Elecciones 2018

Claudia Rodríguez de Castellanos: Es más difícil conseguir votos que devotos

La candidata al Senado y líder de una de las comunidades cristianas más poderosas del país, calcula que, con su llegada a Cambio Radical, Germán Vargas Lleras se asegurará al menos 100 mil votos.

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Claudia Rodríguez de Castellanos es una máquina de hacer votos y lo sabe. Ser la líder de una de las comunidades cristianas más poderosas del país, le dio el impulso y la seguridad necesaria como para ser capaz de cerrarle la puerta al mismo expresidente Uribe. 

El pasado 21 de noviembre anunció que se iba del Centro Democrático y pediría al Consejo Nacional Electoral la personería jurídica del Partido Nacional Cristiano, la colectividad que fundó hace 30 años cuando entendió que la religión y la política no podían ser ajenas.

El expresidente César Gaviria, jefe del Partido Liberal, intentó que esos benditos votos se quedaran en el partido rojo. No lo logró. La oferta política que le hizo Gaviria no fue suficiente y de aquel encuentro solo quedó una foto: Gaviria en el medio y a los costados Claudia Rodríguez y su esposo, el pastor César Castellanos. Lea también: Roberto Gerlein: "Tengo muchísimos amigos gais"

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Dos semanas después, la propia Claudia anunció que el ungido era Germán Vargas Lleras. Cambio Radical le ofreció ser la número 2 en la lista por el Senado y para líderes de su iglesia que también juegan a la política, una candidatura por los colombianos en el exterior, cinco candidaturas a la Cámara en Huila, Cundinamarca, Bogotá y Santander. Esa oferta no la rechazó.

Pese a que durante el plebiscito hizo campaña por el no, hoy hace campaña por candidato que hizo parte del Gobierno que promovió el si. ¿No es eso una incoherencia?, le preguntó El Espectador. “No. La política es dinámica y se requiere capacidad para interpretar las realidades políticas”, responde.

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Con su llegada a Cambio Radical, ese partido suma una pieza más a su ya aceitada maquinaria política y, esa pieza, puede asegurarle a Vargas Lleras al menos 100 mil votos. Claro que pueden ser más, la comunidad religiosa que lidera Rodríguez de Castellanos tiene cerca de 300 mil fieles.

“Es más difícil conseguir votos que devotos”, dice la líder religiosa que prefiere que la identifiquen más con su trabajo político que con la labor religiosa. Para eso, dice, está su esposo. “Hace 30 años hicimos un convenio: que él se dedicaba a buscar devotos y yo votos. La función de él es misional, es pastoral, tiene un corazón de pastor y ha sido muy fiel a ese estilo de vida”. También: Votos cristianos que eran de Uribe ahora son de Germán Vargas Lleras

Y puede que eso sea cierto, pero, sería ingenuo no pensar que el trabajo religioso y el político van de la mano. Desde el pulpito se consiguen votos. Santos y Uribe lo saben; ambos estuvieron en el G-12, el gigantesco complejo de la Misión Carismática Internacional, dándose un baño de masas. Allá estará, no lo duden, Germán Vargas Lleras.

“Eso no quiere decir que todos los fieles que asisten vayan a votar por mí. Hay que trabajar más fuerte.  Aunque me dicen que soy una máquina de ganar votos, eso no es tan fácil, se requiere esfuerzo, dedicación, comunicación directa con el votante, permanencia y, sobre todo, que lo que diga uno lo cumpla”.

Para busca votos se requieren otras cualidades, dice, “se necesita testimonio, compasión por la gente, ponerme en los zapatos de un individuo que pasa dificultades. Hay que tener esa compasión”.

Su aterrizaje en el partido de Vargas Lleras reabrió una vieja discusión en torno a la influencia que la religión tiene en la política. En la constitución de 1991 quedó consagrado que Colombia es un país laico. El artículo 18 de la carta magna especifica que las decisiones del Estado deben estar separadas de las decisiones de la Iglesia. Para Rodríguez de Castellanos, hay matices.

“Muchos creen que yo haré campaña a favor de un Estado confesional, eso no es cierto. Pero, tampoco estoy de acuerdo con aquellos que promueven el Estado ateo (…) desde la constitución del 91, por el bien de todos los colombianos, se aceptó que era un Estado laico y eso incluye todas las visiones religiosas. Ser cristiana no me quieta méritos para poder ser una muy buena parlamentaria”

Eso es cierto, pero, sus ideas políticas si tienen que ver con su convicción religiosa, negarlo sería faltar a la verdad, le dice El Espectador.

“Pues me encanta trabajar todo lo social, si lo social lo ven religioso, no lo veo así porque muchos que son ateos también se desarrollan en el campo social. Lo veo más por vocación personal y familiar”, dice.

Hace 30 años, cuando incursionó en la política, evitaba, al máximo, enfrentarse con un periodista. Sabe que el tema de la religión y la política es polémico y levanta ampollas. Ahora trata de su mensaje llegue a aquellos sectores que no necesariamente comparten su ideología religiosa.

“Antes no hablaba tanto con los medios porque no me sentía muy segura, pero he aprendido el lenguaje de los medios de comunicación y aprendo a desenvolverme rápido. Eso es necesario para poder llegar a otros sectores”, dice

Según dice, lee la Biblia todos los días. En tiempos de campaña le será necesario encontrar paz porque decidió trabajar con el candidato más cuestionado y porque aún muchos no soportan que ese coctel y política se lo tengan que tomar en las próximas elecciones.

“No represento a la Misión Carismática Internacional si no como una ciudadana que milito en un partido y me uno a todo el ideal programático de un partido”.