"Yo imito, no ridiculizo a los personajes": Hugo Patiño

hace 9 horas

100 años de Petronio Álvarez

Una de las preguntas más frecuentes durante estos 18 años de Festival es por qué a Petronio se le conocía como el "Gardel del Puerto".

Ayer fue develado el busto de Petronio Álvarez, cuyo escultor es Cristhian Oviedo . / Foto: Marcela Flórez

Él, ciertamente, además de ritmos como aires de currulao, jugas, bambazu, componía tangos, huapangos y milongas.

La respuesta nos lleva a su hogar. Su madre, Juana Francisca Quintero, poeta, y su padre, José Joaquín Álvarez, guitarrista y maquinista de tren, conformaron una familia donde se cultivaban las expresiones artísticas y culturales.

Las veladas, las serenatas, las discusiones sobre la segunda guerra mundial hacían parte de su formación integral; tertulias dirigidas por su hermana mayor, Maita.

El músico Rafael Quintero, pretendiente de su hermana Josefa, le manifiesta que para aprender a tocar guitarra, tan solo debe guiarse por el sonido de las cuerdas, que allí encontraba las notas.

Este ambiente en que se cría Petronio era muy citadino, cerca al Hotel Estación, a la entrada del Muelle, donde llegaba toda la música del mundo que traían los marinos.

La Estación del Ferrocarril, donde circulaban personajes nacionales e internacionales, los teatros, los consulados, y la profesión de maquinista de su padre, que luego también fue la suya, le permitieron tener contacto con el mundo exterior.

Así que para él fue natural escribir huapangos, tangos, son cubano, bambucos; fue un gran admirador de Carlos Gardel y tuvo aproximaciones incluso con la salsa.

En 1929, el Ferrocarril del Pacífico crea una emisora que permanece por 8 años, donde hombres de la importancia de Alberto Banguero Maldonado, José Andrés Viáfara - con más de 90 años y aún vive-, Hoover Ordóñez Asprilla y Néstor Urbano Tenorio, eran locutores.

Ellos, por los años 30, al escuchar la fortaleza de la voz de Petronio, decidieron ponerle el sobrenombre de “El Gardel del Puerto”. Petronio cantaba con mucha frecuencia El pecho me está doliendo, Cortico, El suicida, entre otras en ritmo de tango, inspiradas por el argentino.

Legado musical

Pero Petronio, 'El cuco', por un sobrenombre familiar, era un hombre aferrado a su tierra y eso se observa en su legado musical, que es grande e inédito. Sus composiciones reflejan la idiosincrasia del pueblo. Petronio le canta a la mujer, al paisaje, a los acontecimientos significativos de la isla. Su obra se caracteriza porque transcribe en el pentagrama la cotidianidad de su gente.

Canta el machismo arraigado de sus hombres en “Teresa”; las costumbres pueblerinas en “Vespertina”; las peleas por celos e infidelidad en el “Piñal”; el contrabando en el muelle en “Chopero”.

El hecho histórico de uniformar a los obreros en Buenaventura, lo cuenta en “Overol”; la belleza de sus mujeres en “Linda Porteña”; el muerto vivo y las costumbres de las novenas, ritos fúnebres en “Roberto Cuero”; la época de las fiestas tumba casas lo cuenta en “Coja la Pareja”.

El sentimiento de nostalgia de la mujer amada en la “Felisa”; el orgullo de su tierra en “Porteñito”; y predice su muerte y deja su testamento en “Despedida”.

Petronio, ‘El cuco’

Nació en una islita
A la orilla del mar
Fue Buenaventura
Su pueblo natal
Le canto a la brisa
Le canto al palmar
A los cuatro vientos
Su canción porteña
El himno sublime
Que le hizo inmortal
La canción porteña
La canción del mar
Que danzan las olas
La brisa y el mar
Que bailan los negros
Al son del guasa
Mi Buenaventura
Canción singular

Aidea, hermana de Petronio. 

 


* Autora de la biografía
“El maquinista trovador” escribe para El Espectador un perfil de su padre. 

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