Fito Páez y otra noche más en Bogotá

Los asistentes al concierto del argentino recordaron los grandes éxitos de siempre durante la celebración de los 30 años del álbum Giros.

El Espectador / Andrés Torres

A las cinco y media de la tarde ya se aglomeraba un personal a las afueras del Palacio de los Deportes, en Bogotá. Se notaba que iba a cantar Fito Páez y que lo único que podría venir después de la espera, después de las horas y la ansiedad, era amor. (Imágenes: Así fue el esperado regreso de Fito Páez a Bogotá)

Chris Mosquera, artista de la casa, calentaba con sus temas los motores de los asistentes que habían llegado más temprano. Sin embargo, al rato se apagaron las luces y empezaron a sonar en armonía los teclados, la guitarra, el bajo, la batería y, por supuesto, el piano en manos del artista esperado. El público se hizo sentir desde siempre y a gritos llamó al cantante a escena, que subió al escenario con un traje blanco y negro a rayas, como en la onda de Beetlejuice.

El argentino, que regresó al país en una gira de conmemoración por los treinta años del álbum Giros -su segundo trabajo discográfico-, arrancaba un recital que prometía no tener presa mala para los miles de asistentes que empezaron a corear los temas uno tras otro. Primero fue Giros, luego Taquicardia. Y así, uno a uno fueron sonando en el orden original del vinilo los exitos del álbum de 1985, que siguen tan vigentes, tan sublimes, como el Fito de esta noche. “A veces me pregunto si yo escribí esta canción. Las cosas se van reescribiendo con el tiempo”, decía Fito mientras preparaba 11 y 6.

Había una particularidad en el público y es que los años eran evidentes en quienes coreaban las canciones. Además de la juventud que hoy puede compartir las noches con wishky y vino, la bohemia de antaño también acudió con fuerza al evento.

El vals continuó con un repertorio ochentero de canciones casi desconocidas por una gran mayoría de los asistentes. Se trataba de un verdadero reto para fans. Sonaron Tres agujas, Canción sobre canción, Nunca podrás sacarme, mi amor; Instan-táneas, Gente sin Swing y Hay otra canción, entre muchas más, que hicieron parte de la tanda que se convirtió en un descubrimiento. “Hay que escuchar nuevas canciones. Fue muy difícil hacer el repertorio, hay muchos temas que nunca hemos tocado en Bogotá. Esta noche escucharon dos nuevos discos completos”, bromeaba Páez mientras cantaba los clásicos escondidos.

Pero con la llegada de Polaroid de locura ordinaria también llegaron los éxitos más populares y el público cantó hasta que no pudo más. Dale alegría a mi corazón, El diablo de tu corazón, Brillante sobre el mic, A rodar mi vida y Mariposa Tecknicolor cerraron una velada de rock en la que Fito se sintió como en el patio de su casa. Quedó claro que aunque se había ido durante varios años de estas tierras, nunca se alejó.
Las próximas presentaciones en Colombia serán en el 10 de junio, en el Orquideorama de Medellín, y el 11 de junio en Cali, en el estadio de sóftbol de la unidad deportiva Jaime Aparicio.


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