Paul McCartney utiliza a sus amigos famosos

El exBeatle promociona su nuevo video, en el que participan Kate Moss, Johnny Depp y Jude Law.

Kate Moss en el video de "Queenie Eye".

El exBeatle Paul McCartney ha recurrido a algunos de sus amigos famosos, como la supermodelo británica Kate Moss y el actor estadounidense Johnny Depp, para promocionar su nuevo video, que se estrena este jueves. (Ver video).

El músico británico, de 71 años, se encuentra inmerso en la promoción de su último álbum en solitario, "New", y sorprendió a los turistas el pasado viernes al ofrecer un concierto gratuito en el popular barrio londinense de Covent Garden.

Además de contar con el innegable gancho comercial de la modelo londinense Moss y del protagonista de "Piratas del Caribe" Depp, que fueron pareja a finales de los 90, el veterano McCartney también ha llamado a la oscarizada actriz norteamericana Meryl Streep para que participe en el video del tema "Queenie Eye".

Según informa la prensa británica, todos ellos se pasaron este miércoles por los emblemáticos estudios discográficos de Abbey Road, en Londres, para echar una mano al músico con la grabación de la "promo" de esa canción. (Ver detrás de cámaras).

En el video se ve a McCartney grabando en un estudio vacío que se va llenando con personas que reaccionan a su música, mientras el solista continúa interpretando el tema sin advertir la presencia de los congregados.

Moss, Depp y Streep no son los únicos rostros famosos que se dejan ver en el vídeo, pues en él participan además otras caras conocidas, como las del diseñador y cineasta Tom Ford, el actor Jude Law y la modelo Lily Cole.

Las letras de la canción se basan en un cántico que se remonta a la infancia de McCartney en Liverpool, la ciudad en la que nació el legendario cuarteto que formó con John Lennon, Ringo Starr y George Harrison.

"Ese tipo de cosas siempre van contigo. Siempre me gustó el ritmo de ese cántico", había comentado el cantante con anterioridad sobre esa canción.

En su concierto improvisado del pasado viernes sobre un escenario portátil, que duró veinte minutos y que el propio McCartney había anunciado en su cuenta de Twitter, el músico atrajo a unos 2.000 turistas y curiosos.

McCartney repitió así en la capital británica, en una de las plazas más concurridas y visitadas, la misma experiencia que ya había experimentado en Nueva York hace una semana, cuando ofreció en Times Square otro concierto sorpresa.

Ambas actuaciones guardaron una cierta semejanza con el último concierto en vivo que dieron los Beatles en 1969, un recital improvisado en la azotea del edificio de la discográfica Apple Records, cerca de Covent Garden. 

 

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