2018, cuando el uribismo dejó la oposición

La victoria de Iván Duque se suma a la del Centro Democrático que, en marzo, fue el partido con más senadores elegidos para el período 2018 – 2022. De esta manera, quedan atrás los ocho años de oposición del uribismo.

Iván Duque, presidente electo de Colombia.Óscar Pérez - El Espectador

Después de las elecciones de 2018, una cosa queda clara: el uribismo, representado en su máximo líder Álvaro Uribe Vélez, es una de las fuerzas electorales más grandes que hay en el país. Algo que se empezó a evidenciar el 11 de marzo cuando el Centro Democrático obtuvo la mayor cantidad de senadores (19) y fue el segundo partido con más representantes a la Cámara (32), detrás del partido Liberal. Luego, en primera vuelta, con el 39 % de los votos, Duque fue el candidato con más apoyo.

Por eso, en el Centro Empresarial y Recreativo El Cubo, en Bogotá, donde los seguidores del uribismo recibieron los resultados, desde antes de que se conocieran los resultados, la seguridad de un nuevo triunfo del Centro Democrático era evidente. Las urnas, como es usual en las elecciones colombianas, tenían programado cerrar a las cuatro de la tarde, pero, desde antes de esa hora, el teatro en cuestión ya estaba a medio llenar, y la gente seguía llegando.

(Lea aquí: Iván Duque: "No haremos trizas el acuerdo, pero la paz que añoramos reclama correcciones").

Quienes llegaban, en su mayoría, lo hacían con camisetas, gorras y demás indumentaria estampada con dos palabras: “Duque presidente”, o con el logo del Centro Democrático. A pesar de que fueron varios los partidos tradicionales que adhirieron a la campaña duquista, como los liberales y los conservadores, los únicos que tenían una identificación distinta eran los del partido Mira. Era un grupo de personas, muchos no mayores de los treinta años, que estaban reunidos gritando consignas del ahora electo presiente.

Desde ese momento, el ambiente era de festividad y alegría. Eran comunes y constantes los gritos de “Duque, Duque, Duque” y de "Uribe, Uribe, Uribe", los aplausos, los saltos y las consignas como “con las manos, con los pies, viva Duque presidente, él es el que es”. Mientras tanto, en la tarima principal, pasaban fragmentos de entrevistas y de los debates que hubo antes de la primera vuelta.

Y ese ambiente aumentó cuando, minutos pasadas las cuatro de la tarde, se publicó el primer boletín de la Registraduría con el preconteo de los votos. En ese momento, se empezó a configurar una tendencia que no cambió en ningún momento: Duque superaba el 50 % de los votos, mientras que Petro apenas pasaba el 40 %. Con cada nuevo informe de la Registraduría, el público presente estallaba en gritos y aplausos.

(También: Marta Lucía Ramírez, la primera vicepresidenta que tendrá Colombia).

Al final, antes de las cinco de la tarde, con más del 90 % de los votos contados, se confirmó: Iván Duque será el presidente de Colombia hasta 2022. Un cambio importante para el uribismo, si se tiene en cuenta que, desde 2010, cuando Uribe salió de la Casa de Nariño, no tiene el poder de la rama ejecutiva. Porque, claro, Juan Manuel Santos llegó al poder acompañado por el expresidente, pero pronto se desligó de él y, en 2014, cuando Óscar Iván Zuluaga fue el candidato del Centro Democrático, no consiguió derrotar a Santos en segunda vuelta.

Desde entonces, y en temas coyunturales y que fueron la base de los ocho años de Santos -como el proceso de paz-, el uribismo, que por primera vez llegó como colectividad al Congreso en 2014, se ubicó en las orillas de la oposición. Pero ahora, deja ese lado, para, con el poder en dos de las tres ramas del poder, ser el oficialismo, al menos durante el próximo cuatrenio.

Mientras llegaba Duque, quien habló luego de que Gustavo Petro hiciera su discurso, empezaron los reconocimientos. Uno de los primeros fue el de Marta Lucía Ramírez, primera mujer que llega a la Vicepresidencia de Colombia, con un video que mencionaba su recorrido como ministra de Comercio y de Defensa (cargo que también fue la primera mujer en ocupar), así como al fallecido padre del nuevo presidente de Colombia, Iván Duque Escobar, quien, como miembro del partido Liberal, fue gobernador de Antioquia, registrador y ministro de Minas y Energía durante el gobierno del expresidente Belisario Betancur.

Además, durante la espera y como en la tarima había una pantalla gigante, se vio la transmisión por los canales de televisión del ahora excandidato presidencial Gustavo Petro. Cuando esto pasó, los que estaban en el lugar empezaron a chiflar y, otra vez, a gritar consignas como "Duque, Duque, Duque" u otras más provocativas, como "y no nos da la gana una dictadura como la cubana", reflejo, quizá, de la crispación que hubo durante toda la campaña, en la que el temor al "castrochavismo" y a que "Colombia se convirtiera en otra Venezuela" fue constante. 

(Además: Iván Duque, nuevo presidente de Colombia).

Minutos antes de que llegara Duque, subieron al escenario representantes de la campaña presidencial. Luego, subió Marta Lucía Ramírez, quien fue ampliamente aplaudida, y, por último, el nuevo presidente colombiano. Allí estuvo acompañado también por su familia, pero, por ejemplo, no estuvo presente ni el expresidente Uribe ni otros de los aliados políticos de Duque, como el expresidente Andrés Pastrana, el exprocurador Alejandro Ordóñez (quien en marzo perdió con Duque y Ramírez en la consulta interpartidista) o la exfiscal Viviane Morales (quien adhirió a la campaña del Centro Democrático en la segunda vuelta), así como ninguno de los congresistas uribistas.

El tono del discurso de Duque, aunque victorioso, fue también conciliador, refiriéndose en varias ocasiones al deseo de dejar atrás la polarización que hay en el país y de la necesidad de llegar a "consensos". Entre los temas que trató estuvo el emprendimiento -pilar de su campaña con la economía naranja-, la lucha contra la corrupción y el clientelismo y el acuerdo de paz con la exguerrilla de las Farc, de la que dijo que "reclama correcciones para que las víctimas sean el centro del proceso y garanticemos verdad, justicia, reparación y no repetición".

Luego de terminar su discurso, Duque le cedió la palabra a Marta Lucía Ramírez, quien se refirió a las mujeres y a temas similares a los que trató su compañero de fórmula. Aunque después de ambas intervenciones el lugar empezó a quedar vacío, en los alrededores del Cubo, sobre la calle 30, varios seguidores del presidente electo se quedaron celebrando el hecho de que, de la mano de Iván Duque, el uribismo vuelve a la Casa de Nariño después de casi una década.

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