Saramago reaparece en Portugal con una visión apasionada y crítica de su país

<p>José Saramago reapareció en Portugal, tras la grave enfermedad del año pasado, y presentó una exposición española sobre su vida en una rueda de prensa en la que no eludió la polémica y dio una apasionada y crítica visión de su propio país.</p>

El premio Nobel de Literatura aseguró que se ha recuperado tras la neumonía que a finales de 2007 le dejó con 51 kilos de peso y en un estado de “momia andante”, como recordó con su ácido sentido del humor. Ahora, señaló, se encuentra con un aceptable estado de salud, trabajando en un nuevo libro y preocupado sólo, confesó, por la posibilidad no de morir sino de “no tener algún día algo que decir”.

Saramago evocó la polémica que levantaron el año pasado en su país las declaraciones a favor de una posible unión política entre España y Portugal y lamentó las críticas que le hicieron “patrioteros con indignación bastante falsa”.
 
Portugal tiene “algunas cosas negativas pero es mi país”, dijo Saramago, que consideró la lengua lusa la más bonita del mundo y su verdadera patria, aunque opinó también que los portugueses debían “invadirse a sí mismos”, “detenerse a pensar” y esforzarse por dar a la nación el lugar que merece en el mundo.

“Soy un sentimental, no una persona dura, antipática, ni vanidosa”, afirmó para defenderse de aquellas críticas, ante las que sentenció: “La historia continúa”.
 
El escritor elogió la exposición multimedia sobre su vida y su obra que se inaugura mañana en el histórico palacio de Ajuda de Lisboa como un hito en la evolución de ese tipo de muestras, que ha superado lo bibliográfico con las últimas tecnologías y tardará en ser superada.

La exposición fue realizada por la Fundación César Manrique de Lanzarote y presentada en noviembre pasado en esa isla española. Saramago recordó que tras visitarla en silla de ruedas no había podido volver a apreciar su “magnífico” contenido hasta ahora.

El comisario de la muestra y director de la Fundación, Fernando Gómez Aguilera, que participó también el acto de presentación, dijo que las autoridades portuguesas habían facilitado mucho la primera salida al exterior de la muestra, que va a visitar también Madrid y Latinoamérica.

La exposición es “un gran abrazo de reconocimiento y lealtad a una persona que admiramos profundamente”, dijo Gómez Aguilera en la presentación, donde destacó la “lealtad intelectual” del escritor y su carácter universal.

El comisario recordó que la abuela de Saramago le decía: “José, los sueños no tienen firmeza”, y la muestra ha intentado precisamente recoger “La consistencia de los sueños” del escritor, como se ha titulado la exposición.

Según su protagonista, la fundación canaria ha conseguido su propósito y la muestra ha logrado dar una visión total, perfectamente ensamblada de su vida y desde múltiples perspectivas que él mismo hubiera tenido problemas en reconstruir con un cerebro, bromeó, “que no funciona como el disco duro de un computador”.
 
En la rueda de prensa, más flaco y pálido que cuando se le vio en Portugal el año pasado con motivo de su 85 cumpleaños, Saramago se mostró crítico pero comprensivo con el polémico acuerdo de unificación ortográfica que Portugal, Brasil y los demás países lusófonos quieren implantar.

Cambia el rostro de la lengua, como una operación estética, dijo, al ratificar que él seguirá escribiendo como ahora, sin incorporar los cambios de grafía, establecidos sobre todo para acercar el portugués de Portugal al de Brasil, en una medida, señaló, que no han adoptado con sus lenguas países como Francia o Gran Bretaña.

En un tono de cariño y respeto por su país Saramago señaló no obstante que “falta en Portugal espíritu crítico, estamos un poco aborregados”, y recordó cuando se exilió voluntariamente en España  (a raíz de las críticas, sobre todo religiosas, que recibió por sus obras en los años noventa).
 
El ministro portugués de Cultura, José Antonio Pinto Ribeiro, que presentó con Saramago la exposición y dedicó grandes elogios al autor, volvió a intervenir tras hablar el Nobel para expresar su esperanza de que pueda reconciliarse con su país, en alusión al exilio voluntario y de conciencia del escritor.

Pinto Ribeiro consideró a “Saramago el mayor escritor de la lengua portuguesa vivo y el más reconocido internacionalmente, un portugués extraordinario”.
 
Saramago sentenció por su parte que “los escritores no podemos salvar el mundo ni siquiera el país en que vivimos, y a veces ni nuestra propia existencia”.

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