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24 May 2009 - 9:28 p. m.

En las manos de Ketcham

En una gira nacional el pianista y director  Charles Ketcham mostrará parte del repertorio de su mentor. El Espectador y la Corporación Ojodeagua programaron dos recitales en la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

Juan Carlos Piedrahíta B.

Los dedos de Charles Ketcham Guerrero están autorizados para interpretar las creaciones de George Ivánovich Gurdjieff (1872-1949). Pero sus extremidades están sintonizadas con su cuerpo y su alma porque lo que liga al pianista y director norteamericano con el compositor ruso es más fuerte que la música, es un estilo de entender la vida.     

Ketcham ha dedicado gran parte de sus días a estudiar a Gurdjieff y todas sus creaciones las adaptó al piano. Por eso él es el más indicado para hablar sobre la importancia del sabio pensador en la filosofía contemporánea y en la música de siempre.

Usted es considerado como uno de los intérpretes por excelencia de las obras Gurdjieff… ¿cómo fue su primer encuentro con la filosofía de este pensador?

Yo era bastante joven. Tenía entre 21 y 22 años y escuché unas de sus creaciones. Sin embargo, el proceso para conocer su esencia musical fue muy largo, porque sus obras requieren de la habilidad del intérprete o del espectador para  encontrar el mensaje y lo que él quería transmitir.

La importancia de Gurdjieff como pensador y filósofo es incalculable… ¿Sus composiciones en colaboración con De Hartmann reflejan ese espíritu cuestionador o la filosofía y la música tenían orientaciones distintas?

Para alguien que quiere buscar y aprender más de Gurdjieff, muy pronto logra entender que la verdad de la música fue central en la exposición de lo que él creía que era el universo. La música tiene esa posibilidad de decir todo lo que es cierto en el mundo. Pero el entendimiento de él fue una cosa increíble que se puede ver en su música y sus obras y encontró a un discípulo como Hartmann que sí fue formado en la academia con los mejores profesores. Los dos se complementaron y realizaron obras importantes.

¿El hecho de que usted sea músico y haya podido seguir lo que se denominó como ‘el cuarto camino’,  facilitó el acceso o esa sensibilidad particular de Gurdjieff?

 No lo veo así, la música es viva y hay muchas maneras de emplearla. Por ejemplo, es hecha para la danza o para estar estático y para cada momento de la vida hay música. Sin embargo, para entender lo que escribió Gurdjieff es un mismo camino, porque uno debe escuchar sus obras y descifrar su significado y es un proceso similar para todos.

Gurdjieff hablaba de un estilo de arte objetivo (un arte que va más allá de lo artístico)... Para usted como músico, ¿qué significado tiene esta denominación?

La música de Gurdjieff es para abrir lo que está dentro de uno, es crear la posibilidad de abrir algo, entonces de esa manera el creador tienen un conocimiento de cómo va a ocurrir eso. Pero no puedo decir que esto es música objetivo, porque por ejemplo hay varias melodías que son una presión. Este compositor vio que la música es parte de la gente y está integrada a una cotidianidad.

 Entonces... ¿la designación de la música de Gurdjieff como arte objetivo, depende de quien lo esté escuchando?

Sí... Yo pienso que hay varios niveles de sonido y depende de cada uno, la música ayuda a sentirse más tranquilo, calmar todos los problemas de la vida.

¿Pero la música de Gurdjieff no está concebida para despertar?

 No, no es para eso, pero lo que es importante es que si nunca han escuchado a Gurdjieff deben venir abiertos, sin opinión de que es bueno o no es bueno y dejen entrar la música sin prejuicios. Solamente escuchar.

  Auditorio Fabio Lozano de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.  Informes: 324 395 y 285 3950 y en www.tuboleta.com.

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