“No voy a gobernar con odios”: Iván Duque Márquez

Con una corta carrera política, Iván Duque Márquez llegará el próximo 7 de agosto a la Casa de Nariño. En su discurso de victoria hizo un llamado a la unidad e invitó a mirar hacia el futuro.

El papel de Álvaro Uribe como mentor de Duque explica en buena medida su éxito en las elecciones de ayer. / EFE

“Esta elección es la oportunidad que esperábamos para pasar la página de la polarización, la página de los agravios, la página de las ponzoñas. Yo no reconozco enemigos en Colombia. No voy a gobernar con odios, ni mantengo odios, ni tendré odios hacia ningún colombiano. No existen en mi mente ni en mi corazón venganzas ni represalias, se trata de mirar hacia el futuro por el bien de todos los colombianos”.

Esas son algunas de las frases más significativas en el discurso de victoria pronunciado anoche por el nuevo presidente de Colombia, Iván Duque Márquez, quien alcanzó la cifra récord de 10’373.080 votos, con el 100 % de las mesas informadas por parte de la Registraduría, superando por 2,3 millones a su rival, Gustavo Petro. “Aquí no termina nuestra lucha, continúa desde el gobierno junto a ustedes”, agregó el candidato del Centro Democrático, el “bendecido” por el expresidente y hoy senador Álvaro Uribe, y el político más joven que llegará al solio de Bolívar en los tiempos recientes.

Y hay que decir que son frases significativas, pues el mensaje apunta a la reconciliación de un país fracturado políticamente desde el plebiscito por la paz de octubre de 2016, o quizá desde años atrás, cuando el presidente Juan Manuel Santos se convirtió en el “traidor” para los uribistas por atreverse a buscar el fin del conflicto con las Farc. “Ha llegado el momento de estrecharnos la mano, de mirar hacia delante, ha llegado el momento de la esperanza, porque demostramos que cuando hay una idea clara, que cuando se respetan las diferencias, que cuando somos capaces de debatir sin agresiones, el pueblo colombiano reacciona con su mandato soberano”, agregó Duque, quien le habló al país desde el centro empresarial y recreativo El Cubo en Bogotá.

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Sus palabras eran interrumpidas constantemente por sus seguidores: “Sí se pudo. Duque, Duque, Duque”, coreaban. Y ese primer discurso como presidente electo se centró en el combate a la corrupción, en la solidez económica, en esa promesa de gobernar sin odios, en la reiteración de que el Acuerdo de Paz tendrá correcciones y en la convocatoria a un país que deje a un lado las diferencias dañinas. Bien se puede decir que ahí está el principal reto de Duque como jefe de Estado de todos los colombianos: lograr gobernar y convocar, con hechos, a la unidad de la gente, que muy pocas veces ha coincidido en un fin común desde que se fundó la República.

 

Más de 10 millones de votos que, sin duda, le dan un mandato amplio y claro, como él mismo lo reconoció: “Vamos a gobernar con transparencia, vamos a gobernar con eficacia y vamos a devolverles a los ciudadanos la esperanza de volver a creer en las instituciones y en ninguna circunstancia permitiremos que las mafias de la corruptela se sigan apoderando de la salud, de los recursos de las obras públicas, de la alimentación escolar. Seremos el gobierno que, como nunca en la historia de nuestro país, enfrente ese cáncer y lo doblegaremos, porque seremos un país unido en ese propósito”, agregó.

Por supuesto, hubo agradecimientos para quienes lo acompañaron en su lucha: Marta Lucía Ramírez, la primera mujer que llegará a la Vicepresidencia de Colombia; a su esposa María Juliana, sus hijos Luciana, Matías y Eloisa, y a su madre; a su padre ya fallecido; a su partido, el Centro Democrático; al expresidente Andrés Pastrana, miembro de la coalición; al exprocurador Alejandro Ordóñez, a Jaime Castro, a Viviane Morales, a los partidos MIRA y Colombia Justa y Libre, a los sindicatos, a las bases liberales, a las bases conservadoras, a los maestros, a los artistas y, por supuesto, a su gran mentor, el expresidente Álvaro Uribe.

“Acá nunca se pensó en una coalición de prebendas y mucho menos de canonjías, aquí se trató siempre de respaldar un programa y por eso hoy puedo con la frente en alto y con el cuerpo erguido decirles a los colombianos que conformaremos un gabinete con las mejores personas, con la mejor formación, con el mejor compromiso ético (...) Y por eso, el mensaje que hoy quiero compartir con todos es que somos una Colombia en medio de nuestras diferencias, que somos una Colombia con esa gran riqueza diversa que tenemos en el territorio, que somos una Colombia donde no tenemos que pensar igual, pero que tenemos que concentrarnos en las cosas que nos unen y no en las cosas que nos dividen”, enfatizó.

Para terminar recalcando una de sus consignas de campaña surgida alrededor de su edad: que llegó el tiempo de las nuevas generaciones: “Ha llegado el momento para que esta nueva generación recorra cada rincón de Colombia motivando el trabajo de las comunidades, ha llegado el momento de estrecharnos la mano, ha llegado el momento de mirar hacia delante, ha llegado el momento de la esperanza, porque aquí nosotros demostramos que cuando hay una idea clara, que cuando se respetan las diferencias, que cuando somos capaces de debatir sin agresiones, el pueblo colombiano reacciona con su mandato soberano”.