Cine: la realidad se enfada con la ficción

La etiqueta "basado en hechos reales" puede resultar tan atractiva como polémica, los protagonistas de las historias en las que se basan las películas no siempre están de acuerdo con el resultado.

Benedict Cumberbatch caracterizado como Julian Assange en "El quinto poder". Efe

"Creo que eres una buena persona, pero no creo que esta sea una buena película". "Deberías reconsiderar tu participación en esta iniciativa". El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, respondía así a la petición del actor Benedict Cumberbatch, quien había solicitado reunirse con él para perfilar su personaje en "El quinto poder", película que cuenta la historia del escándalo WikiLeaks y que este viernes se estrenó en Colombia.

El "no" fue rotundo. La petición al actor británico para que abandonara la película fue directa, incisiva e incluso, algo desesperada. ¿Qué hace que el hombre que sacó los colores al gobierno más poderoso del mundo se muestre tan vulnerable ante los efectos que puede tener una película de dos horas?

La influencia del cine, como bien se sabe, es inmensa. Y si este lleva acompañado la etiqueta "basado en hechos reales", es seguro que muchos de los espectadores que se acerquen a las salas interioricen lo que ven en la gran pantalla como algo verdadero, sin sentir la necesidad de contrastar e ir a diferentes fuentes.

Por eso, la polémica se presenta como la compañera inseparable de aquellas películas que, teóricamente, cuentan historias reales. Los ejemplos de personalidades descontentas que difieren de cómo han quedado reflejados en la ficción son una constante.

Muchas veces, las quejas de los afectados solo consiguen que aumente la popularidad del largometraje en cuestión, aunque este no ha sido el caso de "El quinto poder". Los intentos de boicot por parte de Assange y de WikiLeaks en general dieron resultado: la película se estrelló en la taquilla en el fin de semana de su estreno, obteniendo el peor dato de 2013 en producciones estrenadas en más de 1.500 cines.

El desastre vino precedido de la filtración del guión por parte de WikiLeaks y las críticas de la organización, que insistía en que la película era "irresponsable y dañina", un "ataque masivo de propaganda" y que solo estaba basada en los libros de personas que mantienen "disputas personales y legales" con WikiLeaks.

Una cuestión de estado

La acusación de que solo se muestra uno de los lados de la historia es una de las quejas más recurrentes. La ganadora del Óscar "Argo", que narra la misión de rescate de seis estadounidenses durante la Revolución iraní de 1979, recibió críticas por parte del país retratado, Irán, para el cual, la película "promovía sentimientos contra la República Islámica".

Pero las quejas no se quedaron en palabras: el filme fue prohibido en el país, y en enero se anunció que se estaba trabajando en otra película, titulada "Setad Moshtarak", para contar la historia desde el punto de vista iraní.

"La noche más oscura" es otra muestra de cómo unos fotogramas pueden poner alerta a todo un país. Dirigida por Kathryn Bigelow, este relato sobre la búsqueda y captura de Osama Bin Laden llegó a despertar los recelos del director de la CIA, Michael Morell, que alzó la voz para denunciar que las torturas no jugaron un papel tan importante a la hora de encontrar a bin Laden como muestra la película, y que los creadores se habían tomado muchas "libertades a la hora de retratar a los agentes de la CIA involucrados", especialmente "de aquellos que habían fallecido".

Las escenas de las torturas se convirtieron en el arma esgrimida con más frecuencia por los detractores de "La noche más oscura", entre los que se encontraban, además de Morell, importantes cargos institucionales. Este es el caso de tres senadores estadounidenses, que escribieron una carta a Sony Pictures criticando la mala imagen que se daba de la Agencia de Inteligencia y diciendo que la parte del metraje en la que aparecían las torturas no estaba "basada en hechos", sino que formaba parte de la ficción de la cinta.

"Biopics" en el punto de mira

Las películas biográficas constituyen otro apartado en el que la polémica aparece fácilmente. Centradas en un solo personaje, estos trabajos son atacados a menudo por el protagonista en cuestión o, si este ha fallecido, por sus familiares. Además, en este tipo de largometrajes suele haber un hueco reservado para mostrar la vida privada del personaje, momento en el que los guionistas, inevitablemente, tienen que echar mano de su imaginación.

Precisamente, de ahí han venido las primeras críticas a "Diana", en la que Naomi Watts da vida a Diana de Gales. La película se centra en los últimos años de su vida y concretamente, en su historia de amor secreta con el cirujano Hasnat Khan. Evidentemente, ha sucedido lo inevitable: Khan ha mostrado su desacuerdo con la trama. "Solo mis amigos más cercanos y yo sabemos lo que pasó en nuestra relación", confesó al diario británico "The Sun", a la vez que resaltaba que "Diana" da una visión errónea de la actitud que mantuvo su familia ante su relación con la princesa.

Otro filme biográfico relacionado con la realeza que no está saliendo bien parado es "Grace of Monaco". A sus problemas técnicos -los retrasos de la fecha de estreno y el enfrentamiento entre su director, Olivier Dahan, con el productor Harvey Weinstein- se suma el descontento por parte de la familia Grimaldi.

Los hijos de la que fuera musa de Hitchcock, el príncipe Alberto de Mónaco y las princesas Carolina y Estefanía, emitieron un comunicado oficial en el que mostraban sus quejas respecto a la película, diciendo que la vida de su madre aparece "glamourizada", y que además hay "inexactitudes históricas", y escenas cuyo contenido puede calificarse como de "pura ficción".

Ante estas críticas, el director se defendió argumentando que, "por supuesto", hay "inexactitudes", pero que estas sirven para favorecer el desarrollo de la historia. "No soy periodista ni historiador. Soy un cineasta", apuntó Dahan en una entrevista concedida a "Le Journal du Dimanche".

Por encima de la polémica

Pero no todo el mundo entra en el juego de reproches que se crea alrededor de estas películas. Y si no, que se lo digan a Mark Zuckerberg, quien reaccionó tibiamente ante "La red social", a pesar de que el filme, que cuenta el proceso de creación de Facebook, le mostraba como un joven engreído y con ciertas carencias en las relaciones sociales. Sin embargo, el fundador de la red social más popular del mundo se mantuvo en un discreto segundo plano cuando el largometraje llegó a las pantallas, y se limitó a hacer críticas de bajo tono.

"El marco en el que se encuadra toda la película es que estoy con una chica que no existe en la vida real... y me deja. Lo que me ha pasado muchas veces en mi vida real", bromeó en una charla que impartió en la Universidad de Stanford, en California. Meses después, hizo una aparición con Jesse Eisenberg, su álter ego en la ficción, en el programa de televisión estadounidense "Saturday Night Live". Quizá, en este caso, Zuckerberg esté en lo cierto y lo mejor sea tomarse estas cosas con un poco de humor.

 

últimas noticias