"No nos sabemos mirar, no nos sabemos escuchar"

<p>El productor musical Iván Benavides habló en el Festival El Malpensante sobre los cambios que la música ha sufrido por causa de la mezcla entre tradiciones y tecnología. </p>

Para él lo malo no son las fusiones, sino que muchas veces no se hacen bien y lo que más se escucha en radio no es lo que marca la parada en cuanto a demanda de consumidores se refiere.

En el Festival ‘más picante' también se escucha. No sólo hay espacio para pensar o hablar de literatura y arte. También se puede escuchar las propuestas y pensamientos de quienes están metidos en la ‘cultura'.Quienes van al Gimnasio Moderno se pueden encontrar conferencias que hablan sobre el trabajo realizado por los columnistas en diferentes periódicos de América Latina, la literatura inglesa, la ciencia y la tecnología, las novelas, la historia y los poemas o la burocracia en el arte.

Pero, entendiendo que ‘cultura' va más allá de estos temas, la tercera versión del festival ha pensado en aquellos a quienes les interesa la Internet, la música o la televisión. Por eso, este viernes Iván Benavides explicó ante los asistentes del auditorio de ‘La Facultad' para dónde van la nueva música.

"En este país no nos sabemos mirar, no nos sabemos escuchar" fue la frase con que comenzó Benavides su charla. Dijo que Colombia está llena de "artistas célebres: celebre por aquí, celebre por allá, entre carnavales y tragedias".

Esa situación ha hecho que el país esté dividido en identidades monopolíticas. Por un lado están las tradiciones de los españoles, por otro la de los negros africanos y por último las heredadas por los indígenas. "A la gente le cuesta unir y mezclar estas identidades, piensan que cada una va por su lado, cuando en realidad no es así".

"Al no entender que se mezclan las identidades, no se puede entender para dónde va la música". Inspirado en esta reflexión, el productor musical participa en proyectos en los que se fusiona música aparentemente muy diferente, pero que en realidad no lo es. "El hip hop se puede mezclar muy bien con la electrónica porque su esencia musical es muy parecida". De allí la tendencia que los grupos ‘urbanos' se apropien de conceptos típicos de las costas Pacífica o Atlántica. Un ejemplo son Chocquibtown o Sidestepper, bandas cercanas a Benavides.

Cuando la música sale de su lugar

Cuando Thomas Edison inventó el fonógrafo finalizando la década del setenta del siglo XIX, la música dejó de pertenecer a un lugar, pues por medio de las grabaciones se pudo ‘masificar'. "Eso no significó pérdida de identidad, sino ganancia de diversidad".

Esa misma situación se vive hoy en día porque el negocio de la industria musical ha cambiado. No es un secreto que para sostenerse no hay que vender discos, sino vender conciertos. Uno de los grupos más importantes de rock, Radiohead, anunció este año que venderá todo el contenido de su disco por Internet al precio que cada comprador quiera.

Coldplay, por su parte, decidió que sus fans pudieran descargar gratis el primer sencillo de su disco más reciente ‘Viva La Vida or Death And All His Friends'. Más de 600.000 internautas descargaron ‘Violet Hill' en las primeras 24 horas.

"Este fenómeno ya se había presentado hace dos años en Colombia. "Chocquibtown entendió que sólo se podía dar a conocer colgando su contenido en la red". La banda conformada por gente de Chocó que se radicó hace un par de años en Bogotá y por medio de conciertos, 40 al mes mas o menos, es lo que les permite vivir cómodamente.

Así, varios grupos han seguido los pasos y por eso hoy en día es tan importante MySpace antes de tener disquera, aunque no se puede desconocer sus beneficios. Los de Adentro aseguran que el apoyo de éstas sirven para entrar más fuerte en las emisoras y conseguir presentaciones, mientras que Doctor Krápula dice que ayudan cuando de proyección internacional de se trata.

Entendiendo las fusiones culturales

Desde este siglo las ‘fusiones' y ‘colaboraciones' están de moda. En Argentina el tango está acompañado de la electrónica, en Colombia el tropi pop es lo que se produce y en Israel, Idan Raichel compone música con ritmos como el jazz, la electrónica y los tradicionales etíopes y Sefardí. Para Benavides esto no es malo, pero no todos lo hacen bien. "El tropi pop es un empobrecimiento de la música colombiana".

Un factor que impide que la música nos represente es que los artistas quieren ser internacionales. No obstante, Odio a Botero tiene, según él, propuestas musicales con letras muy claras que hablan sobre lo que sucede en Latinoamérica y Colombia.

Ahí se aplica una vez más aquella frase "no nos escuchamos, no nos vemos". Mientras los músicos y artistas nieguen sus raíces y quieran parecer de cualquier lugar menos Colombia, hace que no nos representemos.

Así, durante mas de una hora Iván Benavides habló de los cambios que la música ha sufrido gracias a las tradiciones culturales y a las nuevas tecnologías. La conclusión es que los cambios no son malos, pero que definitivamente, hay que hacerlos bien.

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