Concha Buika: algún día voy a casarme conmigo misma

Que se va fumar “un cigarrito”, me dice Buika. Que la espere un momento, que no se tarda. Que si hablamos con canciones, le propongo cuando vuelve. ¡Que venga! Que si acaso creo que existe otra forma de hacerlo.

Cortesía.

Y era la gitana más guapa y más fina que al lienzo ha llevado aquel gran pintor. Y cuando su imagen la gente admiraba, el pobre gitano así le cantaba.
(Te Camelo)

Sí, que nací en Palma de Mayorca, en España. Sí, que crecí en el barrio, en el gueto. Sí, que me crié con muchos amigos gitanos. Pero esas son sólo etiquetas, tía. Son sólo títulos. No creo que los lugares en que lo que he estado o las  cosas que me han pasado puedan describirme. Por lo menos no a la hora de vivir. Gitana: no. De Nueva Guinea: pues no nací ahí, fueron mis padres. Sufridora de las calles: jamás he sufrido nada, estoy muy bien. Todos son títulos. Influyen, claro, todo influye. ¿Sabes? Pero que vivamos las mismas experiencias no hará lo mismo de nosotros. La realidad y la verdad de alguien se encuentra mucho más allá del misterio que la rodea. La persona que eres se hace con las decisiones que tomas, no con el mundo en el que creces.

La niebla, que no obedece reglas, que es humo y bruma tras la fiesta. La niebla, no sabe de reglas. Es humo frío y bruma tras la fiesta.
(La niebla)

Yo creo que ninguno de nosotros obedece reglas. Todos los músicos somos notas libres. El hecho de que, de repente, uno diga: “soy rock”, porque, venga, que a veces lo tiene de decir, no significa nada. Creo que todos los estilos cuentan las mismas realidades. La canción de una mujer enamorada cuenta la misma historia en country americano que cuando se canta en somalí. El amor se vive igual en todas las partes del mundo. ¡Ya está! Por supuesto que nos separan diferentes sonidos. Los que nos hemos encontrado, los que están en nuestro entorno. Un africano sonará distinto al que creció en Nueva York, pero al final ambos dirán los mismo: necesito respirar. ¿Entiendes lo que quiero decir? Yo no es que no sea de reglas, es que me da igual cuáles sean.

Yo canto lo que pienso, para empujar mi vida y para no tener miedo. Miedo de despertarme y que no estés cerca.
(A mi manera)

Siempre, siempre canto lo que pienso. No tengo productores y cuando tengo, vienen a coproducirme porque para producir ya estoy yo. Si tu tienes la capacidad de contar tus sueños, no necesitas otro que venga a escribirlos por ti. Yo no soy escritora, pero soy la portadora de mis ilusiones. Soy la única que puede hablar de ellas sin inventar. Y sólo yo puedo hacerlo a mi manera. Algunas veces, necesitaré que me ayuden a traducirlas  para que mucha gente las entienda y es ahí cuando encuentro necesario al productor. Cuando quiero que mi lenguaje sea universal. Sólo ahí. Yo siempre seré la que mejor escribe mi historia. Y bueno, es que venga, ¡cantar es un antídoto! Uno contra el miedo, contra la frustración, contra la desigualdad. Cantar, sí, para empujar la vida. Cantar, contra todo, claro. Y para todo, también.

Nos dejamos hace tiempo, pero se llegó el momento de volver. Tu tenías mucha razón, le hago caso al corazón y me muero por volver.
(Volver, Volver)

En Colombia he estado muchas veces. Vine al Festival de Teatro cuando estaba Fanny. La lloro mucho, a Fanny Mickey. Pero todas las veces ha sido diferente. La de este domingo en el Festival de Jazz al parque, también va serlo. Siempre tengo a la tribu como directora de orquesta, a mi público. Ellos me guían, me dicen que quieren. Yo solo les canto. Nunca llevo un set list porque nunca sé qué va a pasar. De veras que no sé. Me fio más de la magia del momento. ¿Entiendes? La música es a la vez un misterio y un milagro. No hay que tenerle miedo. Yo no necesito preparar nada porque tengo claro que cuando llegue el momento estará ahí conmigo. Ella siempre acude.

Yo vivo como el aire libre, pero sin saber a dónde va. Y nadie, nadie, nadie te ha querido, insensata loca, por qué te has ido.
(Volverás)

Yo estoy cómoda en todas partes, chica. Estoy viva. ¿Qué más quiero? Vivo en Miami, pero las giras son muy duras y en casa se puede estar poquito tiempo. A veces vuelvo por un par de días. Pero me la sé llevar. Soy un soldado, mamá, y a los soldados del frente las zonas de confort no nos sientan bien. ¿Sabes qué pasa? Que después de cinco giras mundiales soy consciente de las dificultades de las otras personas. Y entonces, miro mi vida y me doy cuenta de que si me quejara lo haría por vicio. ¿Sabes lo que te quiero decir? Que es difícil ver a los míos, ¡claro!, pero se puede hacer. Hay familias que llevan muchísimo tiempo sin verse y no van poder hacerlo nunca. Y sufren. Ellos sí que sufren, yo no me puedo quejar.

Nostalgia de escuchar su risa loca y sentir junto a mi boca como un fuego su respiración. Angustia de sentirme abandonado y pensar que otro a su lado, pronto, pronto le hablará de amor.
(Nostalgias)

Yo siento nostalgia de muchas cosas, pero sobre todo, de los sueños y recuerdos no vividos. ¿Sabes que es fuerte? Es fuerte eso de añorar algo que no has vivido. Yo añoro la paz y no la he visto nunca. Desde que era pequeña he estado en guerra. En mi barrio, en los países por los que he pasado, en las escuelas. En todas partes he visto violencia. Verbal, física, conceptual. Yo añoro la paz, lo digo en serio. Para mí es un sueño por el que siempre lucharé y que, tal vez, nunca viviré. Os tengo envidia, ¿sabéis? Es un momento tan bonito para vuestro país. ¡Vaya! ¡Vivir en paz!  Estáis dando una gran lección al mundo entero. ¡Venga, que conseguís imposibles!

Desde que te conocí, rosas por el aire vuelan. Desde entonces soy feliz y no se cuántos días, cuánto tiempo, vida mía, estaré yo a tu vera.
(Bulería Alegre)

Por su puesto que estoy enamora. De todo y de todos. Constantemente. Todo el tiempo. De mi hijo que ya tiene diecisiete, de mi madre, de mis hermanos. Enamorada hasta el fin. Y bueno, de mi pareja, por supuesto. Felizmente enamorada.

You can run if you want to. Desapear on an airplane, but you can’t hide from yourself.
(Carry your own weight.)

Canción lindísima, esta de Carry your own weight. La historia es muy divertida porque nosotros la estábamos produciendo y no terminaba de sonar. No sabíamos por qué. Seguro faltaba algo. O sobraba algo. O ninguna. O las dos. Entonces, yo marché de gira y a la vuelta, Jason, Jason Mraz el cantante,  ya había puesto su voz. Fue algo maravilloso. Una sorpresa de mi compañero de producción. Yo no sabía, no me esperaba ese sonido tan penetrante. ¡Y eso era todo lo que faltaba! Él escribió su parte, yo escribí la mía, nos vimos para grabar el video y simplemente fue perfecto.

Porque nunca me hablaron de amor en el colegio, pero si de invasiones y planetas. Lo que yo quisiera saber, es si tu me vas a querer.
(Si volvieras)

No existe un estado ideal. Existen estados y ya está. No creo en parejas, ni en tríos. No creo en nada de eso. Creo que las fórmulas no existen y que esa es la magia de la vida. Qué, de repente, estás con alguien y está genial. Que sois tres, perfecto. Que sois cinco, ¡maravilloso! Que sois uno, también está bien. Yo vivo jurando y rejurando que algún día voy a casarme conmigo misma. Que voy a ir al altar, preciosa, vestida de blanco y me voy a casar conmigo. ¿Que por qué? Porque si no soy capaz de amarme y honrarme, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte me lleve, no voy a ser capaz de amar a otro. Y ese es un compromiso necesario. Con votos y anillo. Si lo hiciéramos no habría ninguna mujer apaleada, ni golpeada, ni maltratada en esta vida. Antes de entregarnos a alguien hay que entregarnos a nosotras. Y así, cuando un tío se te pase de listo, tu miras ese anillo y le dices: ¡ni de coña!

A los que amaron mujeres difíciles y acabaron por soltarse.
(Libro presentado en Madrid el 3 de noviembre de 2014)

El problema es que mujeres difíciles no existen. Existen mujeres y ya. Hay unas muy cabronas, pero no porque sean mujeres, sino porque son seres humanos. ¿Vale? Y en el mundo hay de muchas clases. Los que están locos, los que son unos imbéciles y los que son unos santos. Hombres y mujeres. Yo no entiendo a nadie. sólo los acepto. No es necesario entender muchas cosas, basta con que funcionen. No necesito saber de qué está hecha la lavadora por dentro, le doy al botón y si anda, ya está. No tengo tantas exigencias con las personas. Creo que nos exigen demasiado, tía. Tenemos que ser las mejores madres, las mejores hermanas, las mejores en el trabajo y encima tener autoestima, estar buenísimas y divinas y siempre dispuestas. ¡Cariño! ¡No! Demasiado para un solo corazón.

Talk to me, habla. Cógeme las manos, niño, dime que no pasa nada. Talk to me, habla. Dime que la luz vendrá ya a entrar en casa.
(Talk to me)

Mira, ¿sabes qué te digo? Eso de hablar es una condena. ¿Tu lo pediste? ¡No! Simplemente sabes que hablas. De pequeña te enseñaron que hablas. Vale, te dijeron, desde que te levantas hasta que te acuestas vas a hablar. ¡Pero es que doce horas al día de elocuencia no se pueden tener! Alguna gilipollés dirás, alguna tontería, alguna chorrada, alguna metedura de pata harás porque todo no será de acierto. No eres un robot. Y es que somos muy intransigentes y nos enojamos por todo. Tu pareja te dice algo y ya brincas. ¡Por qué me has dicho eso! ¡Coño, pues porque hablo y porque a veces digo chorradas! En algún momento tengo que fallar con las palabras, mamá. Que son muchas horas de estar muy clever. Que eso no es posible, tía.

Así es que si me mientes miénteme bien porque hoy quiero engañarme de nuevo. Ya no reino en esas noches orgullosas en las que acabo amaneciendo triste y sola.
(Miénteme bien)

Yo creo de la mentira que no es ni más ni menos que un laberinto hacia otra verdad. Una que, a lo mejor, no es la que tu querías descubrir, pero una verdad al fin de cuentas. Eso es algo que a mí me fascina. El mundo entero lo fabricaron con mentiras. Y está bien, que no pasa nada. La historia fue escrita por los que ganaron las guerras. Lo único es que si te las tomas muy en serio, esas mentiras pueden hacerte daño. Te lo haces tu, no la persona que te miente. ¡Pero venga, que hay mentiras que sientan de madre! Que el autoengaño no siempre es malo, ¿eh? Hay mentiras bien sabrosas. ¡Y qué más da que sean mentiras! Tu dame sabrosura, hombre. Dame sabrosura, que si al final va a durar poco y va a ser mentira, por lo menos que sea gustosa.

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