A las 11:34 de la noche Javier Casalla salió al escenario acompañado de su violín. Durante diez minutos introdujo a los asistentes del Downtown Majestic en la velada que cerca de dos horas invadiría la noche.
Luego, aparecieron Juan Campodónico , Luciano Supervielle, Martín Ferrés, Gabriel Casacuberta, Adrián Sosa, Verónica Loza y Gustavo Santaolalla, el mismo que ha ganado premios Oscar por las bandas sonoras de las cintas Babel y Brokeback Mountain.
Cada uno ocupó su lugar. Superville fue a dominar el sintetizador y el scratch, Ferrés tomó lugar en el centro del escenario con su bandoneón, Sosa se sentó en la batería que estaba al fondo, Verónica ocupó el lado izquierdo y Campodónico subió unos pocos peldaños que lo dejaron en el punto más alto de la tarima, desde donde dirigió al público y a la banda toda la noche.
Santaolalla, vestido de negro, salió con su guitarra y prendió la rumba que definen tango + electrónica, pero no tango electrónico. Según él, Bajofondo hace música con elementos del tango, la electrónica y muchos otros ritmos, lo que no significa que hayan sido los creadores del ‘tango electrónico’. Tal vez no lo sean, pero el colectivo de argentinos y uruguayos creado por él y Juan Campodónico ha logrado ‘popularizar’ este género.
Los primeros 45 minutos del show fue netamente instrumental. El ganador del Oscar no produjo ni una sola palabra pero con sus gestos indicaba a la gente qué hacer: gritar, saltar o aplaudir. Cada canción que terminaba daba paso a una demostración de afecto y agradecimiento llena de besos lanzados desde el silencio. En el fondo se apreciaba a Campodónico quien como un director de orquesta, guiaba el ritmo de la banda y de la gente.
La tercera canción revivió un poco ‘Centrojá’, aquella en la que al fondo se escucha la narración del gol que Victoriano metió con la selección de Brasil en el torneo de 1980, mientras las luces azules, violetas y blancas eran las reinas de la noche. Pasada la media noche tocaron la bien conocida ‘Miles de Pasajeros’.
Justo en ese momento, Santaolalla dirigió sus primeras palabras al público presentando a los integrantes. Con la naturalidad más grande, presentó a cada uno haciendo un breve comentario sobre los trabajos alternos que realizan, para darlos a conocer ante quienes no tenían muy presente quiénes estaban tocando.
“Todos hacemos algo distinto y eso es lo bonito de Bajofondo”, explicó. “Yo de vez en cuando hago música para películas”, dando paso a ‘De Usuahia a la Quiaca’, tema de la cinta Diarios de Motocicleta. Ese fue el momento más íntimo del concierto. Verónica, la VJ, proyectaba imágenes que simulaban estrellas cayendo del cielo.
“Ya estamos como en casa” continuó el músico argentino. “¡Pero vamos a lo que vinimos, a bailar!”. Entonces Javier se quitó el sombrero, Juan la chaqueta y como cualquier buena rumba electrónica, las luces naranjas y blancas saltaban a la par de la música producida por el colectivo al compás de ‘Mi Corazón’.
Otro momento muy especial fue cuando Santaolalla cantó ‘El Mareo’, melodía perteneciente al disco ‘Mar Dulce’ y que tiene la colaboración de Gustavo Cerati. Hacia la una de la mañana Bajofondo se despidió y salió del escenario. El público emocionado de ver un buen espectáculo les pidió “otra, otra”.
Inmediatamente salieron, sin hacerse rogar. Regresaron con la misma energía para interpretar una de las más famosas, ‘Perfume’. De un momento a otro, los asistentes subieron a la tarima y saltaron y bailaron con todo el colectivo Bajofondo mientras se tomaban fotos y repartían abrazos y besos.
Antes de la 1:30 de la mañana la presentación había acabado. El público quedó totalmente satisfecho con un show realizado en un sitio que no se conoce por su mejor acústica. Entre otras melodías se escucharon 'Los Tangueros', 'Monserrat', 'Pa' bailar' y 'Pulso 1000 Mares'.
Cerca de 16 canciones de 'Bajofondo Tango Club', 'Superville' y 'Mar Dulce' hicieron parte del show que sirvió para cantarle el cumpleaños a Martín Ferrés.
Actualmente, Santaolalla promociona su más reciente proyecto ‘Café de los Maestros', que incluye un documental, un libro y hasta ahora dos discos.