El parlamentario acusó al general (r) Ruíz Barreras de poner en riesgo su seguridad

“El responsable del deterioro del Gobierno es el uribismo radical”: Roy Barreras

El senador del Partido de la U afirma que fue más fácil tumbar al ministro de Defensa que mantener las mayorías en el Congreso y convoca a marchar el próximo 21 de noviembre.

El senador Roy Barreras, del Partido de la U, fue el impulsor de la moción de censura que terminó con la renuncia de Guillermo Botero al Ministerio de Defensa. / Mauricio Alvarado - El Espectador

Con la salida del ministro de Defensa, Guillermo Botero, se podría decir que empezó el segundo tiempo del Gobierno. ¿Cómo ve el panorama?

Aquí ocurrieron varios hechos políticos importantes. El primero, el Congreso recuperó su autonomía. Ante la evidencia de los múltiples errores y engaños del exministro Botero, las mayorías acompañaron la decisión de la censura y obligaron, en 24 horas, a la renuncia de un ministro. Pero el hecho de fondo no es el cambio de un ministro que, por demás, era el agente de la ideología del enemigo interno en el Gobierno. El asunto es que el Gobierno les ha dado rienda suelta a los uribistas más radicales, los cuales se han encargado de insuflar en un sector de las Fuerzas Militares la tesis de que todo aquel que piensa diferente es un enemigo: los campesinos son enemigos, los indígenas también, los estudiantes, los periodistas son enemigos y eso se evidenció cada vez con más fuerza en el año largo de la gestión de este ministro.

¿Qué ocurrió para que a pesar de que el ministro renunciara a su cargo la moción de censura no pudo concretarse?

Me resultó más fácil tumbar al ministro que mantener las mayorías en el Congreso. Hay un error en la Ley de Censura que deja abierta una grieta de 10 días entre el debate de censura y la votación. Ese tiempo es aprovechado por el Gobierno para hacer filibusterismo. El país vio quiénes escaparon del recinto al momento de la votación. Pero si no tenemos mayorías en el Congreso, las tenemos en la calle. Cuando los gobiernos no escuchan que deben cambiar, no los ministros sino sus políticas, pues lo ciudadanos salen a la calle a hacerse hoy. Y lo haremos de manera pacífica, pero firme.

¿Por qué dice que el exministro Botero representa lo más radical del uribismo?

Ejemplos hay muchos, uno poco publicitados, pero muy claro es la respuesta que el ministro me dio en un debate en la Comisión Primera del Senado cuando le pregunté si él consideraba que la sociedad era cómplice de la criminalidad. Y afirmó, sin dudarlo, que sí, que la sociedad civil era cómplice porque los indígenas, los campesinos y los estudiantes estaban infiltrados. Esa declaración explica desde el inicio de su gestión su afán por criminalizar la protesta social. Explica también la militarización del problema en el Cauca y la ruptura de todo tipo de diálogos, no solo con grupos subversivos como el ELN, donde cerraron la negociación pero además fracasaron en la contención militar de esa organización, que creció de 1500 hombres a 4300 en este año, sino también que cerraron el diálogo social con los ciudadanos desarmados, indefensos, con los líderes sociales, con la guardia indígena en el Cauca, con los estudiantes. Además, explica, entre otros errores, dos directrices fatales de este ministro. La primera, la del retorno al conteo de cuerpos que tuvo que desmontar por las denuncias de The New York Times, pero que nos devolvían a la tenebrosa época de los falsos positivos. Y la segunda directriz, que fue nada menos que rebajar los estándares de precisión en los ataques, como el que ocurrió en el Caquetá. El resultado fue esta tragedia donde murieron niños y niñas, en una falta absoluta de planeación y el incumplimiento total de los principios de distinción, precaución y proporcionalidad del Derecho Internacional Humanitario. Esto también produjo, la disminución de la legitimidad de las fuerzas militares bajo su mando, que llegó a tener en la última encuesta 39% de imagen negativa, la más alta de la historia por culpa de los errores del Ministro. Y para agravar la situación, este mal manejo del ministro causa las dificultades jurídicas para los oficiales y soldados que, cumpliendo órdenes equivocadas, terminan pagando los platos rotos de esas órdenes mal dadas.

¿Cuál es el efecto político de la renuncia del ministro?

Es de resaltar que en este debate se ha restablecido el equilibrio de poderes, lo que significa que ante el vacío de agenda política del Gobierno, el Congreso tendrá ahora la responsabilidad de proponerle, primero al presidente, pero también al país, una agenda de futuro que mire hacia delante y no hacia el pasado, y que resuelva los problemas que los colombianos exigen no solo en materia de seguridad, sino también y de manera prioritaria en la implementación del Acuerdo de Paz, que empieza por garantizar la vida de los colombianos, sus libertades y derechos.

¿Usted cree que con la salida de Botero las Fuerzas Armas retoman su rumbo?

El cambio de un ministro no es suficiente si no se cambia la política. Los colombianos queremos, apoyamos y defendemos a las Fuerzas Militares porque cumplen con su deber. Lo han hecho históricamente y han sido garantes de las instituciones democráticas, a diferencia de lo que ha ocurrido en otros países del continente. Uno de los grandes daños que hizo este ministro fue fracturar las Fuerzas Militares. Hay un sector mayoritario que comprende que la paz es un derecho síntesis y, por lo tanto, la victoria. Las familias de los militares saben que la paz es la que les permite que sus esposos, padres, hermanos, capitanes, oficiales y soldados, vuelvan a casa y no mueren en combates fratricidas. Las familias de los militares sufren el ejercicio del cumplimiento del deber en un país en guerra. Pero también hay un sector minoritario que, influido por esta ideología del enemigo, nos ha querido devolver al pasado de la guerra sucia, de los falsos positivos, los montajes, los seguimientos, a la descalificación y estigmatización del que piensa distinto. Así que la primera tarea del nuevo ministro de Defensa es garantizar la recuperación de la confianza y la legitimidad de nuestras Fuerzas Militares.

¿Usted cree que Nicacio Martínez es representante de ese sector guerrerista?

Quiero ser respetuoso del fuero presidencial y del nuevo ministro frente a las decisiones que tome con respecto a la cúpula militar. En principio, estoy convencido de que la inmensa mayoría de militares cumplen órdenes, y si se las dan de manera equivocada y tendenciosa, son ellos las primeras víctimas por sus consecuencias jurídicas. Estoy convencido, por ejemplo, de que los pilotos de ese trágico bombardeo no actuaron con dolo. Les dan a la medianoche, de manera apresurada, y coincidencialmente 12 horas después de que el disidente Márquez hace un vídeo, la orden con unas coordenadas para bombardear. Ellos no son los culpables. Y por supuesto, esa coincidencia seguramente tiene una explicación política. Visto el video de Márquez quizá Botero pensó que iba a quedar muy bien con el presidente golpeando las disidencias el mismo día. Esta defensa de los pilotos y, en general, de los oficiales que cumplen ordenes, no es la primera vez la hago. Yo defendí a los pilotos de Santodomingo. Conocí el caso y están condenados, pero sigo creyendo que son inocentes, en el sentido de que su actuación fue en el marco del conflicto y obedecieron órdenes equivocadas. Por eso es tan importante, por la seguridad jurídica de las fuerzas que se respete el de DIH. Recuerde que en el Gobierno Uribe la negación del conflicto era también la negación de las víctimas y del DIH. Y por esa razón muchos militares terminaron condenados por la justicia penal ordinaria, a penas de 40 años de cárcel. Que gracias a la JEP 2000 de ellos están volviendo a sus hogares y a sus familias, porque la paz es para todos.

A usted lo han graduado de enemigo de las Fuerzas Armadas. ¿Por qué?

Han hecho unas acusaciones infames que ponen en riesgo a cualquiera que las reciba, pero lo peor es que van en contravía de la evidencia, porque no solamente honró y aprecio a las Fuerzas Militares, sino que las he defendido. Una muestra es la defensa que he hecho de la JEP, una jurisdicción transicional que con tratamiento diferenciado les ha permitido a 2.000 uniformados recuperar su libertad. Y cuando en 2011 presenté el marco para la paz, también tuvimos la claridad de que el tratamiento de los militares fuera diferenciado. Sobre el principio de que mientras los subversivos, que por su naturaleza están por fuera del Estado, tienen presunción de culpabilidad, los militares tienen presunción de inocencia. Esa diferencia la han negado los sectores radicales. Han mentido sobre el Acuerdo para evitar que gane apoyo en el interior de la Fuerza Pública. Pero lo más grave de su mentira es la difusión de la idea de que todo aquel que piense distinto es graduado de cómplice de las guerrillas. Las guerrillas colombianas, como todas las del mundo han sido crueles e indolentes. Mucho daño hicieron. Para eso hicimos la paz, para que no se repitiera el daño. Es una larga historia de conflictos en Colombia desde el siglo XIX pero estamos convencidos que los conflictos se resuelven a través del diálogo y no a través de la aniquilación del enemigo.

¿A qué le temen quienes se oponen a la paz?

Es un pequeño reducto de extrema derecha, que está atrincherado en algunas asociaciones de militares en retiro. La avalancha de ataques, de infamias, insultos y de no pocas amenazas de los días posteriores a mi debate de moción de censura contra Botero, puso en evidencia la autoría intelectual del exgeneral Jaime Ruiz Barrera que desató una guerra mediática que me pone en peligro. Y lo que me preocupa es la factura del personaje, entendiendo que fue jefe de inteligencia y de contrainteligencia sabe cómo manejar esas redes. Fue además comandante de la Cuarta Brigada en los años 88 y 89, superior jerárquico del entonces coronel Rito Alejo del Río. Es un hombre avezado en esas prácticas, un fiel representante del reducto de radicales impulsados por el miedo a la verdad. No entendió que la paz y la JEP no se hicieron para perseguir a nadie. La paz es para todos. Nadie está interesado en venganzas. Y hay que comprender que el fin del conflicto tiene que implicar medidas de justicia transicional que le permitan a la gente simplemente comprometerse con la verdad y la no repetición. Ellos deberían entender que si la paz se consolida, ellos podrán estar más tranquilos. Pero han reaccionado violentamente, desde que firmamos el Acuerdo de Paz hasta la campaña del No. Y siguen en esa tarea destructiva, desde la oscuridad y con un brazo político que son los sectores radicales del Centro Democrático. Hoy ese partido y esos sectores tienen el 78 % de imagen negativa y han arrastrado al presidente Duque a una imagen negativa del 69 %. Ahora pretenden culpar a Duque del deterioro del uribismo radical. Estoy convencido que es exactamente al revés. El responsable del deterioro del Gobierno es el uribismo radical. Y creo que si Duque toma el control de su Gobierno y le propone al país una agenda hacia el futuro, la inmensa mayoría de los colombianos lo acompañaremos, pero para eso tiene que liberarse del lastre de esos sectores radicales y gobernar para todos los colombianos, y que no le cogobiernen los radicales para ese pequeño reducto que se cree dueño del Presidente y que son una minoría.

¿Qué opinión tiene del nuevo ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo?

Bueno, es evidente que el presidente decidió hacer cambios hacia dentro y no recoger distintos sectores de opinión. Un modelo que es bueno para el país aunque haya sido inédito. La responsabilidad del éxito o fracaso del Gobierno será, por supuesto, del único partido real del Gobierno, que es el Centro Democrático. Y no creo que a nadie le interese (a mí definitivamente no) participar de un Gobierno que está caminando en el borde del abismo. Pero lo que sí tenemos como colombianos responsables es la obligación de intentar que no caiga, porque si a un presidente le va bien al país le va bien. Hay tanto por hacer, que si el presidente no se atrinchera en la arrogancia de esos círculos cerrados que le dicen que todo va bien, pues es posible que se reoriente el Gobierno para bien.

¿Cree que sepa no pueda terminar en un estallido social como el de Chile, Bolivia o el de Ecuador?

Confío en que no, porque la diferencia entre los estallidos sociales en esos países significaron renuncias, como la de Evo Morales en Bolivia. Pero la gran diferencia con lo que pasa en Ecuador, es que aquí en Colombia hay mucho descontento social, pero tenemos fortaleza institucional. Históricamente, Chile es un país cuya Constitución todavía es hija de la dictadura. En Ecuador hubo una época en la que cambiaban de presidente cada ocho días. En Bolivia la inestabilidad se veía representada en la permanencia en el poder, con eso que llaman la pseudodemocracia, que es la simulación de elecciones para que la misma persona gobierne 14, 15 o 17 años. Eso mismo ocurre con Venezuela y es algo que rompe un principio fundamental que es la alternancia de poderes. Nada de eso, afortunadamente, ocurre en Colombia. Aquí la gente entiende la importancia de el respeto a las instituciones. Confío en esa tradición histórica para que no haya un estallido social violento, sino que haya más bien un llamado al cambio de rumbo de este gobierno.

No me dijo qué piensa de Carlos Holmes Trujillo como nuevo ministro de Defensa...

Definitivamente es mejor que Botero. Es un hombre más capaz, más formado en los asuntos del Estado. Creo que es responsable darle un compás de espera a quien a estas alturas ni siquiera se ha posesionado para que le muestra al país cuál va a ser su talante. Sus primeras palabras han dicho que su prioridad será respetar los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario. Esas palabras son esperanzadoras y tranquilizadoras.

¿Y de Claudia Blum, quien fue fórmula suya cuando usted llegaba a este Congreso?

Claudia Blum es una caleña que junto con Carlos Holmes implican dos noticias gratas para el Valle del Cauca. La conocí cuando ella militaba muy joven en el Nuevo Liberalismo. Fue concejal de Cali el las épocas del galanismo. E igual que muchos de los sobrevivientes del Nuevo Liberalismo, terminamos Cambio Radical cuando nos convocó Augusto Galán Sarmiento y Alfonso Valdivieso, después del asesinato de Galán. Yo fui su fórmula en la Cámara la última vez que ella fue senadora, bajo esas banderas. Nos distanciamos luego por razón del Acuerdo de Paz. Ella estuvo comprometida con el No y definitivamente milita hace mucho tiempo en el uribismo. Y al igual en el caso de Carlos Holmes Trujillo hay que darle la oportunidad de que muestre cuál va a ser su agenda para recomponer las relaciones internacionales de Colombia. Entonces, en las manos de Claudia Blum está que no vuelva a ocurrir, por ejemplo, que Colombia termine siendo un Estado paria que, en contravía del mundo entero, vota un bloqueo a Cuba que 180 países no quieren más. Cuba, un país garante del Acuerdo de Paz. Además, la historia ha demostrado que, aunque es un régimen político que no comparto, el bloqueo ha sido completamente inútil y no ha servido sino para empobrecer al pueblo cubano que por demás es un pueblo alegre, lleno de historia y cultura.

¿Con la declaración de unidad entre el Partido Liberal, Cambio Radical y la U, con respecto a la moción de censura y el proyecto para fortalecer la censura, queda en el aire que el Partido de la U se lanza a la independencia y abandona al Gobierno?

Los hechos políticos hablan por sí solos. El debate de moción de censura fue del Partido de la U. No solo porque lo represento, sino porque tuve el apoyo de todos mis compañeros. Es algo que agradezco, al igual que el acompañamiento del Partido Liberal y el de Cambio Radical. Todos los congresistas hoy comprenden que un Congreso más independiente, digno, empoderado, es capaz de hacerse respetar y de establecer una relación más clara y firme frente a cualquier Gobierno. Eso me parece bueno para el país. Lo que falta es cambiar el sistema clientelar para no dependan de los favores ni de la mermelada, que por supuesto todavía algunos añoran. Pero cuando hay grandes causas de país, como la defensa de la Paz, la vida, los derechos y las libertades, esas minucias son deleznables y no resuelven nada. Lo que hacen es convertir al congresista en un sometido a los gobiernos, perdiendo toda legitimidad. Por eso los partidos han perdido legitimidad.

¿Eso quiere decir que el Partido de la U llega a la independencia?

El Partido de la U está actuando con independencia. La ley determina que para hacer declaraciones formales como esas, los partidos tienen una única oportunidad de cambiar su punto de vista. La bancada no ha tomado esa decisión, ni todavía se ha convocado para tal fin.

¿Pero camina hacia allá?

Me parece más importante el hecho político de la consolidación del bloque de los partidos de origen demoliberal. Estas colectividades tienen una agenda decente, social demócrata y liberal. Eso debe ocupar tanto el vacío de agenda del Gobierno como el vacío político del mediano plazo para la recuperación del poder en favor de la paz estable y duradera. Estoy convencido de que no será posible tener paz estable y duradera si seguimos en manos de los sectores radicales de extrema derecha o si caemos en los sectores radicales de extrema izquierda.

¿Usted cree que el presidente está camino a rectificar el rumbo?

No lo veo, el presidente se enconchó hacia dentro. Se atrincheró. Y, por supuesto, no ha mostrado ningún gesto de apertura con los sectores sociales y menos aún de modificación de su agenda de país. Ni una sola palabra ha dicho para lamentar la muerte de los niños. Eso implica una falta de sensibilidad y de conexión con el país. Es muy difícil gobernar bien cuando se está encerrado.

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2019-11-16T21:00:00-05:00

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2019-11-16T21:00:02-05:00

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Alfredo Molano Jimeno - @AlfredoMolanoJi

Política

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