¿Quién podría estar detrás de los actos violentos contra Gustavo Petro en Cúcuta?

Para el candidato, el saboteo a su manifestación fue organizado y acusó con nombres propios. Las autoridades no han hecho un pronunciamiento oficial sobre lo sucedido.

Gustavo Petro, candidato presidencial. Luis Ángel - El Espectador

La presencia del candidato Gustavo Petro en Cúcuta ya se preveía caótica desde el pasado miércoles en la noche. A través de su cuenta de Twiter, Petro denunciaba que el alcalde de esa ciudad, César Rojas, había ordenado desarmar la tarima que iba a ser utilizada y que, más preocupante aún, su seguridad, a cargo de la Policía de Cúcuta, también había sido desmantelada por órdenes de Rojas.

De alguna manera, se repetía lo que había ocurrido con el alcalde Federico Gutiérrez, ante la visita de Petro a Medellín, aunque con algunos elementos diferentes. Gutiérrez le exigía unos requisitos la campaña para poder realizar la manifestación, que eran propios y necesarios, contemplados en el Código de Policía, para autorizar las grandes aglomeraciones.

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Por su parte, el alcalde de Cúcuta señalaba que se había expedido un decreto con anterioridad, que prohibía hasta el próximo 12 de marzo cualquier manifestación a menos de 200 metros del palacio municipal. La manifestación de los seguidores de Petro estaba prevista a realizarse en el parque Santander y frente a este funciona la alcaldía de la ciudad. Ese era, en pocas palabras, el gran problema para que se dieran los permisos.

Sin embargo, Petro defendía su campaña a través de Twitter, como ya lo había hecho ante Federico Gutiérrez. “El derecho a la reunión política es fundamental, está escrito en la Constitución y no necesita de permiso de ninguna autoridad, solo se notifica mínimo con 48 horas de anticipación según la ley”, trinó el candidato.

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De hecho, la negativa de las autoridades locales motivó una publicación de Guillermo Rivera, ministro del Interior, en la que señalaba que se había estado intentando comunicar con el alcalde de Cúcuta para solicitarle tener presente una circular de ese ministerio en el que, palabras más, palabras menos, le confirmaba que la manifestación de Petro sí podía llevarse a cabo.

Petro llegó a Cúcuta, y mientras se desplazaba en su camioneta blindada hacia el lugar de la concentración, le llovían piedras de todos lados. Antes, ya se había informado sobre la utilización de gases lacrimógenos por parte de la Policía para dispersar la multitud que esperaba al candidato.

Un elemento, del que aún no se tiene certeza, golpeó la ventana del  lado en que viajaba el candidato y rompió el blindaje. Por el aspecto del daño, la primera reacción de quienes estaban en el interior del vehículo fue que se trataba de un disparo. Y así se empezó a distribuir la información por Twitter y los grupos de prensa del candidato en WhatsApp. No obstante, minutos después el mismo candidato desmintió la información: “No hay disparos sobre el carro en el que voy”.

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¿Quién pudo estar detrás de los ataques? La información, al menos para las autoridades, no es clara y serán estas quienes deberán adelantar las investigaciones para determinar qué pegó en la ventana del vehículo del candidato, si se trató de una manifestación espontánea y violenta o si se trató de un trabajo organizado por alguien más. Petro, por su parte, no dudo nunca en acusar al propio alcalde de Cúcuta, César Rojas, de haber organizado el sabotaje en compañía del exalcalde de esa ciudad Ramiro Suárez, a quien, dice el mismo Petro, “denuncié como asesino y paramilitar”.

Petro se refiere a que César Rojas es muy cercano a Ramiro Suárez, quien ha sido condenado a 27 años de cárcel, reseña La Silla Vacía, por ser el autor intelectual de un homicidio en 2003. Dice el portal que para su aspiración a la Alcaldía de Cúcuta, Rojas recibió el aval del cuestionado partido Opción Ciudadana “como un acuerdo entre el dueño del partido, el ‘parapolítico’ Luis Alberto Gil y Suárez Corzo, quien para ese entonces ya estaba recluido en La Picota”.

Y está claro que para el candidato se trató de un plan pensado para atentar contra él y su campaña. Considera que fue llevado al punto más débil por parte de la Policía que lo acompaña y esa sería una de las razones por las que fue fácil una agresión en contra del vehículo en el que se desplazaba. Más tarde denunció, aunque no identificó quién, que se había intentado contratar a la barra juvenil del Cúcuta Deportivo para que realizara el saboteo, pero que, ante la negativa de esta, utilizaron ciudadanos venezolanos, de los que han llegado del país huyendo de allá.

La información disponible sobre el hecho es abundante, pero dispersa y confusa. Tanto Petro como su campaña han denunciado que hay videos en los que se ven destellos de disparos por los sitios en los que se desplazaba a bordo del vehículo. “Este video lo que demuestra es que la policía del alcalde de Cúcuta me llevó preciso al punto donde me iban a atentar. Así de simple y así de bárbaro. En silencio el Presidente de la República”, escribió el candidato, acompañando su publicación del siguiente video.

Luego de que Petro, finalmente, se pudo dirigir a la multitud, la campaña presidencial denunció que hubo, en total, cuatro daños en los vidrios de la camioneta y que tenían apariencia de disparo de arma de fuego. “Eso significa que el blindaje del carro del candidato no es seguro (…) Ni el carro que usa el candidato ni el esquema de seguridad pueden garantizar la vida de Gustavo Petro”, señaló el comunicado, que aseguró que desde la campaña sí se consideba lo sucedido como un atentado.