Historias de Vida

José Manuel Restrepo: “Uno siempre tiene que estar dispuesto a servir a la sociedad”

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A propósito del nombramiento de José Manuel Restrepo como ministro de Hacienda, revivimos esta entrevista que Isabel López Giraldo, creadora de la serie Historias de Vida, le hizo a Restrepo en 2018.

Soy una persona de origen bogotano aunque el Restrepo suene muy paisa, como efectivamente lo es. De Santafé de Antioquia. Tengo antecesores muy ilustres como el historiador Restrepo, de donde se toma mi nombre; o don Juan del Corral, que fue el primer dictador de Antioquia; o el General Santander del cual soy línea directa.

Origen

Más allá de eso, soy de una familia muy trabajadora, a la que le tocó hacer un gran esfuerzo para sacar adelante a los hijos; una familia que no tenía muchos recursos y que hizo la diferencia. Este fue el primer mensaje que recibí de ella.

A lo largo de mi vida, siempre he sido apasionado por el esfuerzo y por cumplir responsablemente con lo que me comprometo a hacer.

Estudié en el Gimnasio Campestre, colegio del que saqué muchas lecciones para la vida. Admiré a su fundador Alfonso Casas Morales, un educador de esos históricos y tradicionales en el país. Mis mejores amigos son de allí, con los que he disfrutado de muchos temas, entre otros el fútbol.

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Puedo decir que casi fui becado en la totalidad del colegio, porque prácticamente todos los años fui el mejor del curso, algunas veces compartido. Esa era la respuesta que daba a mi familia que hacía un gran esfuerzo por sacarme adelante.

Soy el mayor de la casa, lo que también influye en mi comportamiento. Siempre me enfoqué en pensar en cómo servirle al país, pues el colegio me enseñó muchas cosas. Primero, el valor de la honestidad, de la transparencia en las actuaciones y de la coherencia de vida. Lo que me define es el ser una persona coherente entre lo que pienso, lo que creo, lo que hago y lo que siento.

Aprendí también el valor de la caballerosidad y eso hace parte, quizás, del legado de mi colegio; el valor del servicio a los demás y soy fiel a esa idea de que quien no vino al mundo para servir no sirve para vivir.

Creo que los cargos importantes son pasajeros y yo no me apego a ninguno. La verdad es que es lo menos importante, en cambio sí lo es, el hacer la tarea responsablemente y servirle a los demás, por eso en este espacio (entonces rector de la Universidad del Rosario) o en las otras rectorías que he tenido en otras instituciones de educación superior, mi vocación siempre ha sido la de servicio, entre otras, además he tenido una vocación también histórica de docente. Nunca he dejado de dar clases ni aun siendo rector. Actualmente lo hago porque para mí lo principal de un académico es la docencia, claro, la combino con la investigación, con administración académica, pero el centro es ser docente, transmitir un mensaje, educar jóvenes y eso lo he practicado a lo largo de la vida.

Tradición

Una de las situaciones que viví, es que cuando entré a la universidad no se podía ser monitor y yo quería serlo muy rápidamente. Estaba en segundo semestre y me había ido bien en el primero, entonces lo propuse, a lo que respondió el decano:

—”No, no se puede, solo desde cuarto”.

Me fui a mi casa, elaboré un documento que se titulaba “Las pre-monitorías de la Universidad del Rosario”. En él definí todos sus componentes y decía que éstas iniciaban desde segundo. El decano las creó. Así que fui premonitor entre segundo y cuarto semestre y de ahí en adelante fui siempre monitor. Luego, siempre fui docente.

Entregarse a los demás, quizás sea la expresión más sublime del oficio de ser docente y compartir con los jóvenes conocimiento, ganas, entusiasmo por aprender. Es algo que llevo en la sangre pues mi madre enseñaba inglés en varios colegios de Bogotá. Hacia atrás, hay varios miembros en mi familia que han sido rectores de colegios o docentes universitarios, por lo mismo puedo decir que tengo una tradición de docencia.

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Liderazgo

En la carrera estudié economía y ahí tuve grandes amigos y momentos de aprendizaje.

En ese escenario fui descubriendo el valor del liderazgo, un liderazgo que trasciende, no uno cualquiera. Incluso me metí en cosas muy locas pues con un grupo de amigos creamos un movimiento que se llamó “Movimiento cívico político, gente nueva”. Nos presentamos a siete localidades en Bogotá, en Juntas Administradoras Locales elegimos tres ediles, presentamos tres alcaldes locales y logramos una alcaldía.

El escenario político no está diseñado para movimientos cívicos, ya con la creación de los partidos no se tiene mucho rol. Fui elegido en la localidad de Chapinero siendo estudiante universitario.

Con un grupo de amigos recorrí toda la localidad de Chapinero entre la calle 39 y la 100 y entre La Caracas y los cerros. Casa por casa hablábamos con la gente, con los porteros de los edificios e incluso muchos de ellos metían nuestra publicidad en el periódico. Tuvimos la votación más alta de la ciudad para una Junta Administradora Local en ese momento. Esto lo pongo de presente, porque se trata de la vocación de servicio y porque soy un convencido que uno tiene que servir desde distintos escenarios.

La política bien entendida, sana y digna, es tan noble como la profesión del docente.

Después de esa experiencia, trabajé en la universidad. El rector de su momento, Mario Suárez Melo, quien presidió la Cámara de Comercio de Bogotá, me entregó la responsabilidad de manejar las finanzas del Rosario. Fui el síndico de la universidad muy joven, de unos 23 o 24 años.

Vida con propósito

Tomé una decisión y fue la de estudiar en el exterior, en London School of Economics, que era mi sueño. Hice toda la vuelta, conseguí una beca, con todo el esfuerzo del mundo pues en ese momento mi familia no tenía ninguna posibilidad de cubrirme ningún costo.

Aquí se presenta un momento “Y” de la vida, lo que no significa que un camino sea mejor o peor. Todos los caminos pueden ser buenos, lo importante es que sepas sacarles provecho.

Me ofrecieron ser vicepresidente financiero de una compañía de un grupo empresarial importante del país y dije que no porque ya tenía la aprobación para estudiar en el exterior.

Uno tiene que realizar sus sueños, entonces fui tras de él y adelanté mi maestría en economía. También estudié inglés en Inglaterra.

Volví como subdirector de planeación académica, luego fui director y más adelante, vicerrector de la universidad.

Antes de ser vicerrector, me ofrecieron la primera rectoría de una institución, pequeña pero muy especial, de la Cámara de Comercio de Bogotá, Uniempresarial, que forma en un modelo dual, al estilo de la Berufsakademie, academia alemana. Ahí aprendí otro modelo educativo; ahí descubrí el valor agregado de la educación.

Pasado un tiempo fui rector del Cesa casi seis años y luego rector del Rosario.

Mi vida ha estado alrededor de mi pasión y es la educación, la que viene desde la casa hasta el doctorado que adelanté en la University of Bath. He tenido la fortuna de combinar experiencia universitaria, con administración participando de consejos directivos de distintos colegios de Bogotá.

Soy un convencido que la educación es el camino de transformación de una sociedad y el camino necesario para recuperar la senda en valores, en ética y en otros temas, pero también para ser más competitivos como sociedad.

Fui formado para educar y he realizado mi vida siendo feliz de esta manera. Así lo expreso públicamente. Como además he sido investigador, con el paso del tiempo, he venido escribiendo. Nunca dejo de escribir, por lo menos escribo un par de artículos científicos al año y en simultánea con eso, desde hace casi ya unos quince años me convertí en columnista, primero del Nuevo Siglo, donde estuve casi diez años desde los treinta. Juan Gabriel Uribe me dio la oportunidad de escribir opinión y después me llamaron de El Espectador para escribir en las páginas de El Salmón, y eso me ha venido posicionando en los temas relativos a la educación pero también en los de economía, entre otras porque encuentro que ésta es un buen complemento a las preocupaciones de la educación del país.

He publicado también un par de libros sobre distintos temas, como el de gobierno en instituciones educativas y eso lo reforcé aún más después del master cuando hice un doctorado en Dirección de instituciones educativas en el Reino Unido. Ese era otro de mis sueños. Lo hice trabajando en Colombia y viajando cada mes o dos por lo que me tomó entre diez y doce años sacarlo adelante, con gran esfuerzo, pues implicaba para mí que durante ese tiempo dedicaba un día de todas las semanas al doctorado y todos los días, por lo menos dos o tres horas entre las 5 y las 10 de la noche, cuando trabajaba en mi tesis doctoral. Así lo hice durante más de tres años.

Era un reto gigantesco que me daba la oportunidad de llegar a mi meta.

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Familia

Ya no podía hacer nada diferente en lo referente al manejo del tiempo para dedicarlo al doctorado y sacarlo adelante, entre otras porque tengo una familia relativamente grande. Son tres hijos de doce, diez y siete años, lo que implica una dedicación pues uno tiene que ser buen padre estando pendiente y presente. Así que los fines de semana trato de destinarlos casi en su totalidad a ellos, a sus partidos de fútbol, a sus clases de gimnasia, a sus cosas.

Otra característica es que soy una persona muy de familia, la valoro mucho, además me da muchas alegrías y me enseña.

Talentos

Me hubiera encantado dedicarme al arte, a la música pero nunca pude. Tengo un gusto que descubrí con el tiempo y es que me va bien con los micrófonos, yo incluso hubiera podido ser perfectamente un locutor deportivo.

Participo con alguna frecuencia en medios de comunicación especialmente en radio porque tiene el micrófono. Le tengo un especial cariño a expresarme verbalmente.

Me gusta hablar en público, transmitir a través de conferencias y doy muchas a lo largo y ancho de este país en temas de liderazgo, de educación, económicos y lo hago gratuitamente como una forma de servicio. Esto también porque pienso que las universidades tienen que estar presentes, no ausentes.

Mi filosofía es la de una rectoría que no esté muda frente a las necesidades del país y frente a sus temas, y que participe a través de un escenario neutral, inteligente, con autoridad debida a la academia, con independencia, profundidad, reconociendo y valorando distintas visiones de país.

Soy una persona que cree que debemos ser capaces de construir en la diversidad, de hecho, una universidad es una unidad de medio y en ocasiones por quedarnos en la orilla del puente no somos capaces de recorrerlo y encontrarnos en la mitad de él. Debe haber desacuerdos inteligentes porque estos nos dan la oportunidad de avanzar, de construir más y es lo que al país le ha faltado como le han faltado soluciones.

Creo que uno siempre tiene que estar dispuesto a servir a la sociedad desde muchos frentes. Desde la academia que es donde estoy actualmente y donde me realizo y muchos otros. En algunas  instituciones educativas en las que he estado que llegan a segmentos poblacionales totalmente diversos, tuve estudiantes que me visitaban y me decían:

—Rector, no puedo venir mañana a clase. No tengo con qué pagar la buseta.

Ese es un segmento que tiene unas problemáticas gigantescas pero también hay otro que teniéndolo todo, le faltaba sentido de esperanza y creo que la educación construye esperanza, proyectos de vida y sueños.

He estado también en instituciones con jóvenes donde su primera generación de estudios en su familia son ellos mismos. Son pujantes, tienen ganas, con algunas debilidades en materia formativa de base, pero es ahí donde la Universidad tiene que suplirlos y llegan muy lejos.

Política pública

También se puede servir desde la política pública porque el país la necesita y uno puede tener ese momento de reflexión si va a ser capaz de contribuir a ella.

Estoy abierto a todo espacio desde el que pueda servir a la sociedad.

Si la gente buena, preparada, pensante, no está dispuesta a cambiar el país por dentro, quién sí lo va a estar. Tristemente sí lo está el que quiere aprovechar el sector para lucrarse del mismo, para entrar en un círculo vicioso y ese es el que hay que romper. Pueden ser mártires algunos que han pasado por esa realidad del riesgo pero tenemos que demostrarle a la sociedad que es muy importante recuperar la premisa de que lo público sea de todos, no de algunos.

Cuando uno entiende la política pública como un componente de la construcción de servicio orientada al bien común donde éste prima sobre el particular, eso se logra de forma más sublime. Luego, con todo el rigor del caso se puede asumir.

Estamos en un momento del país muy difícil, donde hay una pérdida de credibilidad en las instituciones, por lo mismo, a los ciudadanos de bien les corresponde la obligación ética de contribuir a que la sociedad salga adelante.

No me imagino buscando votos, creo que para eso se necesita una vocación. Por el momento soy un conquistador de los corazones de mis estudiantes, un transformador de seres humanos.

Siempre he creído que al final, el artista, el profesor y el político, tienen mucho en común, porque trabajan con una audiencia, la transforman, construyen con ella cuando lo hacen bien. Como maestro eso es lo que me más emociona, conquistar corazones más que conquistar un voto.

Pasión

Era más tímido cuando niño y creo que la vida va abriendo espacios para superar en parte esta condición. Sigo siéndolo, pero cuando estoy en el escenario, se me olvida la timidez y la energía interior me ayuda a superarla.

Soy profundamente apasionado por lo que hago, si no lo soy en algo, lo abandono porque cuando uno no expresa con pasión algo, es muy difícil transformar. Creo firmemente en eso.

Estoy permanentemente auto motivado porque de otra forma no soy capaz de lograr lo mismo en los demás.

Creo también firmemente en que la vida no se trata solo de iniciativas, el país puede estar lleno de inventores que no sirven para nada, el que sirve es el que traduce el invento en realidad, el que convierte la iniciativa en acción, entonces, soy un hacedor, como alguien me describió alguna vez. Hago la tarea.

La otra característica es que me gusta estar con la gente y trabajar por ella, eso es parte de la vocación de servicio.

Intento ser creativo en las ideas y en las propuestas que desarrollo y busco siempre espacios de nueva creatividad que obligan a acudir a la musa de la inspiración.

Me gusta también tener una actitud positiva. Soy optimista frente al mundo y frente a la vida, lo cual no significa ser irracional.

Creo que uno tiene que ser libre y auténtico en la manera como se expresa.

Creo firmemente también que un buen ejercicio de liderazgo, y así lo practico en mi vida, tiene que tener un sentido trascendente. Tengo convicciones trascendentes y creo en ellas.

Finalmente, lo que hago, lo hago con amor, con profundo amor, porque lo que no se hace con amor no impacta.

La frustración

Las cosas no siempre salen bien y la vida va enseñando a través de momentos difíciles. Quizás el mío fue la muerte de mi padre. Al principio me costó mucho trabajo, pero con el tiempo fui aprendiendo de las dificultades.

Dificultades, errores y desaciertos he tenido, pero me atrevo a hacer las cosas aun con error, de otra forma uno no se atrevería a nada y no evoluciona.

La vida no está para hacer lo mismo o hacer menos, está para hacer cosas nuevas, para proponer y en mi gente reconozco que se puede equivocar, pero valoro la equivocación siempre y cuando haya aprendizaje sobre ésta.

Hago todo lo posible por lograr las cosas, si definitivamente no se puede, también sé cambiar el rumbo, sé moverme por otra vía distinta. Así como no guardo rencores, tampoco guardo frustraciones en la vida.

Siempre reconozco que en el camino hay varias “Y”. Por ejemplo y como te lo mencionara, si hubiera seguido el camino empresarial y no el académico como lo hice, no pienso en lo que hubiera sido, y si lo hiciera, concluyo que el otro camino también hubiera sido espectacular, tan exitoso y feliz como este, solo que distinto.

La autocrítica

Soy autocrítico pero soy pragmático. Tengo una teoría y es que lo que haga, cada vez, debo hacerlo mejor.

Debo desarrollar cada vez más las fortalezas que tengo. Luego, si veo que esto no se está logrando, pues me hago mi autocrítica, pero no estoy concentrado en mis debilidades sino en mis fortalezas.

El niño

Vivo como tal porque no dejo de tener sueños, porque como un niño disfruto de pequeños momentos.

Te voy a poner un ejemplo. Una vez, casi iniciando universidad, fui con un grupo de amigos a Cartagena y había una exposición de arte, nos volvimos niños haciéndonos pasar por críticos y efectivamente nos tomaron una foto y al día siguiente salimos como los expertos en el periódico local.

La vida es para gozársela todo el tiempo, para disfrutarla, para burlarse de uno mismo, lo que no significa que uno sea irracional o irresponsable porque si solo se ve la vida como una carga o como un problema o como una situación bastante aburrida, en eso se convierte.

Felicidad

Parte de mi actitud en la vida es ser sencillo y simple. No soy complejo, ni aspiro a que la gente se complejice conmigo, muy por el contrario. En lo básico está la felicidad. De hecho, uno de mis temas de interés, con los cuales recorro el país, es la felicidad.

Recuerdo que hace poco me invitaron a dar una charla sobre la felicidad y me preguntaron cuánto cobraba. Mi respuesta fue:

— No cobro nada pero vamos a hacer una cosa.

Recordé que los artistas piden cosas raras.

— Necesito unas uvas sin pepa para dar mi charla.

Ellos se lo tomaron bastante en serio y cuando llego a la charla me tenían un paquete de uvas sin pepa, cosa que me pareció muy divertida. En realidad las usé para introducir mi charla de felicidad.

Redes sociales

Soy una persona que maneja redes sociales frecuentemente y todo lo que publico lo comparto por esos canales y obviamente cuando se está en una posición pública y se expresa algo, siempre se encuentran detractores y crítica.

Yo creo que de ahí se toman dos lecciones. La primera es que puede haber errores e inmediatamente corrijo. Otro es el aprendizaje sobre temas nuevos, recojo cuando encuentro una idea positiva para revisar mi planteamiento. Finalmente, hay críticas destructivas y frente a estas aplico “la ley del elefante” y es que tiene una piel gruesa y le rueda. Contesto a todas las expresiones y dejo las redes abiertas para que me escriban y ante la mala crítica:

—Muchas gracias por su comentario generoso.

Fin de la historia.

Uno puede entrar a descalificar las redes  o construir con ellas. Mi estilo gerencial es entendiendo su valor porque son medios de comunicación, inmediatistas si se quiere, simples, pero ofrecen recursos cuando se quiere decir algo profundo y se logra a través de un Link para de esa manera garantizar el contenido.

El mundo actual está involucrado en las redes sociales y un liderazgo organizacional tiene que hacer parte porque abstenerse de él o retraerse, te aleja de algo muy importante, que es la sociedad en general. Te aleja de la comunidad.

Hoy y desde cualquier plataforma, soy feliz formando generaciones futuras de profesionales y de personas.

Trascender

Lo logro siendo un padre extraordinario con mis hijos, uno del cual ellos se sientan profundamente orgullosos, del que ellos puedan aprender pero que se realicen mucho más y que sean mejores que su padre.

Quiero trascender a través de un proyecto de vida coherente, también a través de la construcción en la sociedad sembrando gotas de esperanza en el otro.

Una de las personas más importantes en mi vida, por lo que ha contribuido a que yo sea mejor persona, mejor ser humano, mejor padre de familia y mejor esposo, sin duda, es mi señora. Ella es una mujer a la que admiro, no solamente la adoro sino que la admiro, por su perseverancia, por su responsabilidad, por su capacidad para amar y para perdonar. Ha sido mi compañera de viaje que sin duda ha sacrificado su eventual desarrollo profesional, que hubiera sido muy exitoso, y lo ha hecho por la familia, por estar a mi lado y al lado de mis hijos.  Es una mujer que ha entregado buena parte de sus sueños y aspiraciones y que conjuntamente ha sabido construir muchos momentos muy especiales, de muchas alegrías y sobre todo, de esperanza. Ella me ha enseñado que en el camino del liderazgo la construcción del amor, la construcción conjunta y la construcción en el marco del respeto, el aprecio y la admiración, se vuelve fundamental.

No es solamente, una madre muy especial por ser la madre de nuestros hijos, sino es también, una compañera inigualable, de quien aprendo, a quien admiro y con quien he tenido la fortuna de construir conjuntamente. Es también un apoyo increíble, en momentos difíciles o en momentos de duda o en los de inquietud que normalmente se presentan en el ejercicio del liderazgo y se convierte en esa voz, esa voz de la conciencia, en esa voz al lado, en ese mensaje de esperanza y de alegría, para superar dificultades como para celebrar resultados sobresalientes o éxitos, nunca esperando nada a cambio, nada distinto a expresar genuinamente el amor y el liderazgo. Al final, es una construcción basada en el amor.

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