La hija de Coppola se consagra en Venecia

Sofía presentó un filme sobre el vacío vital de las celebridades de Los Angeles.

La hija más famosa del cine estadounidense, Sofía Coppola, se consagró en el festival de Venecia con un filme sobre el vacío vital de las celebridades de Los Angeles, pero el cine italiano entró en crisis al haber sido ignorado por los jurados.

Pese a los interrogantes que generó el premio a Coppola por haber sido otorgado por su ex pareja sentimental, el presidente del jurado Quentin Tarantino, su filme "Somewhere" fue aceptado y elogiado por buena parte de la crítica.

"Los filmes que ganaron premios fueron los que nos gustaron a todos. Hablar de conflicto de intereses es exagerado. Se trata más de chismes que de realidad", comentó este domingo a la prensa el oscarizado director italiano Gabriele Salvatores, miembro del jurado.

Para el realizador, el filme de Coppola, sobre la vida vacía de las celebridades que lo tienen todo en Los Angeles, no había sido considerado desde el inicio como el ganador, al contrario de "Essential killing" del polaco Jerzy Skolimowski (Premio Especial del Jurado), protagonizado por el premiado Vincent Gallo en el papel de un talibán afgano deportado a Europa central.

Premios "sensatos y justos", subrayó por su parte el diario español El País, que enaltece también el "incontestable talento" del otro cineasta doblemente premiado, el español Alex de la Iglesia, considerado un "discípulo" de Tarantino, quien fue galardonado con el León de Plata y el premio al mejor guión por su cinta "Balada triste de trompeta".

Filmes "simpáticos e intrigantes, pero nada más", los calificó por su parte el diario Il Corriere della Sera.

"Confieso que si bien mi cine no es cercano a ese estilo (descabellado, ndr), cuando salí de la película de De la Iglesia me invadió unas ganas enormes de volver a inventar, de realizar filmes", reveló Salvatores.

"Una noche gloriosa para el cine español", escribió por su parte El País, que considera al irreverente director de Bilbao "el vencedor moral" del festival veneciano.

La decepción reinaba en cambio en Italia, cuyos filmes fueron completamente ignorados por la crítica internacional y por los jurados, entre ellos importantes cineastas de la talla del mexicano Guillermo Arriaga.

"Los filmes italianos no llegan a tocar los sentimientos de los extranjeros", reconoció Salvatores a la prensa al intentar justificar las razones de la ausencia de premios en Venecia, donde competían con cuatro cintas.

"Creo que se trata de un problema de escritura cinematográfica", sostiene Salvatores, quien propone la solución: "Hay que abandonar la comedia a la italiana y el neorrealismo".

La decisión de conceder cuatro premios sobre diez a filmes estadounidenses ha suscitado malestar en Italia, que se interroga "sobre si vale la pena invertir" en un certamen tan costoso para que su cine tenga tan poca visibilidad y repercusión a nivel internacional.

"Cuando nuestro cine se compara con el de otros países no se puede negar que tiene límites: nuestras películas son nobles, divertidas, bonitas o complejas. Pero a todas les falta esa cosa indefinible que las convierte en extraordinarias", sentenció el diario la Repubblica.

El rotativo no deja de recordar tampoco que hace pocos años el genial Tarantino, autor de "Malditos bastardos", decretó sin titubeos la muerte del cine italiano.

 

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