Un túnel de 200 metros en Fráncfort se conviertió en una gran fiesta tecno

Unas 12 mil personas asistieron al evento que duró ocho horas.

Un túnel de carretera de 200 metros en el centro de Fráncfort se convirtió este fin de semana en el escenario de una enorme fiesta de música electrónica en la que pincharon algunos de los “disc-jockeys” más prestigiosos internacionalmente.

Tras un parón de ocho años, se ha vuelto a celebrar en Fráncfort esta “rave”, conocida como “Hafentunnel” (el túnel del puerto) y cuya primera edición se remonta a 1994.

La fiesta comenzó el viernes a las cinco de la tarde y hasta las 10 de la mañana del sábado pincharon en el túnel Djs como el neoyorquino Tony Rohr, los británicos The Advent y Dave Clarke y el alemán Johannes Heil.

A partir de las de diez de la mañana, la “rave” continuó para quien todavía tuviera ganas en el Club U60311, organizador de este festival, emblemático en el ambiente de música “house” en la capital financiera alemana y titular en diarios sensacionalistas como el “Bild” por redadas de la policía.

El sábado, se repitió la jugada con el mismo horario y DJs de la talla del alemán Anthony Rother, el dúo Alter Ego, el francés David Gueta, el dúo alemán Book Shade, el danés Trentenmoller y el estadounidense de origen iraní Dubfire.

El parisino David Guetta, que es uno de los más conocidos representantes del “house”, alcanzó el número uno de las lista de baile en 2005 con su sencillo “The World is mine”.
 
Anthony Rother posee el sello Psi49net y algunos de sus sencillos más famosos son una versión de “Europe Express” de Kraftwerk y “Sex with the machines”.
 
En 2002 por problemas y complicaciones que Phillipp Dörfler, un portavoz de los organizadores U60311, no pudo explicar muy bien a Efe, la fiesta en la calle del “Hafentunnel” se suspendió con muy poco tiempo de antelación y se limitó a la discoteca del club.

Siete años después el club U60311 ha querido ofrecer algo especial a los amantes del tecno, según Dörfler.

El pasado viernes y el sábado unas 12.000 persona visitaron la fiesta en el túnel, según los cálculos de la policía que se encontraba en el exterior.
 
Para entrar a la “rave” era necesario pasar un estricto control de seguridad con cacheo corporal y visionado de bolsos.

Antes de pasar el control de seguridad un cartel advertía en alemán de que las drogas y estupefacientes que se encontraran en el control de entrada serían confiscadas y que se pondría una denuncia.

Una vez dentro: puestos de ventas de salchichas, comida china, camisetas, CDs, bebidas alcohólicas, refrescos, tabaco, chicles y condones.

El proyecto social sobre drogas Alice tenía un puesto para ofrecer información sobre su consumo y algún tipo de asesoramiento o ayuda en caso de que alguien lo requiera.

Sólo el viernes los visitantes del festival del túnel se hicieron con unos 6.000 flyers (pequeños papeles informativos).
 
Alice no lleva a cabo los test para poder comprobar la cantidad de anfetamina que tiene una pastilla de éxtasis, por ejemplo, porque en Alemania están prohibidos, a diferencia de otros países como España, dijo un organizador del proyecto presente en el “Hafentunnel” de Fráncfort.

Este túnel, que conecta en Fráncfort dos grandes calles del centro de la ciudad la Mainzerlandstrasse y la Gutleutstrasse en la parte trasera de la estación de tren central, tiene dos carriles para automóviles más sus respectivas vías peatonales.

En una de las vías peatonales se colocaron los escenarios y las instalaciones musicales para los Djs y en el otra la venta de bebidas.

Así, los dos carriles de la carretera se convirtieron en una enorme pista de baile durante 34 horas de un fin de semana en el que afortunadamente bajaron las temperaturas en Fráncfort y bien entrada la noche, cuando más afluencia de público hubo, el calor dentro del túnel era soportable.