El otro aire de Chambao

La Mari, como ella se hace llamar, llegó a Bogotá para promocionar el último disco de Chambao: Con otro aire. Como una auténtica artista, las fórmulas comerciales y las campañas de mercadeo le interesan poco. Con desenfado y naturalidad asegura que no pretende ir con lanzas a conquistar más público ni a abrir un mercado. “La música llega o no llega”, dice.

Cansada de que le pongan etiquetas y de que encierren su música en flamenco chill o electrónico, ella prefiere definirla como música y punto. Está claro que el estilo de Chambao se nutre y se deriva del flamenco puro, ese mismo que le nace a La Mari de las entrañas. Sin embargo, hay una apertura de mente y un deseo de explorar fusiones y jugar con ritmos latinos, electrónicos o orientales.

Según María del Mar, “Chambao está pasando por unos momentos dulces en su cuarto disco”. Es un regalo tener a Estrella Morente y a su padre como colaboradores. Tienen tanto arte encerrado que sólo puedo sentirme agradecida”, dice. En efecto, las colaboraciones significan mucho para ella a nivel personal y profesional. Generalmente no las planea, surgen por casualidad y adora ese encuentro entre dos mundos artísticos.

La canción que hizo con Ricky Martin, la que la dio a conocer entre otro tipo de público, nació de un encuentro en Madrid donde Ricky le confesó que era un fan de Chambao. Desde que sacó su anterior disco, Pokito a Poko, en 2005, le ha pasado de todo. Se enfermó de cáncer, se enamoró, viajó, se curó, escribió un libro e hizo colaboraciones. Eso es su disco, un sentir y una conciencia social traducidos en canciones. Lo que algún día nació como un hobby, se convirtió en un estilo de vida. Ella nunca imaginó tomarse la música tan en serio, de manera profesional, y ahora es su razón vital.