Aaron Eckhart: "Le tengo miedo a las mujeres"

Con una versión de Frankenstein mucho más sensual, sin tornillos y mejor físico, al estilo de los mejores superhéroes, Aaron Eckhart trae al cine la nueva película 'I, Frankenstein'.

Derechos Reservados de Lionsgate.

Una de las más famosas cualidades de Frankenstein es que no le tiene miedo a nada ¿En tu caso es igual?

Veamos... ¿A qué le tengo miedo? Por lo general, le tengo pánico a las mujeres.


Es algo inusual para un actor que trabajó con las mujeres más famosas de Hollywood... y a los 45 años sigue soltero ¿No crees para nada en el matrimonio?

No, es un superpoder que tengo: puedo seguir soltero, sin casarme.... (Risas) No sé, nunca quise casarme. A lo mejor algún día lo haga y tenga hijos. Pero así estoy feliz, saliendo y conociendo más mujeres.


¿La falta de un matrimonio, sin la presión de tener que mantener una familia buscando un trabajo más estable, también ayudó en las primeras épocas en que recién empezabas como actor?

Ah, sí, claro, por el miedo a no volver a trabajar, de no ganar lo suficiente, los rechazos... La mayoría de mis amigos que eran buenos actores nunca pudieron vivir de la actuación y eso da miedo, porque te la pasas preocupándote por lo que vas a hacer después. Muchos se casan y tienen la clásica conversación con sus esposas, empiezan a tener hijos y ya no pueden seguir soñando, necesitan salir a conseguir un trabajo más seguro. Y eso, a mí siempre me dio miedo.


¿Y cómo resultaron esos primeros pasos, en un mundo tan competitivo?

Bueno... Yo había tomado clases de actuación y cuando tuve mi título de cine, aunque todos querían mudarse a Los Angeles yo dije "No, no, voy a ir a Nueva York, quiero hacer teatro y seguir estudiando allá". Me pareció un lugar mucho más serio y más duro, pero quería que me costara más. Y estoy contento de haberlo hecho, porque la pasé muy bien así.


¿Algún actor en particular te inspiró a dedicarte a la actuación?

Sí, el primero fue Cary Grant, su simpleza, sin ningún esfuerzo y su buen humor, por la actuación tan eficiente, sin demasiado esfuerzo... Y después, habiendo crecido en los años 70, me gustaban todos desde (Robert) Redford hasta (Paul) Newman y Steve McQueen. Al día de hoy, todavía me gusta ese estilo de cine. Admiro a los grandes actores y todavía aspiro a ser como ellos.


¿Y cuál fue ese primer paso que te llevó a decidirte por ser como ellos?

La primera obra de teatro que hice a los 14 años. Me gustó tanto que quise seguir actuando. A esa edad, a los 14, supe que iba a ser actor. Claro que no tuve éxito por años... pero es algo en que me incliné naturalmente.


¿Qué otros trabajos tuviste antes de poder vivir de la actuación?

Ah, yo hice de todo, desde armar bolsas en un supermercado, también fui carpintero, pinté casas. ¿Qué es lo que no hice? Trabajé en restaurantes, hice toda la clase de trabajos que escuchas que hicieron otros actores.


¿Es cierto que en un principio también querías vivir de la música, componiendo canciones?

Sí, eso fue lo primero que quise hacer. Es lo que pensaba que podía ser. Sí.


¿Y qué pasó? ¿Por qué no seguiste 'ese' sueño?

Tuve demasiado miedo, justo ahora que hablamos del tema. Es algo tan vulnerable... no tuve suficientes agallas. Hay gente que quiere ser actor y no lo intenta porque no tiene las agallas para hacerlo. Y yo no tuve las agallas para ser compositor. No creí lo suficiente en mí y lo lamento bastante.


¿Significa que en algún cajón hay guardadas canciones secretas que no conocemos como una verdadera creación del Dr. Frankenstein?

(Risas) Ah, sí, tengo muchísimas canciones que nunca antes escuchaste. Muchísimas.

Así como Dr. Frankenstein creó en un laboratorio al monstruo más famoso del cine, en la misma ciudad californiana de Cupertino donde Steve Jobs creo al monstruo de Apple, nació Aaron Eckhart, el 12 de Marzo de 1968. El padre, James Conrad Eckhart, también se dedicaba a la computación, mientras la madre Mary escribía libros infantiles. Y fue por el trabajo del padre, que vivieron por un tiempo en Inglaterra, en aquella época en que Aaron tuvo su primera experiencia adolescente con la actuación. A los 17, se fue de viaje, por Australia y Francia, hasta que entró en la Universidad de cine de Hawaii en 1988. Y ya había cumplido los 26, cuando decidió cumplir aquel sueño de trabajar en Nueva York. Al principio apenas consiguió un puesto como extra en la serie 'Beverly Hills 90210', pero siguió insistiendo hasta que Neil LaBute le ofreció hacer en cine la adaptación de la obra de teatro 'In The Company of Men' que ganó el premio Mejor Primera Película en el festival de críticos de Nueva York, mientras Aaron también era reconocido con el Mejor Debut en los Independent Spirit Award. Oliver Stone, después lo contrató para 'Any Given Sunday' y Steven Soderbergh le dio la gran oportunidad de acompañar a Julia Roberts en el Oscar de 'Erin Brockovich'. También fue la contrafigura de Jack Nicholson en 'The Pledge' y de Ben Affleck en 'Paycheck', antes de consagrarse con su propio éxito en 'Thank You for Smoking', con la nominación al Globo de Oro. En cierta forma, ya había interpretado otro estilo de monstruo en el personaje de Harvey Dent y Two-Face de la película de Batman 'The Dark Knight', pero ahora vuelve con otro estilo de cicatrices en la nueva versión de 'I, Frankenstein'.


¿Si Frankenstein es tan famoso por sus cicatrices, en tu caso la actuación dejó alguna cicatriz después de haber trabajado tantos años en Hollywood?

Ah, sí, seguro, seguro, seguro. Tengo muchas cicatrices por haber tratado de hacer algo bueno que no le gusta a la gente. Sí, definitivamente. Hay muchas de esas. Es como el jugador de fútbol que no logra marcar un gol en el último minuto y lo perturba por el resto de su vida. Sí, definitivamente, tengo muchas cicatrices por dentro.


¿Y alguna vez te vestiste como Frankenstein en alguna fiesta de disfraces o Halloween?

(Ríe) Es una pregunta interesante... a lo mejor cuando era más chico, sí, seguramente. Hace tiempo que no me disfrazo, porque no tengo hijos. Las fiestas de disfraces siempre me dan miedo porque espero hasta el último minuto cuando los negocios ya están cerrados y no voy a fiestas así en Halloween.


¿Cuáles son tus primeros recuerdos de Frankenstein?

¿Lo primero que me acuerdo de Frankenstein en general? Me acuerdo de haber leído el libro una y otra vez. Y también me acuerdo lo primero que básicamente conocemos todos, un Frankenstein con cabeza cuadrada y tornillos en el cuello, altísimo. Y mi versión es diferente, porque es mucho más humano, mucho más accesible, más activo, es un luchador que también piensa mucho más.


¿Frankenstein es una mala persona?

No, no, no, para nada. Todo lo contrario, es una buena persona. Lo que pasa es que lo creó un padre que lo apartó por completo, pero todo lo que él quiere es sentirse amado. Quiere formar parte de la sociedad en que vive y por su apariencia, la gente no lo permite. Pero él es muy inteligente, habla muy bien y en cierta forma tiene su ternura, tiene sensibilidad.

Frankenstein debe ser el personaje que más películas tiene en Hollywood, pero nunca antes se lo vio así. Todavía vivo, 200 años después de haber sido creado, con su inmortalidad en 'I, Frankenstein', se lo ve mucho más humano, en medio de una guerra contra demonios donde él es el nuevo superhéroe que puede salvar a la humanidad.


¿Cómo fue que aceptaste el desafío de interpretar una nueva versión de Frankenstein?

Cuando leí el guión me pareció grandioso, porque trata sobre un hombre que busca un propósito en la vida. Y sentí que podía identificarme con esa situación de Frankenstein, por eso quise hacer la película.


En la película hay una frase que dice "Solo se puede ser monstruo si te comportas como tal" ¿Se puede aplicar la misma frase a la vida real?

Sí, porque podemos controlar nuestras emociones y nuestro comportamiento. Sí, claro. Depende también la definición de un monstruo. En este caso, él tiene sus cicatrices, no se ve como otras personas. Pero emocionalmente, ser un monstruo hoy, también significa tener una personalidad horrible, una personalidad descontrolada. Y es lo que muchos también tratamos de evitar, tratando de mantener alguna esencia de la bondad en medio de este mundo que vivimos donde cualquiera quiere cortarte el cuello. Es el gran truco de la vida.


¿Y hay bastantes monstruos en la vida real Hollywood?
Supongo que ciertas personas muestran ciertas características monstruosas. Y yo también. A cualquiera puede pasarle, en esos momentos de demasiada presión o expectativas, la personalidad del monstruo puede aparecer muy fácilmente.


¿La palabra monstruo hoy en día también se usa como algo grandioso y muy bueno?

Absolutamente, pero la palabra monstruo se volvió un sinónimo de lo diabólico y por suerte no es el caso de nuestra película, donde Adam, el monstruo Frankenstein es una buena persona que todavía no encontró su propósito en esta vida. Y supongo que esa, es su maldición.


El nombre de tu personaje es Adam, pero a Frankenstein siempre lo llamamos Frankenstein. Al menos yo, no me acuerdo de haber escuchado nunca el nombre de Adam...

Hay una referencia en el libro de Mary Shelley, pero él nunca tuvo nombre. El padre se llamaba Víctor Frankenstein y obviamente ese es su apellido y por eso lo llamaron el Monstruo Frankenstein.