“Sería una irresponsabilidad hacer trizas el Acuerdo de Paz”: Marta Lucía Ramírez

La fórmula vicepresidencial del candidato Iván Duque anticipa que de perder las elecciones no asumirá la curul en la Cámara.

Marta Lucía Ramírez aspira a que el gabinete del nuevo gobierno esté compuesto por mujeres en un 50 %.Cristian Garavito

Uno de los mitos alrededor de la campaña del candidato Iván Duque tiene que ver con la reforma a la justicia que propone, y se dice que quiere eliminar las Cortes para crear una ‘Supercorte’ ¿Qué es verdad y qué no?

El país necesita una reforma que lleva pendiente ya varios años y que este gobierno, por estar haciendo acuerdos politiqueros, no la sacó. Hay que hacer una reforma a la justicia que tenga en cuenta los mejores estándares internacionales. Hay varios países en donde se han unificado las cortes y hay una gran corte que, al final, es la que hace el cierre. Iván ha dicho que discutamos qué posibilidades hay, pero de ninguna manera va a imponer una reforma según su visión. Lo que se ha buscado es un consenso, invitando a las cortes, a la academia, y a trabajar esto de la mano con el Congreso. Lo que se ha hecho es salir a descalificar una propuesta que consiste solamente en que analicemos cuáles son las mejores alternativas.

Pero en 2014 hubo una propuesta que radicó el Centro Democrático que sí incluía eliminar las cortes y cambios sustanciales para elegir fiscal general…

En esa propuesta puede que haya unos elementos que coinciden con el planteamiento de Iván Duque y creo que hoy tenemos un exceso de entidades dentro del sector judicial que son las que impiden un funcionamiento ágil de la justicia en Colombia. Necesitamos una justicia que sea pronta, cumplida, eficaz, que le dé al país seguridad jurídica y, en ese sentido, lo importante va a ser el debate que se haga en el Congreso.

En esa reforma ¿en dónde quedaría la JEP?

Son dos cosas distintas pero pueden estar conectadas. Quienes estuvimos en el No decíamos que está bien tener una justicia transicional, pero no una institución independiente de la Rama Judicial. Yo insistía en que la JEP debía ser una sala especial dentro de la Corte Suprema de Justicia y creo que es una de las cosas que vale la pena discutir, porque si el sistema de justicia transicional va a durar un tiempo determinado, si está dentro del poder judicial, da la garantía de que va a tener una armonía con lo que es la doctrina jurídica en Colombia.

¿Le gusta la propuesta de reducir el número de congresistas, como lo dijo Duque en un debate?

Al Congreso de Colombia hay que hacerle una reforma en varios temas. Primero, necesitamos un Congreso que genere confianza a los ciudadanos, que legisle en función del interés nacional y que tenga unos costos razonables. La mayoría de los congresistas vienen a sesiones un día y medio, se regresan a sus ciudades y, sin embargo, se ganan salarios desproporcionales frente a lo que se gana el común de los colombianos. Pero el tema del tamaño también tiene que ver. Inclusive, acá se ha planteado la posibilidad de una sola Cámara, porque si se tiene una sola Cámara, de pronto se harían los debates de proyectos de ley con muchísimo más rigor. Necesitamos un Congreso que represente bien a las regiones y que cada departamento tenga un senador y un representante. Habrá qué definir cuál es el tamaño del Congreso que más nos conviene, pero es una combinación entre reducir costos y mejorar eficiencia y presencia de congresistas.

¿Se va a hacer trizas el Acuerdo de Paz?

Esa fue una frase muy desafortunada de un líder del Centro Democrático, pero yo no hago parte de ese partido. No creo que podamos hacer trizas ese acuerdo, sería una gran irresponsabilidad. Lo que ha dejado de positivo el Acuerdo hay que mantenerlo. Sí hay que hacerle reformas y tratar de que sean muy puntuales. El narcotráfico, como una actividad conexa con el delito político, es totalmente inaceptable, porque por eso ha aumentado el cultivo de coca. La utilización de los recursos del narcotráfico en la política es un riesgo real y con la plata del narcotráfico es muy fácil comprar elecciones en Colombia. Finalmente, se debe modificar el tema de la participación en política. Obviamente, una guerrilla se desmoviliza para hacer política pero ¿en ese partido solamente pueden ser candidatos los principales criminales de lesa humanidad? ¿Por qué no aceptar que el partido de la FARC escoja a los mejorcitos para que sean ellos los que vayan al Congreso?

¿A través de qué mecanismo se impulsarían esas reformas?

A través del Congreso. Este país necesita de un gran acuerdo nacional, del que hagan parte los trabajadores, los sindicatos, los empresarios, los gremios de la producción, los partidos políticos, organizaciones de la sociedad civil. Pero las reformas hay que hacerlas preferiblemente dentro del Congreso. La otra alternativa es un referendo pero creemos que ese gran pacto por Colombia lo vamos a lograr a través de las instituciones.

Hábleme un poco del gabinete que se conformaría; y en su caso personal, ¿con quién le gustaría trabajar en la Casa de Nariño?

Me encantaría trabajar, sobre todo, con un gabinete donde ojalá logremos que haya un 50% de mujeres. Que haya gente técnica, que no llegue al gabinete porque es parte de una maquinaria política ni un clan familiar. Este país está hasta la coronilla de los clanes familiares y de los apellidos y de los rótulos de los ‘ismos’. Hay que hacer gabinete con gente que tenga el conocimiento, el perfil, la experiencia y la vocación de servicio. Y que tenga una edad mediana. No se trata de llevar un kínder a Palacio.

¿Invitaría a algunos de los candidatos que se quedaron en la primera vuelta a que hagan parte de ese equipo?

Sobre eso no hemos hablado con Iván, pero lo que queremos es tener un gobierno sin tinte político ni politiquero, sino muy técnico, con mucha sensibilidad social.

Ustedes ya cuentan con gobernabilidad en el Congreso y todo apunta a que Uribe será el próximo presidente del Senado. ¿Cómo mantener la independencia entre el Ejecutivo y el Legislativo si eso se da?

Iván Duque tiene un compromiso grande con fortalecer las instituciones y eso va a depender de la independencia y de la eficacia con la cual se ejerzan esas ramas del poder público. Por esa razón, queremos fortalecer la justicia y el Congreso, en colaboración armónica con los otros poderes públicos. Las grandes reformas hay que sacarlas en ese primer año de esa legislatura, pero eso no quiere decir que habrá subordinación del Congreso hacia el Ejecutivo, que es lo que hemos visto hasta ahora. Es vergonzoso ver cómo determinados miembros de las bancadas son los que hacen ese trayecto del Palacio para acordar por la noche cómo les hacen cambios a los proyectos de ley. Acá vamos a hacer acuerdos transparentes, de cara al país donde se siente el presidente y el gobierno con los partidos para hacer reformas con sustento. El liderazgo del expresidente Uribe es indiscutible, es el congresista más votado, es muy influyente, va a ser un soporte fundamental para el gobierno, pero qué bueno tener no solamente una relación cercana con el Centro Democrático sino con todos los partidos que han entrado a esta candidatura presidencial. Aquí no ha habido ningún acuerdo firmado ni a cambio de puestos ni de contratos.

¿Cuáles van a ser esas primeras acciones de gobierno que implementará un eventual gobierno de Duque-Ramírez?

Hay siete reformas que de entrada son las más importantes: una reforma fiscal, que tiene que ver con los gastos e ingresos, y cómo bajar los gastos de funcionamiento, cómo vamos a mejorar la calidad de recaudo, cómo vamos a reducir la evasión en Colombia. Otra, que nos permita impulsar la agricultura, la agroindustria y las manufacturas en Colombia. Reforma a las pensiones, a la salud, a la justicia, reforma política y electoral, y una reforma que permita el acceso a la educación de todos los jóvenes en el país, de manera gratuita, sobre todo a jóvenes de estratos uno y dos.

Fue muy crítica del Partido Conservador y de los congresistas a quienes calificó de ‘enmermelados. ¿Cómo se reconcilió con ellos?

Sigo siendo crítica. Yo ya no estoy en el Partido Conservador. Ha tenido gestos generosos, mensajes amables. Hubiera querido esos gestos hace dos años, pero me tuve que retirar justamente porque su actitud no generó ninguna confianza de parte mía. El Partido Conservador, al igual que todos los partidos que nos están apoyando, deben saber que ese apoyo a Iván Duque no significa que vamos a transigir con las costumbres políticas de este país. El clientelismo en Colombia hay que acabarlo. La aceptación de los partidos la hacemos porque creemos en las instituciones pero jamás me voy a reconciliar con prácticas de clientelismo, que fue lo que me hizo retirar del partido.

Los partidos de la Unidad Nacional recibieron muchas críticas porque terminaron donde Duque, después de gobernar con Santos por ocho años y dio la percepción de que llegaron a buscar ‘mermelada’ en el uribismo…

Cada quien es libre de buscar alianzas, pero también deben tener clarísimo que los que estuvieron acercándose, buscando su propio interés, se van a llevar un fiasco. La diferencia de estas adhesiones a esta candidatura es que no se hicieron a manteles, allá en el Salón Amarillo del Palacio de Nariño, mirando cuántos ministerios le correspondían a uno y a otro, ni cuántos institutos se le iban a dar a cada congresista. No hemos hecho ningún tipo de acuerdo ni lo vamos a hacer, ni hoy, ni mañana, ni nunca. Cero mermelada.

¿A quién afecta el voto en blanco?

El voto en blanco está dando un mensaje. Los colombianos no sienten confianza plena en ninguna de las dos candidaturas. Acá, ninguno puede decir que está satisfecho con el país que tenemos. Yo soy la principal crítica de buena parte del sistema y hay que reconocer que tenemos mucho por cambiar y ese voto en blanco es ese mensaje, la señal de que los cambios hay que hacerlos de verdad. No se le puede dejar al país las expectativas frustradas con el cambio que necesitamos. Muchos colombianos están dispuestos a apoyar una candidatura del populismo, de la incertidumbre, del riesgo para Colombia porque sienten que de este lado les han fallado siempre. El gobierno de Duque asume esa responsabilidad y no podemos fallarles. Por eso es necesario que la gente se quite esos temores de que Duque va a gobernar por interpuesta persona, va a gobernar él porque sabe que la responsabilidad ante la historia es de él. Yo soy su coequipera y tengo esa responsabilidad con él. Yo no me metí acá para volverme la condescendiente con las cosas que jamás he transigido.

¿La candidatura Duque-Ramírez está en riesgo de perder frente a Gustavo Petro?

Con franqueza, no siento que tengamos una candidatura en riesgo, pero sí siento que ahí hay un mensaje claro de los ciudadanos: que debemos entender que el descontento en Colombia es muy grande y que está cercano a ese 30% de lo que representa Gustavo Petro, que debemos gobernar para 50 millones de colombianos y que en el gobierno de Iván Duque vamos a recoger las aspiraciones de los petristas, de la gente sin partido, de la gente que tiene una posición radical y de tantos colombianos que están en la mitad que dicen ‘yo lo que quiero es que el país funcione bien’.

En el caso hipotético de que no gane el 17 de junio, usted tendría un cupo asegurado en la Cámara de Representantes. ¿Asumiría su curul?

He querido servirle a este país y para mí lo más importante es Colombia, pero yo ya hice ese paso por el Congreso y no lo repetiría.

Le puede interesar: