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1 Nov 2020 - 7:05 p. m.

Horacio Serpa: “Aquí tenemos que llegar a una democracia más clara”

En memoria del político santandereano, recuperamos la entrevista que el líder liberal dio en medio de la campaña presidencial, en el 2005, al programa Protagonistas de la Noticia, como un nuevo capítulo de la serie Historias de Vida, creada y producida por Isabel López Giraldo para El Espectador.

Isabel López Giraldo

Hoy me encuentro con el doctor Horacio Serpa, quien no necesita mucha presentación. Todos lo conocen. Muchas gracias por aceptar mi invitación a mi espacio radial.

Muchas gracias a por invitarme, muy feliz de estar en Pereira y en este espacio tan importante.

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¿Considera usted que es acertada la afirmación de que ya estamos en campaña, o todavía no podemos hablar de eso?

Claro, ya hay campaña. La campaña empezó cuando el gobierno impulsó y logró la aprobación de la reelección. El primero que empezó la campaña fue el presidente Álvaro Uribe.

¿Cuáles son los puntos básicos que usted viene a presentar hoy? ¿En qué está sustentada su campaña?

Por ahora estoy en unas visitas que son una especie de precampaña. Soy aspirante a una candidatura, pero desde luego tengo una noción bastante cierta, seria y completa del país, y sobre esa visión es que voy a desarrollar una propuesta para todas y para todos los colombianos.

Lo social será mi bandera, lo ha sido siempre. Lo social no es solamente una palabra, tiene que ver con la gente, pues algunas veces se nos olvidan las personas. Tiene que ver con la comida, eso es fundamental en este momento; con el empleo, con los servicios públicos, así como con aspectos tan fundamentales como la educación y la salud.

En una palabra podemos concretar que, punto primero, el problema más difícil que tiene Colombia es la pobreza. Por lo tanto, tenemos que tener una actividad y una propuesta para combatirla. Esto incluye la generación de empleo. Empleo es una palabra que voy a repetir muchísimas veces durante esta campaña presidencial.

¿Cuáles son los compromisos específicos que usted tiene con la región, particularmente con Pereira?

Dentro de esta lucha contra la pobreza hay que cumplir unas actividades muy importantes en la ciudad de Pereira y en el departamento de Risaralda. Esta es una región que, comparada con otras del país, ha logrado importantes adelantos. Por ejemplo, lo que tiene que ver con cobertura de servicios básicos: el agua tiene un cubrimiento bastante alto, así como la energía, y en materia de saneamiento básico también se han cumplido muy importantes tareas. En materia de infraestructura, en Pereira y Dosquebradas, se está cumpliendo una actividad relacionada con el transporte masivo, el Mega Bus. Esa es una obra que hay que sostener, que hay que impulsar, que hay que terminar.

Pero hay unos problemas muy complejos en materia de pobreza, que aquí cubre al 50% de la población. El desempleo es muy grande , así como lo es el subempleo, de manera que sobre estos aspectos principales es que se va a concretar mi propuesta.

Apenas estoy en los inicios de una campaña. No tengo todavía un programa para presentar, estamos apenas empezando, pero desde luego tengo unas definiciones políticas que tienen que ver con el desarrollo de la ciudad de Pereira y de su entorno departamental.

Cuando usted perdió frente a Uribe, hace tres años, dijo que no volvería a ser candidato. ¿Cómo entender esta posición actual?

Fue una opinión que me salió del corazón, era lo que estaba pensando en ese momento. Tenía el deber de decírselo a los colombianos porque para mí fue un impacto grande, no que hubiese ganado Uribe, porque eso lo decían las encuestas, sino el que no hubiera habido segunda vuelta. Allí se hubieran podido modificar las cosas.

Hice una reflexión: “Aquí, en este país, hay unos factores de poder supremamente grandes que nunca me van a permitir ser presidente. Entonces, para qué insistir”. Bueno, eso fue hace tres años y durante este tiempo han cambiado muchas cosas en Colombia, una de ellas es que se cambió la Constitución. Nunca antes el presidente que estaba actuando podía aspirar a ser reelegido. También se presentaron otras circunstancias: los acuerdos políticos con los paramilitares, el tema del TLC y se incrementaron las dificultades del pueblo colombiano, pues la gente hoy está en más problemas que antes. Hoy hay más desempleo, hay más informalidad económica, y la economía tiene un manejo y unos resultados muy precarios.

En Colombia ha crecido la desigualdad, en fin, hay tantas cosas que se han modificado que yo también he modificado mi opinión y pienso que nunca antes como ahora las ideas que yo he defendido son válidas. Además, estoy en el mejor momento de mi vida, tanto a nivel mental e intelectual como físico. No le puedo negar ese concurso a la actividad política y por eso sigo en ella. Voy a buscar la oportunidad de ser el candidato del Partido Liberal para luchar por la presidencia de la República.

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Usted hablaba de actualidad. En ese orden de ideas, y en pocas palabras, ¿cuál es su posición frente a la compra de coca que plantea el gobierno?

Es una propuesta audaz. El presidente Uribe quiso con ello significar, a mi juicio, que las políticas que se vienen adelantando para combatir el narcotráfico y para erradicar los cultivos ilícitos no están dando buenos resultados. Llevamos dos años con un esfuerzo enorme de erradicación de cultivos mediante la aspersión aérea de glifosato y hay tantas hectáreas cultivadas de hoja de coca en este momento como hace dos años, más de cien mil hectáreas.

Entonces, insisto, es una propuesta audaz, interesante, pero impracticable, porque no creo que cuente con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos y en la lucha contra el narcotráfico hay que tener en cuenta ese elemento. No veo que sea practicable porque para que pudiese operar tendría que ser una propuesta de tipo nacional, no de tipo sectorial como se planteó. No creo que sea practicable porque el cultivo de la hoja de coca tiene un ciclo de tres meses y lo que puede ocurrir es que, frente a la perspectiva de que sea el gobierno quien compre, todos se pongan a cultivar.

Además, no es una cuestión de solamente dar una paga por el producto de una cosecha, sino que se tienen que crear condiciones para que los productores se dediquen a otra clase de cultivos. Eso requiere una asistencia técnica, formalizar una política de créditos, construir unos canales de comercialización, brindarles soluciones en materia social para que no vuelvan a dejarse tentar por cultivar estos productos, dadas las ganancias superiores a las de los cultivos tradicionales. De manera que es audaz, pero impracticable.

Y hablando de otros cultivos, ¿qué mensaje le transmite a los cafeteros ahora que hay una caída en los precios del café?

En los últimos tiempos ha habido una recuperación importante en materia de precios, aunque estos se han venido desmejorando paulatinamente. Sin embargo, me parece que la formulación que se ha venido haciendo en el sentido de industrializar la actividad es importante. Agregarle valor al café es una propuesta, es un propósito, que vienen adelantando las organizaciones que atienden este cultivo y esta industria en Colombia, por lo que hay que mantener el criterio de ofrecer café suave, así como cafés especiales y orgánicos.

Pienso que es una actividad que sigue siendo muy importante y valiosa, y que en Risaralda tiene una preponderancia especial. Y una cosa muy importante es que hay que insistir en que el Estado tiene que estar presente, pues durante muchos años estuvo ausente.

Ayer se pronunció el procurador con respecto al tema del aborto, que hoy es noticia. ¿Cuál es su posición frente a este pronunciamiento?

No conozco el pronunciamiento de fondo, hay que leerlo para tener una opinión clara. Estoy enterado por las noticias de prensa, pero me parece bastante equilibrado el criterio del procurador.

También comparto en que hay casos especiales en que se justifica plenamente el aborto, por ejemplo, el aborto terapéutico, cuando hay una malformación en el feto, o cuando el embarazo es no consentido. El caso típico que se comenta es el de la violación. Me parece absolutamente inconsecuente o inconveniente el obligar a una mujer o a una niña a esperar el nacimiento de un hijo cuya concepción tuvo un origen tan dramático y tan inconveniente.

Otro tema de actualidad: el de Justicia y Paz.

Pues mire, yo estoy de acuerdo con que se haga un proceso de paz con los paramilitares, pero que sea transparente.

Esa ley de Justicia y Paz, a la que desde su título le quitaron la palabra verdad, ofrece demasiadas sospechas, de manera que su trámite engorroso, dilatado, sospechoso, ofrece muchas dudas. Una circunstancia es que la paz tiene que ser un compromiso de todos los colombianos y aquí no hubo ninguna clase de consenso. Aquí se impuso la voluntad unilateral del gobierno, con el apoyo de los congresistas gobiernistas, y por eso salió una ley que no es de los colombianos, sino gobiernista.

Me parece que falta la presencia del resto del país. Además, el ideal de un proceso de paz, y de una ley de esta naturaleza, es que se desmonten los paramilitares, así como sus estructuras militares, económicas y políticas, y resulta que eso no se ve por ninguna parte.

Está muy bien que se esté entregando mucha gente, magnífico. Muy bien que estén entregando armas, hay sospechas sobre que son armas que no son las que se venían utilizando, que no todos los que se entregan estaban en el paramilitarismo, en fin, pero eso me parece a mí saludable. ¿Pero se van a desmovilizar todos? ¿Hay una política de reinserción apropiada? ¿O los paramilitares van a seguir metidos en los negocios a través de la fuerza, de la coacción, del chantaje, de las amenazas y de las oportunidades del crimen convertido en homicidio? Eso me parece supremamente grave. ¿Van a seguir los paramilitares metidos en la política?

A mí me parece bien que se metan a la política, pero sin armas, sin violencia, porque hacer política armados, el proselitismo armado, está prohibido por la ley y eso es la negación de la democracia. Un fusil mal utilizado en manos de irregulares e ilegales, cuando vale más que una idea, acaba la democracia.

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¿A qué le da más peso: al trabajo por la patria o al trabajo por el partido?

Uno tiene que, desde el partido, trabajar por la patria. Ese es el objetivo fundamental del político serio, del político transparente, intelectual y conceptualmente.

¿Están desvirtuados los partidos en la vida práctica?

Es un error de este país, pues aquí todo nos llega a última hora. En los otros países de América están reivindicando la política y los partidos porque donde han desaparecido han llegado los avivatos, los criterios mesiánicos, que generalmente atropellan con la ley y se llenan los bolsillos de dólares. De manera que sí hay que tener partidos. Los partidos no tienen reemplazo en Europa, ni en Asia, ni en América, y menos en Colombia. Hay que mejorarlos, hay que hacer buenas políticas y los ciudadanos deben apoyarlos.

¿Y qué decir a los que hablan de un desprestigio del liberalismo en Colombia?

Por muchas razones están asistidos de la verdad. En otras ocasiones es que han acrecentado las críticas y, mire este fenómeno tan importante, muchas personas han hablado contra la política y contra los políticos para meterse a la política y volverse los nuevos políticos, de manera que esa es una circunstancia que la gente tiene que examinar. Hay que apoyar a las políticas y a los políticos buenos y hay que propiciar que haya buenos partidos.

El Partido Liberal está en una etapa de recuperar la confianza, la credibilidad perdida, de luchar contra la corrupción, de buscar que desde la política sean constructivos y eficaces. La llegada del presidente Julio César Gaviria a dirigirlo me parece supremamente importante y lo está haciendo muy bien. Yo me siento contento y cómodo con él ahí. Hubo, desde luego, recelos y demás porque el doctor Gaviria estuvo diez años por fuera de la política, pero eso ya está superado.

Pero no lo digo solamente por el Partido Liberal, lo digo por los conservadores. El Partido Conservador debe mejorarse, reestructurarse como nosotros, y ojalá que los propósitos que tienen salgan adelante. Así mismo el Polo Democrático, la Anapo, el Partido Comunista y la Democracia Cristiana. Todos deben mejorar y ayudar a los problemas de Colombia, que en muy buena parte son problemas políticos.

Hay liberales por fuera del liberalismo, conservadores sin candidato propio apoyando al liberal, oposición que, al mismo tiempo, acepta cargos en el gobierno. Así como ahora Andrés Pastrana acepta la embajada en Washington, usted alguna vez aceptó la de la OEA. ¿Eso cómo se lee?

Primero, hay un momento de reacomodamiento político. Les digo a los liberales de Risaralda, a los que se sienten liberales de doctrina, a los que tienen el interés de enarbolar la bandera de lo social, de luchar por la democracia, de defender la Constitución Nacional y los Derechos Humanos, de velar por el pueblo, por la gente, por los necesitados, por los desempleados; a ellos les digo: vincúlense al Partido Liberal, ahí están las puertas abiertas. O acomódense en los diferentes partidos, pero es necesario organizar la política.

Segundo, lo del doctor Pastrana. La política internacional se ha manejado en Colombia con un criterio de Estado más allá de la política interna, de manera que no es extraño que en un gobierno liberal se nombre un conservador en una embajada o al contrario. De hecho hay una comisión asesora de relaciones exteriores en donde están los ex presidentes de todos los partidos y representantes de las diferentes vertientes del Congreso de la República. Nadie puede dudar de que el doctor Pastrana va a ser un buen embajador porque tienen experiencia, ya fue presidente.

Además, está la decisión política. Sí fue audaz otra vez el doctor Uribe, y eso lo digo como un elogio, al ofrecerle a un crítico tan importante como el doctor Pastrana una responsabilidad diplomática tan importante, creo que la más importante que tiene Colombia. El doctor Pastrana decidió aceptarla porque en su condición de ex presidente no le puede negar un servicio al país y yo le creo eso. Otra cosa es que, mirando la perspectiva de la oposición en donde yo me encuentro en este momento, advierta que pierde la oposición un valor importante, porque un ex presidente significa bastante en cualquier momento de la política. Sin embargo, esas son definiciones que se toman. Uno no sabe en la intimidad qué ocurrió y hasta ahí puedo llegar en mis afirmaciones, pues no tengo más elementos de juicio.

Agrego esto: el caso del doctor Pastrana es muy diferente al mío, porque yo resolví aceptar la representación en la OEA cuando estaba empezando el gobierno del presidente Uribe, cuando el Partido Liberal no estaba en la oposición, sino en un esquema que se llamó cooperación constructiva con independencia crítica. Lo hicimos a la luz del día, diciéndole al país en qué nos metíamos. Los dos dijimos que queríamos hacer evidente que desde las diferentes posiciones, aún en la contradicción política, se le podía servir al mismo país y en ese sentido el asunto quedó claro.

Tuve una experiencia muy importante. Fui leal con el país, con el presidente, con la política multilateral que manejé. Pero cuando se presentaron dificultades, cuando surgieron nuevas realidades, cuando se hizo patente que el señor presidente quería la reelección y que la quería inmediata para poder aspirar, le hice saber que no estaba de acuerdo. Segundo, cuando ya era evidente que ese trámite legislativo iba a salir adelante porque se había aprobado en primera vuelta, renuncié. Entonces, en cambio de apoyar la reelección y este nuevo procedimiento, lo que hice fue venirme. Mi partido decretó la oposición y yo estoy con él, luchando desde la llanura con este agregado.

Nunca pertenecí al uribismo, nunca canjeé ningún compromiso. De hecho, la circunstancia especial con el referendo es que yo tuve, siendo embajador, una posición pública diferente a la del gobierno. Nunca comprometí mis principios. Nunca asumí un comportamiento de apoyo. Ahora examino con respeto la posición gubernamental, pero hay cosas que no comparto y las expreso de manera cordial y afirmativa.

Este no es un gobierno liberal, al contrario. He sostenido la siguiente tesis: el doctor Uribe estuvo en el Partido Liberal durante muchos años, estuvimos en el mismo grupo, somos amigos, pero en el año 2001, cuando estábamos discutiendo las reglas para la Consulta Liberal, se retiró del partido. Hay quienes dicen que él tiene un concepto liberal de las cosas.

¿Renunciaría a su candidatura si le fuera ofrecido un cargo internacional de importancia en este momento?

En este momento no porque estoy en la actividad política y porque el Partido Liberal está en la oposición. A mí me faltó decirle antes que cuando yo me fui para la OEA le puse de presente a la Dirección Liberal el ofrecimiento y el partido dijo que le parecía oportuno que yo aceptara la embajada. Lo mismo hice con los ex presidentes del partido, me reuní con ellos y, como si fuera poco, me hicieron una despedida en la Casa Liberal, una reunión popular con discursos, serenata. Me fui muy tranquilo y contento. Regresé sin ningún rechazo.

Soy liberal, represento una política liberal, pero procuro tener coincidencias con otros sectores, particularmente con los sociales. No ejerzo la política con sectarismo y quiero lograr un entendimiento en favor de Colombia con otros sectores políticos y con los sectores sociales para que finalmente haya una confrontación democrática donde estemos todos: la izquierda, conservadores progresistas, el Partido Liberal, los maestros, pensionados, intelectuales, académicos, estudiantes, obreros.

Mi aceptación a la OEA estuvo precedida de un debate nacional y así como lo hizo Rafael Uribe Uribe, que fue embajador de un gobierno conservador en Argentina y en Brasil, así como lo hizo Enrique Olaya Herrera cuando fue embajador en Washington y regresó para que lo eligieran presidente, mi mensaje fue de convivencia, demostrar que sí soy capaz de seguir sirviéndole al país y para tener una nueva experiencia que fue riquísima.

Fui profesor invitado en Harvard y ahora como vicepresidente de la Social Democracia Internacional estoy en mejores condiciones de servirle a mi país.

Me considero amigo de Uribe y lo respeto. Es una persona inteligente, capaz, trabajadora y tiene muchas cualidades. Lo que pasa es que su gobierno sí deja muchas cosas que desear desde mi punto de vista de hombre de la izquierda democrática, de hombre del Partido Liberal, en el sentido más progresista. Por ejemplo, no es para mí satisfactorio su manejo económico, tributario, y de política social, ni que haya ausencias tan fundamentales como que aquí sólo hay una amenaza terrorista y de que no haya conflicto armado. Sí hay conflicto armado y recuerdo esta desgracia terrible, que me llena de indignación, que es la muerte de los policías esta semana en el departamento del Cesar.

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Cuando dice que no está de acuerdo con los resultados del gobierno, ¿está usted en contra de lo que el país respalda y demuestra en las encuestas?

No. Mire que las encuestas dicen que sí apoyan a Uribe, pero que no hay empleo, que el manejo económico es inadecuado. Aspiro a que la gente piense no solamente que la seguridad es buena, sino que sería mejor si se acompañara de empleo, de comida, de hospitales abiertos, y de oportunidades para que los de estratos 1, 2 y 3 puedan mandar a sus muchachos a las universidades.

¿Ejercer la oposición resulta cómodo?

Es muy complicado porque en Colombia la gente piensa que es un ejercicio inconveniente.

En primer lugar, la oposición ejerce un control político contra el gobierno que es el contra balance, el que impide los abusos y los comportamientos anti democráticos. En segundo lugar, es la manera de formarse mejor, de sintonizarse mejor con el país, de hacer propuestas y de ser alternativa de gobierno. Pero en Colombia la oposición la confunden con ser enemigo de las personas, que se trata de que las cosas no se hagan bien y a los opositores los critican, no los apoyan y en ocasiones los matan.

Aquí tenemos que llegar a una democracia más clara, nada conviene más que la existencia de unos sectores serios, responsables, propositivos.

¿Quién es su rival más fuerte, dejando de lado a Uribe?

Hay varios y muy buenos: Germán Vargas Lleras, Noemí Sanín, Juan Manuel Santos, gente importante. En el liberal está el doctor Rodrigo Rivera, Rafael Pardo, Enrique Peñalosa, Cecilia López. Esto no es fácil, son personas muy importantes en la actividad política.

¿Añora su época de juez?

Si, soy un político con alma de juez, todavía tengo los criterios que me llevaron a la judicatura. Quería ser magistrado alguna vez, desempeñé seis responsabilidades judiciales diferentes y por esas circunstancias de la vida terminé en la actividad política hace ya más de treinta años. Me retiré de la judicatura siendo juez superior y siento nostalgia.

Cuando fui procurador me sentí muy bien porque esa labor estaba muy ligada con la actividad judicial.

¿Quisiera que sus hijos siguieran sus pasos?

La política es una profesión que amo muchísimo. aún cuando tiene demasiadas inconveniencias, muchos riesgos, cantidad enorme de sinsabores. Para hacer política se tiene que tener el “cuero duro” porque uno es muy incomprendido, sobre todo cuando a uno lo critican sin tener razón (eso duele), o cuando pretenden exagerar los defectos, pero también tiene grandes satisfacciones.

A mí no me disgustaría que alguno de mis hijos o hijas se metiera a la política, lo que pasa es que con ellos tenemos un compromiso y es que mientras yo sea político vigente no van a entrar en la política, pues me parece odioso eso del nepotismo político y de las militancia política, y no quiero dar el ejemplo de lo que yo combatí durante tanto tiempo.

Rosita, por ejemplo, es una mujer maravillosa que me acompaña, me apoya, me da ánimo. Mi mamá tiene 86 años y me llama, me dice, me regaña, me orienta. Los muchachos todos están en esta sintonía. Hace diez días se casó nuestra segunda hija y se fue a vivir a Washington y me dijo: “Me voy, pero ya hablé con Sergio. Vengo cuando empiece la campaña”.

¿Qué significa Rosita en su vida?

¡Todo! Una vez dijo una amiga, contrincante política, por molestarme: “Lo mejor que tiene Serpa es Rosita”. Yo inmediatamente salté y le dije: Tiene toda la razón. Además, hay Rosismo, pues muchos me dicen que me van a respaldar, pero que no sea tan creído, que no es por mí, sino por Rosita. (Risas)

  • Muchísimas gracias.

Muchas gracias, me siento muy contento con una entrevista tan interesante.

Entrevista para mi espacio radial “Protagonistas de la Noticia” en agosto 3 del año 2005

#HISTORIASDEVIDA #ISALOPEZGIRALDO

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