Mompox en clave de jazz

La programación del encuentro musical estuvo concentrada en dos días, en los que se realizaron talleres musicales, presentaciones en iglesias coloniales y conciertos gratuitos al aire libre.

II Mompox Jazz Festival. / Nelson Sierra

Lo mejor del II Mompox Jazz Festival es lo que se escucha después de la última nota. En ese momento empiezan a sonar las repercusiones del encuentro cultural organizado por la Gobernación del Departamento de Bolívar, en convenio con la Institución Universitaria de Bellas Artes y Ciencias (UNIBAC).

Ahí aparecen contactos para multiplicar las labores de la Escuela de Jazz de la región, uno de los hijos favoritos del certamen, así como la posibilidad de muchos jóvenes talentosos del país de encontrarse frente a frente con figuras tan importantes del género como Óscar Acevedo, Tico Arnedo, Milton Salcedo, y exponentes internacionales como Alfredo de la Fe, Alfredo Rodríguez y los integrantes del Quinteto de Jazz de la Big Band de la Universidad de Tennessee.

El II Mompox Jazz Festival se desarrolla en dos días con presentaciones en iglesias coloniales, conversatorios sobre el estilo de las síncopas y su evolución en América Latina, y dos galas extensas, que comienzan a las 8:00 p.m. y se extienden hasta la madrugada. La música suena sin parar porque durante la transición entre uno y otro artista, los estudiantes de la Institución Universitaria de Bellas Artes y Ciencias (UNIBAC) tienen la oportunidad de mostrar sus virtudes en el instrumento interpretando adaptaciones de piezas caribeñas o estándares de jazz.

Durante la última velada del evento, que colmó su capacidad dada la presencia de artistas de reconocimiento internacional como Maía y ChocQuibTown, los encargados de romper con el silencio fueron los integrantes del Quinteto de Jazz de la Big Band de la Universidad de Tennessee, quienes había hecho algunos toques el día anterior y además se dedicaron a recorrer el pueblo compartiendo sus conocimientos con músicos en plena etapa de formación en el jazz. El colectivo basó su propuesta en estándares de jazz arropados con programación electrónica, lo que motivó al público joven.

La noche continuó su desarrollo con la presentación del pianista colombiano Milton Salcedo, quien presentó buena parte del material de su primer disco ‘Espíritu Colombiano’. Temas tradicionales del repertorio de la región caribeña interpretados desde una lectura del jazz, hicieron que los asistentes se inquietaran con el formato ampliado del músico. Lucho Bermúdez y José Barros fueron los protagonistas de este segmento sonoro, con el que se dejó atrás el jazz y se le dio vía al show.

Maía conquistó a los momposinos con su actitud y con la potencia de su voz. Mostró un espectáculo en que a través de canciones, algunas compuestas por ella y otras más como covers de rock, de soul y de bolero latinoamericano, contó su historia y dio a entender que no es un accidente en el arte y que lo vive a plenitud desde las entrañas. Pocas personas se preguntaron qué tiene que ver la Niña bonita’, como se le conoce en el medio, con el jazz porque ella hizo lo posible por vincular su música con las manifestaciones sonoras de Estados Unidos.

La responsabilidad del cierre del II Mompox Jazz Festival estuvo sobre la espalda de los tres integrantes de ChocQuibTown. Goyo, Tostao y Slow convocaron a la rumba y se preocuparon por disminuir las distancias entre la región del Pacífico y el Caribe. Interpretaron lo más conocido de su repertorio y de una vez hicieron la invitación para la tercera muestra de este evento, que ahora se planteó el propósito de incorporar más a los habitantes en su proceso de desarrollo.

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