Tigre de Papel cautivó al Festival de Cine Independiente de Buenos Aires

<p>Los maestros siguen dando batalla desde la marginalidad.</p>

A raíz del descalabro económico y de crítica que sufrió con Soplo de vida, Luis Ospina decidió abandonar el argumental y el formato de 35 celuloide para hacer sus películas. A partir de allí el video y el documental le darían la independencia que necesitaba para expresarse.

Diez años después, camuflado en un falso documental, nos revela su obra más personal. Curtido con la experiencia que da el continuo sufrimiento de parir una película, Ospina logra consolidar esta pequeña obra maestra llamada Tigre de papel, una película que es a la vez un homenaje que tenía pendiente a esa generación suya " Que quiso cambiar al mundo y ahora se conforma con salvarlo", tal y como dijo durante el estreno de su película en el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires, donde además oficia como jurado.

La vida de un artista imaginario llamado Pedro Manrique Figueroa es la excusa para mostrar el período que va del 9 de abril de 1948 a junio de 1981. Basado en el recuerdo de los amigos más cercanos de Manrique Figueroa (entre los que se destacan Joe Broderick, Beatriz Gonzales y Arturo Alape), Ospina va construyendo una memoria, un retrato incesante de un país, de una generación que se atrevió a creer en una utopía y que bruscamente fue levantada de ese sueño.

Lleno de las más delirantes imágenes de archivo, Ospina construye esta película muy colombiana pero a la vez muy universal, como quedó demostrado ayer cuando el público argentino abarrotó la sala de cine y vivió la película intensamente, unas veces riéndose y otras veces cayendo en las trampas de la nostalgia. Es la primera vez en la historia del cine colombiano que un realizador se atreve a hacer un falso documental, sólo alguien tan curtido como Luis Ospina podría dar esta demostración absoluta de puesta en escena y de montaje, sin recurrir además a la voz en off, algo tan manido en la realización de documentales.

"Esta película va dedicada a Arturo Alape, Jaime Osorio y Carlos Mayolo, amigos mios que aparecen en esta película y que ya no están, amigos míos que en cierta forma fueron también Pedro Manrique Figueroa", dijo al final de la proyección un emocionado Luis Ospina.

En estos tiempos donde el cine colombiano marca por fin un camino firme al menos en la producción, podemos ver como los maestros de décadas pasadas siguen dando batalla, así sea desde su marginalidad, desde la independencia que da esa marginalidad.