"El Gato con Botas" consagra la ola latina de Hollywood

Salma Hayek y Antonio Banderas ratifican la influencia cultural y económica de los hispanos en Estados Unidos, pues son los que más van a cine.

Con sus héroes latinos y su arte decididamente mexicano, "Puss in Boots" ("El Gato con Botas"), con las voces de Antonio Banderas y Salma Hayek, consagra la influencia cultural y económica de los hispanos en Estados Unidos y su asimilación en el universo de Hollywood.

Los fans de "Shrek", el flatulento ogro de los estudios Dreamworks (que ha ingresado 2.900 millones de dólares en sus cuatro entregas), se acuerdan del personaje del Gato con Botas, que derritió los corazones de los más insensibles con sus grandes ojos tristes y la voz cavernosa del español Antonio Banderas.

Su encanto fue tal que desde "Shrek 2", presentado en el Festival de Cannes en 2004, el dueño de Dreamworks, Jeffrey Katzenberg, decidió dedicarle al gato una película para él solo.

Ya el filme es un hecho y "El Gato con Botas", del director Chris Miller (quien también firmó "Shrek 3"), sale el próximo viernes en América del Norte y entre fines de noviembre y principios de diciembre en España y Latinoamérica.

"Cuando llegué a este país, ni siquiera sabía hablar inglés", dijo Antonio Banderas en Los Ángeles, en la presentación del filme a la prensa. "El hecho de que me llamaran para usar mi voz (en un filme) es verdaderamente una paradoja".

Fiel al concepto que cimentó el éxito de "Shrek", "El Gato con Botas" recicla a su manera varios clásicos, dinamitándolos alegremente: de "El Gato con Botas" original, el cuento de Charles Perrault que se narra a los niños, no queda nada.

Aquí, el felino es un huérfano criado junto a Humpty Dumpty, un niño con forma de huevo (personaje de una canción inglesa), con quien parte a la búsqueda de una judía gigante que los transportará a... la gallina de los huevos de oro.

En el camino, forma equipo con una gata de ojos azules tan pícara como él, Kitty Softpaws, interpretada por la actriz mexicana Salma Hayek (productora y protagonista de "Frida", que recibió en 2003 dos Oscar por maquillaje y música y una nominación a la actriz por su papel).

Fue un trabajo sencillo para Hayek: "Quisiera poder decirles algo sobre el Método, pero no", dijo refiriéndose a la técnica en la que los actores se sumergen en sus emociones para sacar a flote a un personaje.

Miller "me forzó a explorar la improvisación en la comedia (...), ni siquiera me dio el guión", contó Hayek. El director "me recordó a mi abuela, que me contaba historias maravillosas y uno tenía que imaginarlo todo".

Fiel al sabor original del Gato con Botas de "Shrek", al que los guionistas le dieron un fuerte acento latino, el filme entero reivindica una estética hispana -el arte, la música, los personajes-. Para una película de Hollywood, comercial y orientada al gran público, esto es toda una novedad.

"Cuando llegué a Estados Unidos hace 21 años para hacer 'The Mambo Kings' (1992), alguien me dijo: 'Prepárate para interpretar siempre al villano'. Pero en estos 20 años las cosas han cambiado mucho", dijo Banderas.

"Es un reflejo de lo que sucede en este país. Los hispanos vinieron a Estados Unidos para escapar de situaciones sociales y políticas difíciles en sus países. Y han trabajado duro para que sus hijos vayan a la universidad. Ahora sus hijos son médicos, arquitectos, banqueros. Hollywood refleja eso", dijo.

Como hispano, Banderas se declara "orgulloso" del filme: "Es bueno para la diversidad, para la interacción cultural, porque esta película va a ser vista por niños que no juzgarán las cosas en términos" de pertenencia étnica, observó.

"Van a ver una película donde el héroe tiene un acento fuerte, es todo", dijo Banderas.

La industria hollywoodense, que incluye casi sistemáticamente a personajes latinos en sus películas, sabe que se debe a la población hispana, que cuenta con unas 50 millones de personas en Estados Unidos.

Según un estudio de la asociación de los estudios hollywoodenses (MPAA) de 2010, los latinos van al cine más que cualquier otro grupo étnico: cerca de siete veces al año, contra cuatro veces promedio del resto de la población.

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