"Queremos morir de viejos": el conflicto desde las víctimas.

Tres 'malpensantes' que por convicción han vivido las consecuencias de la guerra, llegaron al momento de su vida en que pueden sentarse y mirar los kilómetros de obra que el lente o el esfero les ha dejado. George Packer, Elvert Gutiérrez y Jesús Abad Colorado hablan de "Periodismo de Guerra".

A Elber Gutiérrez lo que le ofende es que la diversidad - y macabra creatividad- de las formas de conflicto que se viven en Colombia, le impidan a los periodistas colombianos saber a ciencia cierta cómo se debe 'cubrir' el conflicto... "¿A quién perjudica mi historia? ¿A quién le hago daño?"; en Colombia y en la guerra, estuvieron de acuerdo los panelistas, el problema de contar los pormenores consiste en que su publicación puede ser la más filosa de las armas (intereses de los actores del conflictos, del Estado).

Jesús Abad Colorado se cansó de tomarle fotos a los presidentes, generales y ministros que tenían, desde las "ciudades burbuja" colombianas, su manera de llamar a un conflicto que se vive sólo en el campo, y decidió llegar a esa base olvidada, pobre y bombardeada de Colombia: campesinos y habitantes de pueblos pequeños que, de unas cuantas masacres para acá, adoptaron el nombre de víctimas.

Sus fotografías evidencian el lado más doloroso del conflicto porque no afecta a los que cargan un fusil, sino por el contrario a los que por mala fortuna tuvieron que quedarse en el medio; imágenes desgarradoras, que invitan al observador a ponerse en el lugar de quien lo ha perdido todo, hasta la vida misma. Fosas comunes, desplazamiento forzado, pueblos destruidos, oleoductos dinamitados, niños ahora discapacitados, comunidades indígenas que cambian radicalmente su estilo de vida porque las balas no los dejan dormir.

La paradoja entre inocencia y violencia se evidencia con una pequeña mirando, sonriente, a través de un agujero que dejó en el vidrio una bala, paradoja que parece repetirse con diferentes nombres, provincias, pueblos, comunidades y actores armados; "el ejercicio del periodismo es para documentar la verdad", comenta Colorado, indignado, ante sus colegas de otros medios que no aspiran más que a llenar los minutos que le corresponden al aire o las páginas del día.

En contraposición a los que tienen la misma nacionalidad de los que quieren la paz y de los que buscan la guerra fue invitado George Packer, estadounidense que decidió, después de unos años en África, que lo suyo eran las historias de lo que quedaba después de la violencia: los vivos, en lugar de los muertos; las historias de los afectados, en lugar de el número de casas que sufrieron destrozos.

Diez años como escritor fracasado de novelas, le dieron a Packer el toque perfecto para proporcionarle a sus crónicas un toque de literatura, la suficiente para no desperdiciar veracidad ni ponerse demasiado serios.

Su país es en muchos casos el causante o cooperante de conflictos a miles de kilómetros de distancia y sus conciudadanos viven la tragedia, como la de Iraq, a través de la televisión, se acaba el noticiero y siguen su vida como si nada hubiese pasado; "en el lugar de los hechos desperdicio mucho tiempo buscando protección  porque mi país es el malo. La diferencia entre un soldado o un periodista no existe, sólo ven que es un blanco. Ellos no hablan con los americanos; sólo los iraquís saben lo que realmente pasa". 

Finalmente Abad Colorado le dio un consejo a los más jóvenes periodistas, políticos, abogados y ciudadanos del futuro, "a la guerra ni un peso".

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