Mil Santos, el compositor del himno de la “Ola verde” que conquista Alemania

Este salsero caleño es uno de los artistas latinos más conocidos en ese país. Vive en Berlín desde hace más de 10 años y este viernes lanzará “El día”, su nuevo trabajo discográfico.

El día” es una mezcla de salsa y cumbia que habla del amor y del desamor, la soledad, la muerte, la alegría y hasta de la falta de plata. / Erik Weiss

La música siempre estuvo inmersa en la vida de Mauricio Álvarez Dossmann (Mil Santos). Nació en Cali, la capital de la salsa; se graduó del Colegio Alemán y viajó a Alemania en 1999 con la motivación de estudiar filosofía y terminar el estudio de publicidad que había iniciado en Colombia. Ahí sin quererlo, la música se convirtió en su trabajo. A través de su familia y amigos en Cali había aprendido a tocar la guitarra y la guacharaca, así que comenzó tocando los instrumentos e interpretando canciones de otros cantantes hasta que poco a poco fue creando sus propias canciones que hoy en día se escuchan en la radio alemana.

Hoy, después de casi 17 años, la música es la principal razón por la que sigue en Alemania. Los textos de sus canciones se basan en situaciones cotidianas, en conversaciones con gente, o de algún recuerdo perdido de su barrio en Cali. Ha tocado con Calle 13 en Holanda, con Chocquibtown y Totó la Momposina en Berlín y ha sido tan grande la acogida por parte del público latino y alemán, que su música ha sido escuchada en importantes eventos internacionales como el Festival de Cine de Cannes, el festival de las culturas en Berlín y la Berlinale, el festival de cine más importante del mundo.

Su disco “En Vida”, un trabajo discográfico de 12 canciones producidas en Berlín, contó con la colaboración especial de George Pajón, el guitarrista de los Black Eyed Peas. “Pude hablar con ellos después de un concierto que tuvieron en Berlín y nos entendimos muy bien desde el principio. El guitarrista me dijo que le enviara varias canciones y eso hice sin pensar que un par de días después tendría una colaboración suya en la canción ‘¡Oye!’. Para mí un honor gigante” recuerda.

Cada viernes de cada mes, Mil Santos ofrece un concierto para el público berlinés. Latinos y alemanes acuden a la cita para contagiarse de la salsa, de su estilo y su música con sello propio: una mezcla de salsa y cumbia que pone a gozar al que sea, porque en palabras de él “si la música se hace con amor, se abre paso. El público se deja inspirar y entiende cuál es el objetivo principal de la música: derribar muros de cualquier tipo y pasarla bien”.

A Mil Santos lo inspira la gente que lucha a diario por los Derechos Humanos. La gente que lucha por el respeto a las mujeres, a minorías desamparadas o para que los pobres no continúen siendo explotados. Y quizás esa inspiración fue la motivación que encontró para componer la canción “Llegó el día… llegó”. Una canción que se convirtió en el himno oficial de la “Ola verde”, la campaña de Antanas Mockus a la presidencia en 2010. Mil Santos recuerda que compuso la canción en un día, grabó el video al día siguiente, lo subió al internet y en cuestión de horas tenía miles de visitas y cientos de reacciones.

Después recibió un video con miles de personas cantando su canción en las calles y fue entonces cuando en mayo de 2010, el profesor, matemático y filósofo que rompió con los esquemas de hacer política en el país cerraba su campaña a la candidatura de la presidencia. Entonces, el Partido Verde invitó al cantante al evento en la Plaza de Bolívar. Y allí, bajo la lluvia, más de 40.000 personas vestidas de verde con sombrillas, pancartas y bombas verdes entonaron junto a él en coro y a una sola voz. “Llegó el día… llegó, abran las ventanas pa’ que entre Antanas y el sol”. “Creo que nada de lo que sentí ese día tuvo que ver con política”, confiesa, “tuvo que ver con mucho más, con algo muy profundo que llevamos todos por dentro. Eso será algo que jamás se me olvidará”.

Este salsero fan del Grupo Niche y del Gran Combo de Puerto Rico sueña con tocar con su banda en la Feria de Cali. Vive con la certeza de que todos valemos lo mismo y que todo es pasajero en el mundo. Reside en Berlín, pero extraña la alegría de los colombianos. Y aunque gracias a la música ha podido viajar varias veces a su tierra a ver a su familia, añora la comida típica valluna, la brisa caliente de Cali y el ambiente de salsa, música y fiesta que se respira en cada rincón de la sucursal del cielo. Aunque confiesa: “nunca pensé que hacer música me iba a dar ese sentimiento de estar en casa sin importar en qué lugar del mundo esté. Ahí donde está la música tengo un techo y ahí donde hay alguien que la goce está mi familia”.

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