no era meramente el lugar silencioso y aislado del mundo; de hecho, constituía uno de los escenarios más importantes de sociabilidad institucionalizada. En su artículo “Sociabilidad y literatura en los conventos femeninos del Siglo de Oro”, Sonia Herpoel afirma que “el convento ocupa un lugar central en una sociedad en la que puede resultar peligroso distanciarse, presentar una opinión contraria o simplemente hacerse notar”.

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