El invicto de Alejandro González Iñárritu

Es la primera vez que un latinoamericano gana la estatuilla como mejor director dos veces consecutivas en los Premios Óscar. Impresiones del mexicano después de la ceremonia.

El director recibe su nueva estatuilla por “El renacido". / EFE

En una época en la que Spike Lee y Jada Pinkett Smith se quejan de la falta de diversidad racial entre los elegidos y Donald Trump basa su campaña política señalando como criminales a los inmigrantes latinos, Alejandro González Iñárritu cumplió el milagro hispano de ganar el Óscar por segundo año consecutivo (¡tres años seguidos para los latinos, también!), gracias a la dirección de la película El renacido, con otro grande como Leonardo DiCaprio.

La última vez que nos vimos, le pregunté qué significaría ganar el Óscar dos años seguidos y me contestó: “Todavía no lo sé, veremos qué pasa”. Y ahora que ganó... ¿Ya vio lo que pasa?

(Risas) No puedo estar más feliz. Cada película nueva es como un hijo. No se puede querer una más que otra. Me encantó El renacido y también me encantó Birdman. Y siento que el hecho de haber ganado el Óscar lo recibí en nombre de todos los que lo hicieron posible. Por eso no puedo estar más feliz. Es fantástico.

¿Qué cree que tienen los directores mexicanos en Hollywood de diferente para haber ganado tres Óscares en los últimos tres años?

Pues, la verdad, sería una pregunta imposible de contestar. No sé si hay una característica en especial. Yo creo que Alfonso (Cuarón) se entregó totalmente a hacer su película. Y yo me entregué a hacer la mía. Es una entrega total, la pasión es el punto en común.

Alejandro González Iñárritu nació en Ciudad de México el 15 de agosto de 1963. Fueron los viajes por Europa y África, a los 17 años, los que lo marcaron artísticamente (y es por eso que los escenarios de sus películas suelen ser los mismos que visitó en aquel entonces). Recién cuando volvió a México estudió comunicaciones en la Universidad Iberoamericana. Su primer trabajo fue como conductor de radio en la estación mexicana de rock WFM, que dirigió en 1988 para convertirla en la estación de radio más importante de su país. También compuso música para diferentes películas locales. Y en la década de los noventa se decidió por otro estilo de dirección que implementó en sus primeros cortometrajes y el piloto de televisión Detrás del Dinero, con Miguel Bosé.

Su primera película Amores perros, donde además debutó el actor Gael García Bernal, entró por la puerta grande del Festival de Cannes, ganando el Primer Premio de la Semana de Críticos, además de haber sido nominada como mejor película extranjera en los Óscares. Con su segunda película 21 gramos, Iñárritu conquistó el mundo de Hollywood, gracias a Naomi Watts y Benicio del Toro, que además terminaron nominados al Óscar. Ni hablar de su tercera película, Babel, con Brad Pitt y Cate Blanchett, que recibió siete nominaciones al Óscar, incluyendo mejor película y mejor dirección para Iñárritu, que ya había ganado el Prix de la Mise en Scène en Cannes. Con Javier Bardem después, dirigió Biutiful, que volvió a ser nominada como mejor película extranjera en el Óscar. Y finalmente, con el elenco espectacular de Michael Keaton, Naomi Watts, Emma Stone y Edward Norton en Birdman, Iñárritu ganó en una sola noche tres Óscares por mejor guion, mejor película y mejor director. Parecía un milagro repetir semejante hazaña apenas un año después, con la película El renacido. Y se cumplió. Alejandro González Iñárritu volvió a recibir un Óscar como el mejor director de Hollywood.

¿Qué significa realmente un Óscar para Alejandro González Iñárritu?

El Óscar es un buen recuerdo de un momento importante a nivel profesional, familiar. Un momento feliz. Un momento que culmina en una celebración de todo el equipo de trabajo, del reconocimiento de la Academia para un trabajo que hice con mucho cariño. Y sí, es un símbolo de un reconocimiento. Eso, nada más.

La regla del Óscar es bastante clara. Llaman al que ganó el año anterior, como si tuviera que entregar una corona. Pero este año era diferente. Iñárritu había ganado la última vez con Birdman y él no podía abrir su propio sobre como ganador de El renacido. Por lo tanto, la Academia decidió recurrir a otro director, J.J. Abrams, con su gloria de la nueva película Star Wars (aunque no haya ganado ningún Óscar). La transmisión ya se había pasado cinco minutos del horario programado, a las 8:35 p.m. Y mientras ahorraban tiempo, pasando por debajo de la pantalla un texto con el nombre de todos los agradecimientos (que incluyó también a Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro), con su nuevo Óscar en la mano, Iñárritu ni siquiera tuvo tiempo suficiente para su merecido agradecimiento, porque la música empezó a sonar religiosamente a los 45 segundos, cuando él recién había destacado la frase de la película donde DiCaprio le dice al hijo: “Ellos no te escuchan, sólo ven el color de tu piel”, y apurándose a rogar que “el color de la piel sea tan irrelevante como el largo del pelo”, apenas pudo terminar dedicándole el premio al padre.

¿Qué fue lo que quiso decir exactamente cuando recibió el Óscar y lo cortaron con la música?

Lo que quise decir es que me parece absurdo el debate sobre blancos y negros. ¿Significa que el Óscar ahora es marrón por ser mexicano? Yo pienso que somos amarillos, nativos americanos y latinoamericanos. La sociedad mundial es muy compleja. Me parece que se está volviendo mucho más polarizada. Es lo hermoso de estar en un país con tantas mezclas, igual que mi país. Ahí está el verdadero poder. Por eso me impresiona que todavía estemos hablando de esa forma trivial de pensar. Deberíamos hablar del destino de la gente en todo el mundo, no sólo por el color de su piel. Me parece absurdo. Me acuerdo cuando en los años sesenta parecía una locura ver a los Beatles con el pelo largo y hoy nos reímos de algo así. ¿Por qué no podemos dejar todos los prejuicios sobre el color de la piel? Eso es lo que quise decir, pero no tuve tiempo suficiente.

¿Votó también por el Óscar?

Sí, soy miembro de la Academia.

¿Votó por usted o por otro director?

Voté por la película que más me gusta (risas).

Más de uno decía “Ya ganó el año pasado con Birdman. Es imposible que gane dos años seguidos”. Y la competencia tampoco fue nada fácil. En frente tenía a George Miller, con la espectacular vuelta de Mad Max (que también se llevó la mayor cantidad de Óscares); Adam McKay, con la película La gran apuesta, sobre aquellos que apostaron a la crisis económica de las hipotecas en Estados Unidos; Tom McCarthy, con la premiada investigación periodística sobre abusos sexuales religiosos de la película En primera plana, y Lenny Abramson, con el drama de La habitación, que le dio el Óscar a la mejor actriz Brie Larson. Pero con El renacido, González Iñárritu consiguió otro Óscar para el protagonista Leonardo DiCaprio... Y para él también, claro.

¿Esperaba que Leonardo DiCaprio ganara también?

Sí. Creo que el trabajo de Leo es un testimonio del gran actor que es y me da mucho gusto que fuese con El renacido que se llevara un Óscar que ha merecido por mucho tiempo.

¿Y tiene un gusto especial que él haya ganado su primer Óscar, finalmente, con su película?

(Risas) Me causa gracia, porque yo no le di nada a Leo. Él lo ganó solo. Pero en cine, todos también dependemos del otro. Y lo increíble de este premio que ganamos es que lo celebramos con todo el equipo de filmación, sin importar si alguien ganó o no. Fue un verdadero equipo, todos estamos involucrados en todo.

¿La escena del oso y Leonardo DiCaprio ayudó al voto del Óscar? ¿Cómo se filmó esa escena?

Me llevó meses, después de entrevistar a un loco que se dedicaba a los ataques de osos en Montana. Él solo fue testigo de más de cien ataques de osos y me contó mucho sobre el tema. Me asombró por completo cómo las osas madres alimentan realmente a sus cachorros y así lo hacen. Es algo natural que una madre busque alimentos para sus hijos, como hacemos todos nosotros con pollos o con vacas y pescados. Pero esta vez nosotros somos la presa. Nos parece terrible, pero a diario comemos toda clase de animales que tienen la misma vida. Y así alimentan los osos a sus cachorros. Y después de ver muchos videos, utilizamos todo lo que era posible, desde el estilo de cine de los primeros días hasta los efectos digitales CGI más sofisticados, para tener un impacto y ser testigos de algo que jamás vamos a poder ver en la vida real.

Muy pocos saben que el personaje de Leonardo DiCaprio es real, ¿qué tanto de realidad y ficción hay en esta película?

Bueno, el evento es real. Así como lo vivió Hugh Glass, pero muchas de las cosas que pasan alrededor del ataque del oso y la sobrevivencia que tuvo, lo escribí, junto con Max Smith. Todos los demás personajes y las circunstancias particulares son también parte de una ficción. Pero la historia principal es cierta.

¿Es cierto que terminaron filmando en Argentina por pura necesidad?

Pues, la verdad, se nos fue la nieve a principios de marzo en Calgary, cuando creo que vivimos las temperaturas más altas en la historia de Canadá durante esa época. El calentamiento global es una realidad terrible que nosotros vivimos de cerca. Y tuvimos que ir a buscar nieve para terminar la película en verano. Y acabamos en Tierra del Fuego, Ushuaia, en Argentina.

 ¿Podemos decir que el Óscar es también para Latinoamérica, por tener a México como su país y haber filmado en Argentina?

Claro que sí. El equipo de filmación latino fue excelente y obviamente la gente en Argentina también estuvo fantástica. Pasamos buenos momentos y tengo que compartir el Óscar con todos los que hicieron que esta película fuera posible.

 

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