Pet Shop Boys presentó Yes en Madrid

El dúo de pop electrónico se presentó en el marco del Pandemonium Tour.

Inmerso en el Pandemonium Tour con el que presentan su último trabajo discográfico, Yes, el dúo británico Pet Shop Boys visitó el Palacio de Vistalegre de Madrid para ofrecer su glamuroso espectáculo de melodías electrónicas y proyecciones audiovisuales.

Mezcla de letras irreverentes y exhuberantes composiciones de base pop, PSB han sabido distinguirse, durante sus 25 años de trayectoria musical, a partir de un sonido ecléctico que daba cabida a géneros como el techno y el house. Los más de treinta millones de discos vendidos parecen otorgarles la razón en su apuesta.

Ataviados con cajas de cartón cubriendo sus cabezas, Neil Tennant y Chris Lowe, aquellos chicos a los que en 1981 unió un interés mutuo por los sintetizadores, han surgido sobre el escenario para iniciar un repertorio que aunaba temas nuevos y composiciones clásicas.

Cada uno en su estilo -Tennant sobrio y elegante; Lowe más callejero, con sus sempiternas gafas de sol y gorra de béisbol-, los dos músicos han arrancado un espectáculo en el que, a diferencia de anteriores ocasiones, no les acompaña la vocalista Sylvia Mason Jones.

Tras una pequeña introducción para calentar motores, las primeras notas de Heart han inyectado una dulce solución vitaminada a los 3.500 espectadores congregados en el recinto multiusos de la capital, que no se llenó a pesar de limitar su aforo únicamente a la zona de pista.

Con un Tennant que empezaba a gustarse sobre las tablas, el suelo ha retumbado bajo los saltos y bailes provocados por ‘Did you see me coming' y ‘Pandemonium', composiciones ambas del nuevo disco. "Es genial estar de vuelta en esta noche tan calurosa", ha dedicado el cantante a los aficionados que vitoreaban el nombre del grupo.

Uno de los muchos temas tradicionales que PSB han interpretado durante su actuación, ‘Loves come quickly', ha enlazado con los penetrantes golpes metálicos que anunciaban a ‘Love etc', una escalada melódica imparable que alcanzó un final de estruendo.

El estallido musical de ‘2 divided by zero' enlazó con ‘Do I have to?', ocasión que Tennant consideró adecuada para lucir un distinguido esmoquin negro que ya no se quitaría hasta la pausada ‘The way I used to be'.

Mientras una pareja de bailarines daban rienda a su destructiva pasión amorosa al ritmo de ‘Jealousy', los truenos de ‘Suburbia' escalaban decibelio a decibelio hasta romperse en una lluvia de destellos luminosos.

‘All over the world' y sus influencias de Chaikovsky prepararon el ambiente para ‘See a vida e' y, sobre todo, el éxito de Coldplay ‘Viva la vida', largamente aclamado por el respetable.

Momento de singular altura supuso la interpretación de ‘It's a sin', un derroche de intensidad electrónica que cristalizó en uno de los mejores momentos de la velada.

Un par de minutos después de perderse tras las cortinas, y con el público exigiendo su regreso, Tennant y Lowe volvieron a escena para, en un final que arrancó encendidos aplausos, atacar las dos últimas composiciones de la noche, ‘Being boring' y ‘West end girls'.

Temas relacionados