Cine europeo a la medida colombiana

Con un repertorio para todos los gustos, la muestra de cine europeo en Colombia ha capturado el cariño del público desde hace 20 años.

Una Penélope Cruz muy joven llegó a la pantalla del teatro Ástor Plaza el 15 de marzo de 1994. Lucía, su personaje en la película española Todo es mentira, es una femme fatale de esas que enloquecen a cualquiera y termina por quitarle la razón al protagonista. Su atractivo fue la primera impresión que se llevaron los asistentes del Festival de Cine Europeo de Colombia en el año de lanzamiento. Y parece que los dejó atrapados, pues más de 50 mil personas han asistido cada año a las salas de cine durante los días de la muestra.

Según Theresa Hoppe, su directora, “el Festival nació casi sin planearse”, gracias a una iniciativa de las embajadas e institutos culturales europeos y a la delegación de la Comisión Europea en Colombia. La idea era presentar en el país un ciclo de películas que mostraran la cultura del Viejo Continente y que nos conectaran con otro tipo de cine. Para la época sólo llegaban a los teatros filmes estadounidenses. Incluso películas comerciales en Europa eran totalmente inasequibles en este lugar del mundo.

Transportarlas no ha sido nada fácil. Cuenta Theresa Hoppe que en una ocasión alguna de las películas se perdió en el camino. Otro día descubrieron que no tenían sonido. “Faltaba poco para la inauguración. Al parecer unos ratones se alimentaron de los cables. Alcanzamos a imaginarnos bailando y cantando para animar esa película muda”, recuerda.

En los últimos años empezó a realizarse una curaduría de las películas a presentar. “Antes se mostraban las que los ministerios tenían a su disposición en español. Hoy nosotros proponemos las películas que queremos y el 60% de ellas son subtituladas en Colombia”. El resultado de esta transformación es que ahora los espectadores se encuentran con historias recientes, que pueden ser atractivas para cualquier clase de público. “La gente aprendió que no todas las películas europeas son aburridas, densas y deprimentes. Esta es una muestra con mucha diversidad”.

Desde hace cuatro años, Eurocine busca que las personas que viven lejos o en otras ciudades no sean excluidas del festival. Por eso diez películas de todas las secciones son exhibidas en distintas zonas del país. “La idea es que sean más en el futuro”, comenta Hoppe, quien nació en Alemania y vive en Colombia desde 1998.

Para esta gestora cultural, Eurocine es un proyecto hecho con el alma: “Ver las películas en las salas es muy reconfortante. Me satisface tener fe en la cultura como motor del cambio social”.