El Subcantante: rock, activismo y fiesta

La historia de Mario Muñoz, la voz líder de la agrupación musical Doctor Krápula. Sus inicios, su actualidad y su futuro en una realidad social que lo toca y por la que trabaja.

Gustavo Martínez

Mientras cerraba la puerta de la oficina a la que había entrado a preguntar, estaba subiendo por las escaleras Mario Muñoz. Nunca lo había visto en persona pero lo reconocí al instante. Lleva 18 años como voz líder del grupo Doctor Krápula, una de las bandas de rock alternativo más importantes de Latinoamérica, que con una mezcla de punk, cumbia, ska, hip hop y reggae, complementada con una  crítica social, proponen y defienden muchos temas del interés nacional.

Fiel a su estilo vestía una camisa gris, jeans, chaqueta y tenis negros. Tiene tatuajes en sus brazos, es delgado, y habla con un acento cachaco inconfundible. Venía con Cristian David Chaparro, el director de la emisora web Emitc La Salle desde hace 8 años, y en donde Mario tiene desde hace tres años un programa de radio llamado el Latinoscopio. Se trata de un espacio por el que han pasado artistas como La Maldita Vencida, No Te Va a Gustar y Los Auténticos Decadentes, y que emite música independiente latinoamericana, la misma que las emisoras comerciales del FM o AM les cuesta programar. Cristian también es ingeniero de sonido de Doctor Krápula, y recuerda que muchas veces después de terminar un concierto, cuando todos se iban a dormir, ellos se quedaban buscando una señal Wifi para transmitir el programa.

Mario Andrés Muñoz Onofre es hijo de dos abogados. Su padre, ambientalista especializado en derecho del mar, es un revolucionario, activista, defensor de la naturaleza y con un discurso combativo ha hecho que Mario sea lo que es en Doctor Krápula. Por otro lado, su madre es una mujer alegre, muy latinoamericana a la que le gusta la salsa, el merengue y el vallenato, y es quién lo ha inspirado para llevar a cabo su nuevo proyecto. Tiene seis hermanos y de ellos solo una: Luna, la menor, ha incursionado en el mundo musical. Está aprendiendo a tocar piano y usa el que la madre de Mario le había regalado a él cuando estaba terminando el colegio y que nunca aprendió a tocar.

-Mi madre me regaló un piano y un micrófono, y yo me fui por el camino del micrófono- reconoce.

No ha estudiado música formalmente, pero en el 2008 cuando Doctor Krápula cantaba «Hay que parar el bam bam , hay que luchar por un mundo sin bam» y se posicionaba  en los premios Shock como el mejor Artista Nacional, el mejor Artista con Mayor Proyección Internacional y el artista con el mejor Video del Año, a Mario, por tanto “gritar” y abusar de su cuerpo, le aparecieron nódulos y una especie de quistes en las cuerdas vocales que lo dejaron casi sin poder hablar y que lo obligaron a someterse a una cirugía. Tuvo que esperar alrededor de un año para poder volver a los escenarios.

Decidió estudiar técnica vocal, y aprendió a reconocer y cuidar su cuerpo para no lastimarlo. Dejó el cigarrillo, el alcohol y las fiestas desordenadas. Conoció a Catalina, su esposa, y encontró la felicidad, “apenas la vi me pareció hermosa, además es inteligente y juiciosa”, asegura mientras su rostro se alumbra al hablar de ella. La invitó a salir durante un año, antes de que ella aceptara ser su novia. Ahora llevan siete años de casados, y diez de conocerse. Ahora, en lugar de salir a un bar y tomar hasta perder el control, prefiere salir a caminar o quedarse en la casa y cocinar.

Su primaria la hizo en cerca  de seis colegios, era un niño hiperactivo que difícilmente se adapta al modelo educativo, fue hasta su bachillerato que logró enfocar toda su energía en actividades extracurriculares de la institución, participando en el comité ambiental, en obras de teatro y hasta creando el periódico del colegio, fue en esa época que su deseo de tener  una banda se materializó con La Lagarta, una agrupación que terminó por disolverse pero que dio paso a Doctor Krápula.

Fue mientras asistía a un concierto de los Fabulosos Cadillacs en el colegio San Bartolomé, que se encontró con David Kawooq - bajista de Krápula -, quien también tenía como proyecto formar una banda. Como si el mundo conspirará, un ensayo después, llegó Sergio Acosta - tecladista- quien estaba trabajando en un proyecto parecido. Era el año 1998 cuando los tres se unieron, y junto a Germán Martínez y Nicolás Cabrera, nació Doctor Krápula; desde entonces, más que compañeros musicales, son una familia que conforma un grupo de rock alternativo latinoamericano, cuyas canciones  llevan mensajes de transformación, sensibilización y conciencia social de una manera muy sincera, sin limitaciones impuestas por intereses económicos o comerciales. Han tratado de que la banda sea lo más autónoma posible para poder decir lo que quieran y cómo quieran, sin imponer una forma de pensamiento, sino logrando una masificación e identificación con la postura que tienen frente a los diferentes temas sociales que muy pocas bandas en el panorama colombiano, actual, se han preocupado por tocar. 

-Sí hace falta más compromiso por parte de los líderes de opinión con la realidad de este país, aquellos que más están triunfando, ganado plata y premios Grammy, son los que menos están comprometidos con nuestra realidad, y aunque respeto esta posición, nosotros no vamos a decirle a la gente qué está bien y qué está mal, porque no tenemos toda la verdad. Sí vamos a mostrar nuestro pensamiento y si alguien quiere seguir esta idea, enriquecerse y propagarla, la tarea está cumplida – dice con firmeza.

El último álbum de Doctor Krápula, Ama-Zonas (2014), fue realizado en colaboración con el Colectivo Jaguar y la Fundación Terra Nova, y cuenta con la participación musical de artistas como Manu Chao, Rubén Albarrán de Café Tacuba, y Roco Pachukote de Maldita Vecindad. Todos unidos para cantarle a la selva, denunciar su explotación y hacer un llamado a su conservación, para proteger la riqueza natural y cultural que existe en la región amazónica.

Siguiendo la línea de un grupo autónomo que propone, crearon el Festival Viva el Planeta, que este año llegó a su quinta edición y que a través de la música busca hacer conciencia de la necesidad de cuidar y respetar el mundo en el que vivimos, y los seres que lo habitamos, pero que además ha traído a cantantes y agrupaciones cuyo paso siguiente es asistir a Rock al Parque, como fue el caso de los argentinos Gustavo Cordera y la agrupación Las Manos de Filippi.

El pasado mes de noviembre en compañía de Don Tetto, realizaron la primera edición del Reacción Tour, una gira por las ciudades intermedias de Colombia que permitió apoyar a bandas locales y traer agrupaciones internacionales, para que muestren su música frente al público colombiano. Finalmente, se preparan para tocar en el Vive Latino 2017, y lanzar su nuevo álbum a inicios de ese mismo año.

Además de la radio y la música, Mario, el Subcantante, es presentador del programa Región Trece, un espacio en Canal Trece que en capítulos de ocho minutos, muestra la riqueza cultural, gastronómica, turística, y la situación social y ambiental de los diferentes municipios de la zona centro del país. Juan Moncaleano, director del programa, asegura que la presencia de Mario ha hecho que las personas logren identificarse de una manera más cercana con los lugares y las historias. Su compromiso, afirma “es total, siempre está con toda la disposición, preguntando, indagando y dispuesto a aventurarse en los retos que cada municipio le entrega”. Esta no es la primera vez que Mario presenta, pero sí la primera vez que lo hace bajo un formato en el que el acercamiento con las personas se hace de una forma más natural.

Actualmente, el Subcantante - autodenominado así por considerar que el verdadero cantante es el púbico-, al igual que otros integrantes de Krápula, como Sergio Acosta o David Kawooq, está desarrollando un nuevo proyecto musical paralelo al grupo, que está programado para lanzarse a inicios del 2017. Allí retoma la fiesta que hizo parte en las primeras canciones de la banda pero con un sonido más popular, derribando los prejuicios de que un “rockero no puede cantar vallenato, por ejemplo”, admite. 

-Así como crecí escuchando a Bob Marley y a Mano Negra, crecí escuchando a Juan Luis Guerra, Celia Cruz y a Sergio Vargas- sostiene.

La grabación de este nuevo proyecto se realiza en el estudio Promix en la ciudad de  Medellín, en donde grabaron grupos de rock colombiano como  Ekhymosis, Bajo Tierra y El Pez. El disco es producido por Camilo Patiño, quien además de ser productor es el cantante de la banda La Toma. Juntos vienen trabajando hace un año y Camilo asegura que parte del reto que Mario planteó, es que cada canción debe tener una sonoridad y colores únicos e irrepetibles. “Mario es un gran ser humano y un artista que tiene muy claro cómo quiere sonar. Yo solo voy a ser una herramienta que le ayude a materializar esta gran idea de rescatar esos temas que hicieron bailar y soñar a tantas generaciones”.

El Subcantante en este disco se atreve a cantar canciones más melódicas, se trata de un disco de música popular latinoamericana, con letras menos combativas que se van a escuchar en las fiestas y con las que espera que la gente goce. Es una manera de oxigenarse musicalmente y abrir el espectro de la música para expresar cosas diferentes a personas diferentes, sin dejar de lado esa vocación de servicio que ha venido y seguirá desarrollando, consciente de que su objetivo es que si hace música, televisión o radio, lo que allí haga incluya y le sirva a las personas.

*Estudiante de la Universidad Jorge Tadeo Lozano

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