Annabelle: una pelea entre lo paranormal y lo ordinario

La cinta de terror de los mismos creadores de 'El conjuro', fue superada en taquilla por 'Perdida', la más reciente entrega del director David Fincher.

/Cortesía

De cierta forma, la historia de 'Annabelle' (película que sirve como antecesora a la historia de 'El conjuro') arranca en 1970, cuando la muñeca aparece en la vida de una estudiante de enfermería en Estados Unidos llamada Donna. Claro, cabe aclarar que ésta es la historia real de la muñeca, un relato que difiere con lo presentado en la cinta, pero cuyo sustrato de horror parece mantenerse intacto en ambos escenarios.

Real es un término complejo, incluso ambiguo, casi que un punto de vista. En este caso, lo real está atado al trabajo de Ed y Lorraine Warren, una pareja de investigadores de hechos paranormales que ganaron notoriedad después de haber participado en el esclarecimiento del caso Amityville, lugar en donde ocurrieron una serie de asesinatos difíciles de explicar.

Los Warren fueron consultores en el caso de Donna, la enfermera, cuando una muñeca que le regaló su madre comenzó a mostrar signos de vida y, de paso, de maldad. Según los archivos de los investigadores, cuando éstos llegaron al apartamento en donde residía Donna junto con una compañera de estudios, la muñeca (a quien nombraron Annabelle) ya había intentado estrangular a un amigo de las estudiantes.

La pareja de investigadores asegura que, de no haber intervenido, el hombre habría sido asesinado por la presencia que, según ellos, había poseído a la muñeca. "La muñeca era un medio, pues estos demonios no poseen objetos, sino personas. El joven era el objetivo y sin duda lo habrían matado", escribieron los Warren.

El trabajo de los Warren también sirvió de inspiración para 'El conjuro', la cinta de terror estrenada en 2013 que muestra la lucha de una familia norteamericana contra una serie de espíritus y demonios que habitan su casa, en Rhode Island. Es en esta película en la que aparece por primera vez Annabelle, la muñeca, y desde ahí los productores tomaron el hilo conductor para rodar la historia anterior a 'El conjuro', así los hechos reales (las investigaciones de los Warren) no coincidan totalmente con las películas.

El director de 'Annabelle', John R. Leonetti, fue el encargado de la cinematografía en ‘El conjuro’, mientras que James Wan (quien dirigió la segunda) oficia como productor en la cinta acerca de la muñeca problemática, por decir lo menos.

Pero incluso con muñeca diabólica en la mitad, 'Annabelle' no logró vencer en la taquilla durante su primer fin de semana de proyección en Estados Unidos. La cinta perdió el primer lugar en recaudo ante 'Perdida', de David Fincher, que cuenta la historia de cómo un hombre es señalado como sospechoso de la desaparición de su esposa. Además de la maestría de Fincher, un profesional de un oficio en el que incluso con historias flojas logra ser efectivo, el argumento de 'Perdida' resulta particularmente interesante por las vueltas de la trama, por un lado, pero también por lo desagradable de sus personajes.

'Perdida' proviene de la novela del mismo nombre escrita por Gillian Flynn, escritora estadounidense que ha logrado producir un relato sin héroes ni heroínas, pero sí con personas vulnerables y ciertamente repugnantes: seres completamente ordinarios narrados bajo un lenguaje que, sin mayores juegos ni artificios, logra presentar un retrato atractivo de cómo la gente se vuelve pedazos.

La cinta de Fincher recaudó US$38 millones, mientras que 'Annabelle' se hizo con US$37 millones. Las cifras son notables si se tiene en cuenta que los estadounidenses parecen ser levemente propensos a creer más en los peligros del más allá que en los de la vida tangible: se estima que el 75% del público en EE.UU. cree en lo paranormal, pero sólo el 54% piensa que el calentamiento global ya empezó.
 

 

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