Michael Bublé: canciones de un hombre enamorado

El cantante conversó con El Espectador en Los Ángeles sobre la energía que trae su nuevo disco y su nueva vida como padre.

El cantante canadiense Michael Bublé. /Flickr: Eva Rinaldi
El cantante canadiense Michael Bublé. /Flickr: Eva RinaldiEl cantante canadiense Michael Bublé. /Flickr: Eva Rinaldi

-Suite 50- me dice la recepcionista-. Después de la piscina, dobla a la izquierda. Al fondo.

Atravieso el corredor y llegó a la piscina del Hotel Marquis Sunset, en el oeste de Los Ángeles. En este lugar apacible es donde se crearon las mejores canciones del rock and roll de los últimos años. Sting, Mick Jagger, Joan Jett, Marilyn Manson, Liza Minelli, Dave Navarro, Dave Gaham (quien literalmente estuvo dos minutos muerto en una suites del hotel después de una sobredosis) tienen fotos regadas de este lugar, algunos abrazados como los mejores amigos, otros fumándose un cigarrillo mientras tocan la guitarra. Es un lugar legendario de la música. Un dato: en la reciente entrega de los Grammy, 21 de los artistas nominados habían grabado sus álbumes en el estudio Night Bird, ubicado en sótano de este hotel.

En la suite 50 está Michael Bublé. El canadiense. El último crooner. El hombre que, tras interpretar hace 13 años “Mack the Knife” en el matrimonio de la hija del ex Primer Ministro canadiense Brian Mulroney, fue llamado el nuevo Sinatra. Y así lo siguen llamando, después de 30 millones de discos vendidos. Su voz, como el 10 en el fútbol, se alinea en un estilo que se extingue, del que hicieron parte Sinatra, y como no, Bing Crosby, Tony Bennett, Nat King Cole, Andy Williams.

Y está sentado en la mitad de una enorme suite para promocionar su nuevo disco: To Be Loved, una serie de joyas en las que Bublé (quien produce el disco al lado de Bob Rock, el mismo de Metallica en sus años dorados) puso una energía especial. Un ánimo distinto. Así podemos escuchar canciones como la misma “To Be Loved”-que hizo famosa Jackie Wilson-, una nueva versión de la canción de Toy Story “You’ve Got a Friend in Me” o una cantada junto a Bryan Adams, “After All”.

“Creo que este disco es especial por la forma como fue hecho, porque lo hice junto a mis hermanos, que lo convierte en un álbum muy íntimo… muy personal. De hecho, cuando lo terminamos me puse emocional, porque lo pasamos de lo mejor estando juntos. Y creo que tuvo que ver mucho el hecho de cómo me siento ahora. Creo que estoy en el momento más feliz de mi vida, ya que mi esposa y yo estamos a punto de ser padres. Para ambos será una experiencia que viviremos por primera vez y eso me hace sentir valiente… o mejor dicho, me ha dado otro punto de vista sobre las cosas… como por ejemplo, este disco, que es hermoso, está muy bien grabado. Mi voz hace cosas que no había hecho antes. Este disco tiene alma, aunque si no le va bien en ventas, ¿a quién le importa? En serio te lo digo. No hay drama sobre eso. Se trata de cómo me siento ahora, nada de canciones con el corazón desgarrado, soy feliz ahora y eso es lo que se le nota a este disco”.

Bublé es un tipo cálido. Dos días después de esta entrevista me lo encontraré en una alfombra roja y me abrazará, sin pensar en lo extraño que se pueda ver abrazar a un periodista. “Este tipo me entrevistó hace dos días”, le contará a los colegas famosos que caminan a su lado. Es un cantante que a pesar de los discos que ha vendido y sigue vendiendo con el dolor de iTunes y otras descargas, a pesar de que llena estadios alrededor del mundo, se burla de él mismo. “Hola amigos de México, soy Miguel Burbuja”, dijo a modo de apertura, en español, en el último concierto en ese país. De hecho, el chiste se repite con los periodistas que hablamos español. Sonríe, bromea, abraza. Parece un amigo más.

Cinco minutos después de empezar la entrevista, se detiene. Su teléfono no ha parado de bipear y me pide unos segundos. “Qué pena, es Reese Whiterspoon”, dice. Ella es una de las sorpresas de este nuevo disco. Whiterspoon -quien ganó el Óscar a mejor actriz por interpretar a June Carter, una leyenda de la música country, además de eterno amor de Johnny Cash- acompaña a Bublé en una nueva versión del clásico “Something Stupid”, famosa por la interpretación de Sinatra junto a su hija Nancy y que ahora tiene el sello del canadiense.

“Mi primera decisión para esta canción fue traer a los Dap Kings, la banda de Amy Winehouse. Lo que yo quería era darle a la canción, y al disco en general, un poco del viejo sonido Motown. Y quería además darle más energía, un ritmo más latino, bolero. Y cuando pensamos con quién la íbamos a cantar, pensamos en alguien joven como Katy Perry, Lady Gaga o Rihanna. Y estábamos hablando con mi productor cuando me dijo: “¿Y qué tal Reese Whiterspoon?”. Una de mis películas favoritas era “Walk in The Line” y le dije que me parecía genial, pero también que yo no creía que ella fuera a hacerlo, porque es actriz y no querrá cantar. Y el productor me dijo: “Sabes qué… lo intentamos, si no funciona vemos qué hacemos”. Yo hablé con ella y aceptó. Es una mujer muy dulce. Te cuento que estaba bastante nerviosa, pero le dijimos que ella podía cantar, que nosotros la habíamos escuchado cantar, que si no le gustaba, lo dejábamos así. Al final salió genial”, explica.

Otra de las cosas que ha hecho a Bublé un artista de esta talla es su capacidad de interpretar varios géneros con una voz privilegiada. Cuando confundo su versión de “How I Told You That I Love You” con el exitazo de Rod Steward, él me aclara que no es un remake de esa canción, sino de una más legendaria. Una que interpretaron Bob Cochran, Elvis Presley. Otros grandes.

Y lo hace con estilo.

-Mira, esta canción es “Have I told you lately that I love you /Could I tell you once again somehow” -tararea como seguro deben tararear los ángeles-. En cambio la de Rod es “Have I told you lately that I love you/ How I told you that nobody is above you”.

Su voz lo explica todo, lo justifica todo. Por eso no es raro encontrar en su repertorio canciones como “Have I Told You…”, que pertenece al género del country, o versiones de la época dorada del disco como “To Love Somebody”, de los Bee Gees.

“Es algo especial lo que hicimos con la canción, porque tomamos una especie de ícono de la época disco y le metemos en el ritmo del sonido Motown. Y esta es la segunda vez que interpreto algo de los Bee Gees, ya en el primer álbum hicimos algo de ellos, “How Can You Mend a Broken Heart” . De hecho esa vez lo hicimos con ellos. Ahora, esta canción fue algo que se me ocurrió mientras trabajaba en el disco en Argentina y pensé que podía convertirlo en algo, como te digo, Motown. Y le pedí de nuevo a los Dap Kings una ayuda con este tema y quedó muy especial”.

Y del disco se puede pasar al rock. Aunque es claro al aceptar que eso no es lo suyo, que su mayor aproximación podría ser algo de soul o de R&B, acepta que sí quería darle una mayor energía a las canciones. Por eso importó por algunos días al cantante inglés Bryan Adams para interpretar el éxito “After All”. Pero lo principal era cambiar un poco esa imagen de suave que había proyectado antes.

“Bueno, como dices, está Bryan Adams. Pero creo que lo que yo creo que se siente en el álbum es que tiene más energía. Sentía que algunas veces en los discos soy muy suaves, pero en el escenario le pongo todo y se escuchan (las canciones) mucho más alegres. Movidas. El tema es que ahora yo fui el productor y lo hice junto a Bob Rock. Y entre los dos sabíamos cómo exactamente tenía que sonar cada canción. Quería que fuera un álbum sustancioso, grande. De hecho una de las primeras cosas que hice fue contratar a Abel Laboriel Jr., el baterista de Paul McCartney. Paul me invitó a verlo a Toronto, para que lo conociera. Cuando lo vi tocar no lo podía creer. Entonces le dijimos que lo queríamos en el álbum y él aceptó encantado. Y es agresivo, fuerte cuando toca, con mucha energía. Fue genial tenerlo con nosotros”.

La entrevista se acaba. “Michael debe almorzar”, me dice su asistente. Quedan muchas preguntas, sobre todo si va a venir a Colombia, después de que estuvo en Brasil, Argentina y Chile. “Vamos a ver, ojalá”, responde de prisa. Me da un abrazo, me agradece la entrevista. Y salgo de nuevo por el corredor hacia la piscina famosa donde seguro estará colgada, dentro de poco, una foto de Michael Bublé comiéndose una ensalada.

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