"La tierra y la sombra", de Colombia, mejor ópera prima del Festival de Cannes

El director César Acevedo ganó la Cámara de Oro en el evento francés.

El director colombiano César Acevedo.AFP

El filme introspectivo "La tierra y la sombra" del colombiano César Acevedo, sobre las relaciones de una familia en una plantación de azúcar, ganó este domingo la prestigiosa Cámara de Oro que recompensa la mejor ópera prima en el Festival de Cannes. (Galería Triunfo colombiano en Cannes).

Presentada en la sección paralela "Semana de la Crítica", la película ya había ganado el Gran Premio de esa sección antes de ser coronada en el palmarés final del festival. (Leer El público premia “La tierra y la sombra”).

Acevedo agradeció conmovido el premio, el primero que se entregó durante la ceremonia de cierre del festival antes del anuncio de la Palma de Oro. 

Rodada en el Valle del Cauca con actores del lugar, la película traslada al espectador al recio universo de una plantación y de una familia arrollada por el implacable avance del progreso y la explotación de los recursos naturales. (Ver tráiler de la película "La tierra y la sombra").

"La tierra y la sombra" relata la historia de un campesino que regresa a su casa tras una ausencia de 17 años. Al volver comprende que su pasado ha desaparecido y que su familia está transformada.

"Esta película nació de un dolor personal", contó en Cannes el realizador nacido en Cali en 1984 y que ahora vive en Bogotá.

"Mi madre acababa de morir, mi padre era como un fantasma, quise hacer una película pero todo lo que yo había venido a buscar había desaparecido con ellos, entonces tuve que tomar distancia".

De allí nace la ficción interpretada por Haimer Leal, Hilda Ruiz, Edison Raigosa, Marleyda Soto y José Felipe Cárdenas, rodada en la casa familiar de estos cañeros construida en un claro en pleno cañaveral, apenas al amparo de la sombra de un viejo árbol.

"La sombra y el árbol es el símbolo del arraigo al lugar que cobija nuestras vidas familiares", explica Acevedo, autor de dos cortometrajes, "Los pasos del agua" (2012) y "La campana" (2013), además de haber trabajado como asistente de Oscar Ruiz Navia en "Los Hongos", premio especial del jurado del festival de Rotterdam.

El éxito de Acevedo se suma al de otra película colombiana, "El abrazo de la serpiente", dirigida por Ciro Guerra, que consiguió el premio Art Cinema Award, el de mayor importancia dentro de la Quincena de Realizadores. (Leer "No hay nada más desconocido para un colombiano que el Amazonas": Ciro Guerra). Éstos, junto a la Palma de Oro a Mejor Cortometraje para "Leidi" de Simón Mesa (en 2014) se convierten en los principales premios para el cine colombiano en toda su historia, ratificando el buen rumbo que está tomando.

Un filme poético

El hilo conductor es el estado emocional de los personajes y la evolución de sus sentimientos, a partir del aislamiento inicial, realzado por el horizonte de cañas que rodea su espacio vital. A medida que avanza la película, los personajes van cerrando heridas del pasado y reparando sus vínculos afectivos.

"Esa masa verde alrededor es un poco también el encierro emocional de ellos, que no pueden conectarse", dice Acevedo.

El filme también muestra la dureza de las condiciones laborales de los cañeros, la destrucción ambiental y el daño de la quema de cultivos para la salud de los campesinos.

El universo confinado de la casa familiar es casi arquetípico de un medio rural sublimado, en el que nada parece perturbar la contemplación estética de un universo humano en vías de desaparición.    

"Nunca busqué ser realista —explica Acevedo— me interesaba construir la puesta en escena de esa manera, incluyendo los movimientos de los personajes. Es una forma de analizar lo que somos en esa región, como fantasmas, algo que se está extinguiendo, quería ser fiel a esa mirada pero de una forma mas poética, no realista, quise cuidar mucho la estética".

"Es una película que está muy anclada en la cultura de esa región, con muchas significaciones directas, pero también llena de metáforas y alegorías de esa fatalidad del progreso, del olvido y la inevitabilidad de la ruptura familiar, la fragilidad de estas personas y de su soledad".

 

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