Festival de Cannes, ¿Quién seduce a quién?

Críticos discuten si la relación entre Hollywood y Cannes resulta dañina para el festival que se lleva a cabo, cada año, en la Costa Azul francesa.

Vista del cartel promocional de la 66 edición anual del Festival de Cine de Cannes que se celebrará del 15 al 26 de mayo. / EFE
Vista del cartel promocional de la 66 edición anual del Festival de Cine de Cannes que se celebrará del 15 al 26 de mayo. / EFE

En la Riviera Francesa, este miércoles 15 de mayo, se inaugurará el Festival de Cannes. Un año más. Doce días de glamour, elegancia, arte, negocios, carpetas rojas y cine, por supuesto. “Cada vez que voy a Cannes, se siente como si estuviera entrando a la escena del helicóptero en ‘La Dolce Vita. Es una locura. La ciudad entera se convierte en una alfombra roja. Cada hotel, una premiere. Pero, al mismo tiempo, es la meca de la celebración del cine, la celebración del cine atrevido” afirma Leonardo DiCaprio.

El actor vendrá este año como parte del Elenco de la película que abrirá el Festival: “El Gran Gastby”, del director australiano Baz Luhrmann y será parte de la fiel muestra, con su presencia física y en pantalla, de eso que dice sentir cuando llega a Cannes. La película, una adaptación que hace Luhrmann de la novela del escritor estadounidense Scott Fitzgerald, se precia por ser una lujosa representación de la efervescencia de los años 20; el glamour y los excesos, algo que le viene bien a dicho festival: le permite mirarse en un espejo y maravillarse de sí mismo: “la vitrina de cine más grande del mundo”.

Esta decisión fue sorpresiva y ha causado polémica. Es lo que se preguntan los críticos: ¿Será que eso es, precisamente, lo que quiere mostrar? La cinta ya se estrenó en Estados Unidos y ya se está hablando sobre ella. La decisión de que el estreno norteamericano fuera anterior a la presentación en Cannes fue el criterio de Terry Fremeux, el director artístico del festival. Algunos han sugerido que se debe a un deseo de presentar una película llamativa con ambiciones artísticas, lo que no es muy fácil de conseguir últimamente, o de continuar con una especie de lealtad hacia ciertos favoritos; es la tercera vez que Luhrmann estrena una producción en Cannes. En el 92 había presentado “Strictly Ballroom” y en el 2001, “Moulin Rouge”.

Otros, sin embargo, extienden la crítica un poco más allá. Xan Brooks, en el diario The Guardian, relaciona la escogencia de esta película y la decisión con que Steven Spielberg sea el presidente del jurado este año, con una especie de matrimonio o de relación amorosa que, dice, siempre ha existido entre Hollywood y Cannes. “Es difícil de saber quién seduce a quién”, afirma y, ante la cercanía evidente que existe entre los estudios estadounidenses y el festival francés, se pregunta si las cosas están llegando demasiado lejos.

Cannes dice ser un festival que ofrece las películas más desafiantes del mundo – intelectualmente hablando – y las de mejor calidad. Esa apreciación está, aparentemente y según anota el LA Times, en la cuerda floja: “Los estudios norteamericanos corren el riesgo de alejar al festival de sus raíces independientes” y, lo preocupante para Brooks, es que ese sacrificio se haga por dinero; que es una de las razones por las que, posiblemente, hayan escogido presentar “El Gran Gastby” como filme inaugural, luego de su estreno en los cines norteamericanos.

Además de la cinta de Luhrman, distribuida por Warner Bross, viene un amplio repertorio de películas de Hollywood: Nebraska de Alexander Payne soportada por Paramount, ‘Inside Llewun Davis’, por los hermanos Cohen, de los estudios CBS, ‘Behind the Candelabra” de Steven Soderbergh’s, comisionada por HBO y “The Immigrant” y “Only God Forgives”, producciones de Weinstein. Estados Unidos llega a Cannes pisando fuerte. Frente a esta situación, el director ejecutivo de Variety anota: “Si se explotan mucho los grandes estudios y las grandes estrellas de cine, se toma el riesgo de perder la credibilidad y de hacer que los otros directores sientan que están quedando en la sombra. Pero el hecho difícil es que los festivales necesitan estrellas. Nadie toma fotos de un festival que no tenga estrellas. Esa es la naturaleza del negocio”.

Es un negocio, Cannes no lo olvida nunca. Por eso su alianza con los estudios de Hollywood. Por eso la elección de una película que ya se estrenó para su inauguración. Por eso su interés por que Leonardo di Caprio se baje de un avión y se sienta representando una escena de alguna película italiana. Porque son estrellas como él, las que logran que la ciudad se transforme y sea, por doce días, la alfombra roja que todo el mundo conoce.