En las entrañas de los abogados de la izquierda en Colombia

‘No es necesario, es urgente, que el país conozca estos relatos’, dice Antonio Girón, director de ‘Gotas que agrietan la roca’, la película que se estrena este jueves en el Centro de Memoria Histórica de Bogotá a las 6:30 p.m.

De luchas, impunidad, persecución, asedio, Derechos Humanos. De víctimas y victimarios. De sus voces, sobre todo las de las de las víctimas. Sobre todo, de la memoria. Esos son los temas que abordan los 85 minutos de la película del español Antonio Girón, ‘Gotas que agrietan la roca’.

Un recorrido por los casos emblemáticos del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, -grupo que surgió hace 35 años cuando el mandato de Julio César Turbay creó el Estatuto de seguridad- y con el interés de “defender a las personas que eran procesadas en los consejos verbales de guerra, porque antes los militares eran los que desarrollaban los juicios penales contra civiles”.

En ese tiempo –dice Reinaldo Villalba, abogado del colectivo-, muchos periodistas, artistas, intelectuales, docentes o miembros de la oposición tuvieron que salir del país, para evitar que los privaran injustamente de la libertad o para salvar su vida. Situación que, asegura el abogado, no estuvo lejos de lo vivido en los ocho años del mandato del expresidente Uribe. ‘Los ocho años en los que nos hemos sentido más presionados’, dice.

El año pasado ganaron el ‘Premio Nacional a la defensa de los Derechos Humanos en Colombia’, entregado en la categoría ‘Proceso colectivo’. Sin embargo, no todo en su historia han sido galardones y reconocimientos positivos. Al colectivo se le acusa de establecer una “guerra jurídica contra El Estado” y también han sido señalados por las ‘falsas víctimas’ presentadas en la masacre de Mapiripán, situación en la que argumenta Rafael Barrios, su presidente, “el Colectivo se basó en las investigaciones previas realizadas por el mismo Estado”.

En la cinta de Girón son expuestos, principalmente, los eventos ocurridos en la Toma del Palacio de Justicia en 1985 –caso que aún continúa en vigencia. Los próximos 12 y 13 de noviembre se analizarán nuevas evidencias al respecto que se espera sean sentenciadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Brasilia durante el primer semestre de 2014-; el caso Santo Domingo en Arauca en la que la misma CIDH condenó al Estado colombiano por la muerte de 17 civiles, después de que las FF.MM, en combate con las Farc, lanzaran una bomba desde un helicóptero a la población.

Otros casos son los del asesinato del senador de la Unión Patriótica Manuel Cepeda, “víctima del ‘Plan Golpe de Gracia’. Estrategia criminal diseñada por altos mandos militares con el apoyo de grupos paramilitares para eliminar a todos los miembros del movimiento político UP”, así reseñado en la página web del colectivo. Y las persecuciones del DAS realizadas a los “potenciales enemigos” del Estado, bajo la dirección de Jorge Noguera.

El cineasta español, que hace un año había presentado en el país la película ‘El Oasis’ que retrata la historia de los modos de vida y luchas de las familias afrocolombianas del sur de Bogotá, llegó al país atraído por la música del pacífico colombiano y “sin premeditarlo, el país, en medio de su belleza y caos, lo fue atrapando”. Después, en medio de sus investigaciones, conoció a varios defensores de los derechos humanos, entre ellos al Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo.

“Me fasciné por su valentía. Por la capacidad de asumir riesgos para que el panorama en el país sea más justo y ético y por eso quise hablar sobre su historia, que no es la historia únicamente de ellos, sino la de país en sí mismo”. Para Girón, “situar el protagonismo de la construcción de ese tipo de relatos en la gente que lucha por la reparación, por el esclarecimiento de la verdad, de la justicia, es más que una necesidad, una urgencia” y, añade que, “si los imaginarios y relatos que componen en este momento la escena mediática del país son las historias de los jefes paramilitares y narcotraficantes, ¿qué se está contando de Colombia y qué horizontes de sentido se están proyectando para el país? y ¿por qué no incorporar esas otras memorias y relatos de la historia reciente que, en realidad, construyen la democracia de un país?

El proyecto fue financiado por la Organización Mundial contra la tortura, la Organización de Derechos Humanos y otras agencias como Maloka Media – una productora de cine hispano colombiana- y La Sandunga Films, la productora en la que es socio el cineasta. Fueron alrededor de 14 meses en la fase de investigación, en la recolección de materiales bibliográficos, archivos fílmicos y fotográficos.

Y, “como en el proceso encontramos tanto material interesante que no alcanzaba a ser mostrado en los 85 minutos, armamos un libro que esperamos sea presentado en navidades junto con la película. Contiene crónicas y relatos de especialistas del activismo, del derecho y de la academia como Samir Amín, Tony Negri, Pérez Esquivel, Martín Barbero y tuvimos la oportunidad de hacer una pequeña cartografía con especialistas colombianos e internacionales que permitieran comprender el conflicto de manera global”.

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