Cine de autor de millones de dólares

El director Marc Webb defiende la importancia de la mirada personal detrás de una superproducción como 'El sorprendente Hombre Araña'.

“He estado dos años absolutamente encerrado en el rodaje de este filme. No he hablado con nadie de otra cosa que no fuera El sorprendente Hombre Araña. De verdad, no te miento”. A Marc Webb, curtido en el campo de los videojuegos, la vida se la cambió 500 días con ella, pero la fortuna se la juega en el nuevo Hombre Araña. Y ante la pregunta de si la gente lo felicita por su debut en el cine o porque lo hayan contratado para adaptar al héroe de Marvel, Webb espeta esa frase. Y remata: “En realidad, estar encerrado ha logrado que tampoco me cruce con gente por la calle y menos aún que me conozcan”.

Otro ejemplo: “Hemos trabajado durante esos dos años librando con suerte un día a la semana, con jornadas de hasta 17 horas, pero si es lo que te gusta...”. Palabras de la española Beatriz Sequeira, que empezó el rodaje como asistente de dirección de Webb y acabó acreditada como productora asociada. Sequeira y Webb son los perfectos guías para bucear en algunos de los secretos —pocos se pueden desvelar— de la producción de un filme de este tamaño, que defienden como si fuera de autor.

Primera pista: aun cuando estaban a menos de diez metros, ambos se comunicaban por mensajes de texto o correos electrónicos de móvil a móvil. “Es que estás en mil cosas...”, explica la española. A Webb le ocurre algo parecido. “Eres el director, nadie te molesta, nadie se mete en tu trabajo, de verdad. A cambio eres el responsable final. De todo. Esas mil cosas acaban bajo tu control, o al menos bajo tu responsabilidad”. Él fue uno de los que decidieron que Andrew Garfield (La red social) encarnara a Peter Parker.

Al director los números le suenan como parte casi de la promoción: ocho decorados gigantes construidos para la ocasión y adornados con 2.000 postes, etiquetas y pegatinas en farolas para neoyorquizar esas calles de ficción; mil personas a su cargo; 56 trajes del Hombre Araña, 17 usados por Garfield y el resto por los especialistas; 100 pares de lentes ahumados para los ojos del traje del superhéroe. “Tú estás ahí para el equilibrio. Películas de efectos digitales hay muchas, y el estudio se preocupa de ellos, pero estás ahí para que no se pierda el equilibrio emocional. ¿Si soy un dios en el rodaje? Oliver Stone me lo definió en una fiesta de forma muy reveladora: en una película así, eres el rey y un mendigo. Mandas y mendigas. Y muchas veces al mismo tiempo”.

Sequeira y Webb coinciden en señalar lo que para ellos es fundamental para que el público se vuelque en taquilla: el reparto. Webb: “El primer día que vi juntos a Emma Stone y a Garfield, y cómo se hablaban en los ensayos, incluso cuando descansábamos, lanzándose puyas y acelerando al hablar... Ese día respiré aliviado”. Sequeira: “¿Has visto la película? Martin Sheen y Sally Field [dan vida a los tíos Ben y May]. Uf. Los ves. Clavan la frase, dan la mirada exacta para el tono de la secuencia, y cuando se apaga la cámara mantienen buen ambiente en el set. Nada puede ir mal”.

Al final, ¿de verdad El sorprendente Hombre Araña puede ser un filme de autor? “Bueno... No me atrevo a decir eso, pero sí que no importa que seas fan del Hombre Araña —yo sí lo era— para dirigir un trabajo así, sino que te sientas cercano al personaje más vulnerable del universo Marvel. Esa es la clave. Que entiendas el punto algo spielbergiano del asunto”, apunta el realizador.