"El realismo mágico agoniza"

Los escritores colombianos Mario Mendoza y Nahum Montt, dijeron en España que el ‘realismo mágico' de Gabo no encaja con la realidad colombiana, y que por ello, está a punto de morir.

Ellos mismos se consideran los ‘nietos' de García Márquez, pero creen que la nueva narrativa de Colombia ha surgido con la fuerza necesaria para enterrar al 'realismo mágico'. "Macondo agoniza", la fantasía, realidad e ilusión, leyenda y superstición Gabo o lo que ellos llaman literatura "rural", no convence en un país que demanda obras de denuncia social urbana y violenta como "la vida misma".

Por su parte, el director de la XXI Semana Negra de Gijón, Paco Ignacio Taibo II, expresó que la nueva narrativa de Colombia ha surgido como "por ósmosis" después de veinte años de silencio en los que García Márquez "pesaba como una losa" sobre cualquier intento literario en el país.

'Satanás' y 'El eskimal y la Mariposa', ejemplos de la nueva literatura

Sobre ‘Satanás', Mendoza dijo descubrir la débil frontera que separa la locura de la razón en un asesino múltiple. Él, impactado por haber visto el vuelco que dio un amigo suyo, Campo Elías, un veterano voluntario de la guerra del Vietnam y profesor universitario que en un sólo día asesinó a 29 personas, tardó quince años en escribir esta historia basada en hechos reales.

Mientras respondía las preguntas de la secretaria de un juzgado que le interrogaba sobre su relación con el asesino, se dio cuenta de que su relato de los hechos era "una novela". Sin embargo, tuvo que esperar bastante tiempo para desarrollar un tema que le había tocado muy cerca y que incluso le había estigmatizado como "el amigo del asesino".

Montt, en cambio, presentó 'El Eskimal y la Mariposa' en Gijón exponiendo la hipótesis de que el poder político ha desempeñado un papel fundamental en estos crímenes cometidos por sicarios del narcotráfico y que marcan la irrupción de los carteles en las decisiones de gobierno, en relación a los tres asesinatos que narra en el texo: Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro, perpetrados en 1990.

Además, comentó que es lo que en ese momento fue definido como la 'narco-democracia' por agentes de la CIA destinados en Colombia, lo que nutre la nueva literatura que se escribe en estos momentos en el país.

Montt aseguró que ninguno de los autores materiales de estos crímenes ha sobrevivido porque han sido a su vez asesinados a balazos y que esta situación es "la constante" que se repite de manera sistemática en la realidad colombiana.

Así, la violencia metida en la vida urbana, acompañada de la pornografía, drogas, prostitución y bandas callejeras, hacen que el 'realismo mágico' "no encaje" en la realidad colombiana, y que por eso mismo "agoniza", insistieron los dos escritores.