Eric Clapton, redesconectado

El músico británico acaba de presentar la versión remasterizada y ampliada de su disco más exitoso y pronto lanzará el Crossroads Guitar Festival. Historia de un ídolo nostálgico.

En la nueva versión de su ‘Unplugged’, Eric Clapton incluyó canciones como ‘Circus left town

La última vez que los fans supieron de Eric Clapton fue en la pasada primavera. Estaba sobre el escenario del Madison Square Garden de Nueva York, cumpliendo con la que ya es una cita obligada de cada tres años: el Festival de la Guitarra Crossroads. Haciendo las veces de maestro de ceremonias y acto central, Clapton va introduciendo a lo largo de varias horas a grandes leyendas de la guitarra eléctrica, como Buddy Guy y Jeff Beck, pero también a jóvenes intérpretes a quienes les da su bendición. Este año le correspondió la alternativa al joven texano Gary Clark Jr. (¡hay que verlo! El tipo es una promesa de buen futuro para el blues).

Y la cuota de nostalgia, que nunca falta, se dio cuando Clapton llamó al escenario a los Allman Brothers para interpretar un tema de 1970 llamado Why does love got to be so sad. El encuentro fue muy significativo porque aquella canción pertenece a la época en que Clapton trabó amistad con Duane Allman, el mayor de los Allman Brothers.

Eran tiempos de locura. Allman murió en un accidente de motocicleta, con 24 años de edad, el mismo año en que el rock se quedó para siempre sin Jim Morrison. Clapton, quien estuvo a punto de sumarse a la lista, es el gran sobreviviente de esos años. Lo describe crudamente su biógrafo John Pidgeon cuando lo llama “yonqui”: una persona que consume especialmente drogas fuertes. Y dice sin tapujos: “No fue el primer yonqui de la historia del rock, pero sí uno de los más afortunados. Pudo salirse”.

Por eso todo lo que lleve la marca Crossroads —es decir, toda la mercancía que se desprende de su festival de la guitarra— va a los fondos del centro de rehabilitación que ayudó a fundar en 1998. Esto incluirá en las próximas semanas el lanzamiento de un DVD con las escenas del pasado festival. Es la oportunidad de ver al Eric Clapton de ahora, con la cabellera gris y muy en forma. Un segundo lanzamiento, que también esperan los fans con entusiasmo, es la versión extendida del disco más vendido de su carrera.

Hace veinte años aceptó la invitación a participar en el programa Unplugged de la cadena televisiva MTV. Desconectó su guitarra eléctrica y se mostró al público por primera vez con gafas, lo cual le daba más un aire de profesor universitario que de estrella del rock. De hecho, su repertorio se hacía más introspectivo. A la fecha de hoy se han vendido 19 millones de copias de esa grabación, pero la historia que hay detrás de aquel proyecto acústico está signada por lágrimas y soledad.

El 20 de marzo de 1991, el hijo de Eric Clapton (Conor, con cuatro años de edad) cayó por la ventana de un piso 53. Pasado el shock, el desgarramiento, el duelo, el músico empezó a encontrar en la guitarra acústica una vía para expresar sus sentimientos e ir sanando al mismo tiempo. De allí salió Tears in heaven, una canción cuya bonita melodía contrasta con la profundidad de su planteamiento, la pregunta metafísica sobre la muerte. Pero también otra composición llamada Circus left town, que hablaba de la última vez que vio a su hijo, cuando fueron juntos al circo. Siendo canciones muy personales, no tenían la intención original de salir a la luz pública.

Pero vino entonces la invitación de MTV para tocar un concierto exclusivamente acústico. Y Clapton incluyó estas piezas íntimas junto con otras que hacen parte de la historia remota del blues. Composiciones de sus ídolos Robert Johnson o Big Bill Broonzy, que, según contó en una entrevista de 1992, “nunca se fueron de mi cabeza y ahí están siempre como parte de mi vida”. El programa de televisión fue un éxito. Una reseña de la época, firmada por el periodista Stephen Holden, del New York Times, concluía que “la interpretación acústica carece del fuego y la dinámica de sus conciertos eléctricos... pero Clapton, que ha madurado hasta convertirse en una especie de estadista de la cultura, no ha perdido su alma”.

¿Qué sorpresas trae la versión ampliada del Unplugged que acaba de ser lanzado? Precisamente las canciones Circus left town y My father’s eyes, que fueron sacadas a último momento por Clapton pensando que eran “demasiado temblorosas”, así como su versión de un clásico de los años 40 llamado Worried Life Blues. Pero sobre todo, la remasterización del sonido, que resalta el rango dinámico de la voz de Clapton y los instrumentos.

La emotividad, al fin y al cabo, fue lo que llevó a este álbum a convertirse en uno de los favoritos del gran público y a merecerle seis premios Grammy hace 20 años. En su autobiografía, publicada en 2007, Clapton habla del especial afecto que le tiene a aquel Unplugged, pero también de lo agridulce que fue y sigue siendo: “Primero pensé que debíamos sacarlo como una edición limitada porque, aunque disfruté tocando las canciones, no creía que fuera muy grato escucharlas. Cuando salió, fue el álbum más vendedor de toda mi carrera, lo cual muestra lo que sé acerca del mercadeo. Al mismo tiempo fue el más barato en términos de producción y el que requirió menos tiempo de ensayos. Pero si quieren saber cuánto me costó realmente, vayan a Ripley, donde está la tumba de mi hijo”.

* Escritor y periodista especializado en música.

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