Los indecisos terminarán definiendo al próximo mandatario

Último envión por la Alcaldía de Bogotá

Pese a que Claudia López comenzó la carrera liderando con amplio margen la intención de voto, las últimas encuestas muestran un empate técnico con Carlos Fernando Galán. Por su parte, Miguel Uribe y Hollman Morris hoy están por debajo del voto blanco.

Claudia López, Carlos Fernando Galán, Miguel Uribe y Hollman Morris aspiran a ser el próximo alcalde de Bogotá.

Imprevisible. Esta es la única forma de calificar hoy la contienda por la Alcaldía de Bogotá, que llega a su recta final. Será una semana en la que los candidatos quemarán sus últimos cartuchos para tratar de conquistar la suficiente cantidad de electores. El que lo logre se convertirá en el nuevo inquilino del Palacio Liévano.

Esta competencia empezó hace un año. Al principio 10 políticos anunciaron su intención de ubicarse en el partidor de la carrera. Sin embargo, luego de coqueteos, conversaciones y acuerdos programáticos llegaron los que aglutinaron las principales fuerzas: Claudia López (Alianza Verde), Carlos Fernando Galán (Bogotá para la gente), Miguel Uribe Turbay (Avancemos) y Hollman Morris (Colombia Humana - MAIS).

La foto de las encuestas hoy muestra un cabeza a cabeza entre López y Galán. Mientras la primera sigue ondeando su bandera anticorrupción, el segundo se la ha jugado por mostrarse como el único candidato independiente de la lista, tratando de desmarcarse de toda su trayectoria. Según los sondeos de intención de voto, están en un empate técnico, por lo que conquistar a los indecisos será su principal reto en esta semana.

La otra cara de la moneda, curiosamente, la viven los primeros que se lanzaron al ruedo, es decir, Morris y Uribe Turbay. Hoy las encuestas los ubican en los últimos lugares, incluso, como lo reveló la firma Tecnología & Servicios Electorales (T&SE), por debajo del voto en blanco. Lo más llamativo de esta situación es que parece que de poco les ha servido tener el respaldo de dos caciques políticos como Gustavo Petro y Álvaro Uribe, con gran caudal electoral en la ciudad, como ha quedado en evidencia en las elecciones presidenciales.

Según Patricia Muñoz, directora de la maestría en política social de la Universidad Javeriana, esto se debe a que en los últimos años el electorado ha preferido votar por quienes se muestran alejados de la política tradicional. “En el caso de Bogotá, el capital político suma, pero también puede restar, porque se ha perdido la confianza en los partidos y están desprestigiados”.

Candidato por candidato

En esta contienda el primero en lanzarse al ruedo fue Hollman Morris, quien como concejal ha sido un férreo opositor al gobierno de Enrique Peñalosa. Desde el año pasado anunció su intención de ser candidato, pero la tuvo cuesta arriba para consolidarla. Por meses tuvo que sortear la indecisión de Gustavo Petro, su jefe político, quien sin importar que Morris venía alzando la mano, se dedicó a hacerles coqueteos a otras figuras que consideraba más relevantes, como al exministro de Salud Alejandro Gaviria o Ángela Robledo.

Fuera de eso tuvo que enfrentar el escándalo por la denuncia pública que le hizo su exesposa, por presunto maltrato familiar, lo que no solo afectó su imagen, sino que terminó atomizando el progresismo, a tal punto de que muchas mujeres de las fuerzas petristas migraron a otras campañas. Al final, y casi a regañadientes, Petro terminó apoyando a Morris, al quedarse sin candidato propio y no haber llegado a un acuerdo con Claudia López. Contrario a lo que dicen la mayoría de encuestas, los sondeos presentados por los progresistas muestran a Morris empatado con López y Galán.

Un panorama diferente ha tenido el candidato Miguel Uribe Turbay, quien renunció al gabinete de Enrique Peñalosa con la firme intención de convertirse en el único aspirante capaz de garantizar y darle continuidad sin reparos a la obra de la actual administración. “Construir sobre lo construido” se convirtió en su lema de campaña.

Desde antes de dejar su cargo en la administración ya hablaba de acercamientos con el Centro Democrático para que fuera su candidato. Al final, Uribe Turbay decidió lanzarse como independiente y en un tiempo récord recogió 400.000 firmas. Los siguientes meses aglutinó el apoyo de partidos como el Liberal y el Conservador, los cristianos del Mira y Justa Libres, y al final, en un proceso cuestionado, sumó el del Centro Democrático, partido que sacó de carrera a su militante Ángela Garzón, quien despechada terminó en la campaña de Carlos Fernando Galán.

A pesar de tener el respaldo de partidos tradicionales y de estar subiendo poco a poco en las encuestas, esto no ha sido suficiente. Aunque invitó en varias oportunidades a Carlos Fernando Galán, cuando este estaba “en el fondo de la tabla”, a que se unieran para asegurar el triunfo, no logró convencerlo. Para Uribe Turbay esta última semana será definitiva, pues será en la que el verdadero poder de la maquinaria política se pondrá a prueba.

Cabeza a cabeza

Los que mejor llegan a la recta final son Carlos Fernando Galán y Claudia López. Las encuestas muestran un empate técnico, por lo que la mira de ambos está en los indecisos, que serán los que definirán al futuro alcalde de la ciudad. “Si miramos a los candidatos, aunque hay matices, hay más cosas en las que coinciden que en las que se diferencian, por lo que es de esperarse que muchos se decidan esta semana por encuestas y debates, así como habrá quienes tomen una decisión frente a las urnas”, señala la politóloga Muñoz.

La carrera a la Alcaldía de Claudia López ha venido cayendo, pese a que en los primeros meses del año, según las encuestas, era prácticamente la alcaldesa virtual. Aunque empezó a sonar en el cargo desde el año pasado, su candidatura la ha consolidado por etapas. La primera, en una contienda interna en su partido con Navarro Wolff; luego otra con la centro izquierda, representada por el Polo Democrático y el movimiento Activistas.

La única batalla que perdió fue la de tratar de concretar una alianza con Gustavo Petro, al no llegar a un acuerdo alrededor del futuro del metro de Bogotá. Y es que la postura de la candidata verde frente al proyecto férreo no solo le hizo perder esta batalla, sino a espantar a uno que otro militante de izquierda que inicialmente estaba dispuesto a apoyarla.

Finalmente, Galán fue el último en llegar a la contienda. Luego de una serie de especulaciones y ante la respuesta negativa que obtuvo para devolverle el aval al partido Nuevo Liberalismo (que había consolidado en el pasado su padre Luis Carlos Galán), decidió lanzarse por firmas, bajo el movimiento Bogotá para la gente.

Estos últimos meses gran parte de su crecimiento se ha debido a que se muestra como un candidato conciliador, que no polariza, lo que para la politóloga Muñoz es clave, pues lo que buscan los votantes son “líderes que sientan que pueden solucionar los problemas más grandes de la ciudad; con los que se sientan más identificados, y en este momento los ciudadanos prefieren a los independientes”.

Pese a esto, la ciudadanía le ha cobrado su pasado político en Cambio Radical por 10 años, donde su padrino político fue Germán Vargas Lleras. Asimismo, se le señala de ser un “peñalosista camuflado”, ya que en la pasada contienda fue uno de sus principales promotores. Por último, algo que ha golpeado su campaña en las últimas semanas fue el contrato que le adjudicó el Distrito a la Fundación Galán y la captura de uno de sus asesores políticos, lo que corroboraría su cercanía con la política tradicional.

Por ahora arranca una semana intensa en la que seguramente se agudizarán los señalamientos entre candidatos. Asimismo, los deberán volcarse en busca del voto de los indecisos, pues la contienda está apretada y serán ellos los que entregarán las llaves del Palacio Liévano.

 
 

 

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Mónica Rivera Rueda / @Yomonriver

Bogotá

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