Latin Fresh poncha con ambas manos

El panameño, que ha puesto a bailar a millones de latinoamericanos con su pegajosa música, regresa en modo fusión. Lo mejor de sus ritmos caribeños con mensajes sociales propios del inicio de su carrera.

El artista panameño lleva más de 20 años gravitando entre la música de discoteca y las letras con mensaje social. / Cortesía

“Ella se arrebata, bata bata bata”, es un estribillo con el que se han prendido las mejores fiestas de prom, empresariales, de fin de año, de piscina… Latin Fresh ha puesto a bailar hasta a los más tiesos latinoamericanos durante dos generaciones, con pegajosos ritmos entre el dancehall y el reggaetón, género del que incluso se especula que es pionero, en ese eterno debate de si es un ritmo que nació en Puerto Rico o Panamá. Pero también ha puesto a mover cabezas a los rappers del continente, con letras más profundas y de contenido social, estilo propio de los inicios de su carerra.

El cantante panameño, nacido en 1975 con el nombre de Roberto de los Ríos, lleva más de dos décadas de vida artística gravitando entre salones repletos con música caribeña a todo volumen y estudios de música oxigenados únicamente con libretas llenas de letras y beats.

Hacia 1993, Latin Fresh inició su travesía en la música. Travesía, de manera literal, pues para grabar su primer cassete tuvo que viajar de su tierra natal a Guayaquil, Ecuador, donde hizo sus estudios en música. Ese país le abrió las puertas a su talento, y empezaron a invitarlo a concursos de música. Uno de esos concursos tenía como premio la grabación de un disco de 45 revoluciones. Ese disco marcó lo que sería su carrera pues él, dedicado a componer únicamente, se tuvo que sentar con el productor del disco, que era de Perú, quien era el encargado de la grabación. El peruano, ducho en producción, no tenía ni idea de ritmos caribeños, y fue Latin Fresh quien estuvo al frente de los ritmos de ese primer disco.

Sus primeras letras denunciaban la “invasión” americana que tuvo Panamá. Dice que sus influencias principales son de su país. Nando Boom y El General, precursores del reggae en español y la música que puso las bases del reggaetón, y Rubén Blades, acaso el salsero más grande que ha tenido ese país, han sido claves en la forma de componer de Latin Fresh. Entre las tres autoridades de su país que lo marcaron y el conocimiento adquirido en producción y composición, Latin Fresh logró desarrollar un estilo singular que le valió para ser aceptado tanto en el reggae como en el hip-hop.

Con la experiencia adquirida en Ecuador decidió volver a Panamá. El regreso a su tierra natal fue el detonante de su carrera, pues allí armó su propio estudio con el dinero que obtuvo de su disco, y meses más tarde fue fichado por Sony Music. Con la gigante discográfica grabó tres discos entre 1995 y 1997, en los que se incluían varias colaboraciones con otros grandes del género. Los trabajos fueron ampliamente difundidos en Centroamérica y el Caribe y fue la cúspide de su carrera con giras, videos y múltiples reconocimientos a su música, entre los que están dos discos de oro por ventas.

En Colombia está de gira desde agosto. La acogida y variaciones que ha tenido la música urbana en nuestro país, especialmente en Medellín, cautivaron al artista panameño. Pero también habla de la buena respuesta que tiene en el país la música consciente y con un mensaje directo a los estamentos de la sociedad. Así como habla de chicas en bikini y rumbas descontroladas, habla en contra de las injusticias y la desigualdad. Describe una sociedad “enferma” y enviciada, y en las noches los relaja y los pone a bailar. Es Latin Fresh, un panameño que si fuera lanzador de béisbol lograría cerrar una entrada perfecta ponchando a los bateadores con la mano izquierda y la derecha.

Perfecta, pues ambos ritmos logra llevarlos a los públicos tal como lo piden. Cuando Latin Fresh lanza dancehall, reggaetón, música de baile y música de discoteca, se sienta con su DJ a planear los beats más pegajosos para una noche de fiesta escandalosa. Ese éxito comercial en la música de baile le ha dado el dinero que necesita para viajar y montar su estudio de rap, en el que descarga lo que ve Roberto de los Rios. Las tres “C” que según él están destrozando Panamá (corrupción, construcción y contratación) son analizadas y llevadas con una esencia underground al público que también le pide mensaje, crítica y letras de barrio en su música.

Latin Fresh recuerda las épocas de fotografías y autógrafos con nostalgia. Pero no las extraña. Ahora, unos escalones más arriba en su carrera, sabe que no hay latinoamericano que no haya bailado su música. Pero también es consciente que la actualidad de la humanidad está permeada por varios trastornos que están configurando seres cada vez menos humanos y más solitarios. “De qué te vale”, el disco que está promocionando por estos días, es la síntesis de los dos mundos que protagonizó: un reggaetón de bajos fuertes con el que puede sonar en cualquier discoteca, con una letra reflexiva en la que invita a cuestionarse a cada quién cómo está llevando su vida, y qué tanto amor tiene a su alrededor, en un mundo lleno de smartphones, robots y sueños de mansión.

La idea de esta nueva faceta de su carrera es llevar un mensaje de alegría y disfrute, y no de “drógate toda la noche y no recuerdes nada al otro día” como, según dice, están hablando actualmente los artistas del género. También que esa alegría, densificada en ritmos de regocijo para los huesos, se pueda coordinar con letras hondas y penetrantes con las que pueda sentirse retornando a sus raíces de denunciar y lograr escudriñamiento interno de sus oyentes.

Autor de 14 producciones discográficas, el artista sigue presentando esa nueva etapa que artísticamente se denomina “Urban City 2”, disponible en todas las plataformas virtuales y catalogada como álbum de colección, pues es una maratón de 23 de su mejores éxitos junto a nuevas canciones estilo “De qué te vale”.

 

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