Caminos que conducen al Petronio

Músicos recorren bosques, ríos y carreteras difíciles para llegar al Festival.

Músico Dumar Balanta. Álvaro Larrahondo./Fotos: Marcela Flórez

Los músicos del pacífico colombiano se transportan vía marítima y terrestre para llegar a Cali.

Recorren bosques, ríos y carreteras mientras luchan en contra de las inclemencias del tiempo y las dificultades que se presentan a su paso: carreteras despavimentadas, deslizamientos de tierras, trancones y varadas de bus. Del pacífico a Cali, y de Cali al pacífico.

Recursos económicos

Si bien los músicos llegan a Cali con hospedaje, alimentación y transporte pago, financiar los otros gastos no es fácil. “Realizamos actividades para recaudar fondos y buscamos el apoyo de una u otra empresa privada que cree en nuestro quehacer cultural”, cuenta Licenia Gallo, directora y corista de ´Cueros y Chonta ´, agrupación de Tumaco, ganador en Marimba en 2011.

Condiciones de viaje

La mayoría de músicos sufren con los buses que disponen para viajar. “Como director me ha tocado quejarme para que los cambien. Así sean una, dos o tres horas de viaje, el vehículo tiene que estar en óptimas condiciones”, considera Freddy Platicón, ganador en Marimba en el 2013 con Tamafrí de Buenaventura.
Por su parte, Dino Manuelle, director de ´Rancho Aparte ´, de Quibdó, nunca olvidará del 2013 el día que su agrupación ganó en la modalidad chirimía, ni el viaje que vivió en busca de ese sueño. El tiempo estimado hasta Cali, entre 10 y 11 horas, se extendió a 15 porque la buseta se recalentaba a cada rato. “Nos tocó parar unas 15 o 20 veces para que le echaran agua al radiador. Claro que la peor parte la llevaron los de las otras busetas porque nos tenían que esperar”, dice Dino Manuelle entre risas. Eso, sumado a las deplorables condiciones de las carreteras en Chocó, de tramos despavimentados y polvorientos, y de un alto globo de derrumbe generado por las lluvias.

Los instrumentos

Tantas personas con tantos instrumentos no se acomodan tan fácilmente. “Nos toca duro porque como vivimos en veredas debemos coger varios transportes para llegar primero hasta Santander de Quilichao, y ya de ahí a Cali”, cuenta Damaris Balanta del grupo ´Palmeras ´, ganadores en Violines Caucanos en el 2013.

En el bus hay un lugar pensado para cada instrumento, según su tamaño y delicadeza, y tiene un cuidado especial de acuerdo con el valor sentimental, como el bajo de su compañero Adelmo Casarán, que viaja ´acostadito ´ en el suelo. Aquel bajo, es el primer instrumento que Casarán tocó, a los 17 años, y que recuperó 10 años después de que su padre lo vendiera a un grupo musical en 1977. “Lo cuido mucho, pues aunque está viejo suena bueno”.

Viaje en lancha

Algunos músicos también deben viajar en lancha. El valor del tiquete es tan variado como su riqueza natural. En Nariño, por ejemplo, agrupaciones de Mosquera como ´Pregones del Manglar ´ (tercer lugar en Marimba en el 2012), deben pagar 60 mil pesos por persona por las tres horas de trayecto hasta Tumaco.

Aunque la Capitanía del Puerto exige que las lanchas tengan carpas que protejan del sol y la lluvia, esta última sigue siendo una amenaza porque la marea se crece, las olas golpean muy fuerte y el agua se entra. “Nos toca forrar los instrumentos para que no se mojen”, dice Jhon Francisco Gallo, integrante de la banda.

Todas las rutas son diferentes. Algunas más largas y pesadas que otras, pero viajan en ellas la misma ilusión. Los músicos ven en el Festival Petronio Álvarez la oportunidad de darse a conocer y de salir adelante. El Petronio le extendió los brazos a la música del pacífico.

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