Una cura para todos los males

La banda británica, liderada por Robert Smith, se presenta por primera vez en Colombia.

The Cure incluyó a Bogotá como la penúltima plaza de su gira ‘LatAm 2013’.   / Universal Music
The Cure incluyó a Bogotá como la penúltima plaza de su gira ‘LatAm 2013’. / Universal Music

Un día Robert Smith pensó que podía pasar inadvertido. El hecho de portar un nombre normal, como Robert James, y un apellido más bien común para la sociedad inglesa, inclinaron su cabeza a sospechar que tal vez necesitaría algunos elementos adicionales para destacarse. En ese proceso de investigación encontró polvos cosméticos y un lápiz labial en el bolso de una pariente cercana. Los aplicó sobre su rostro y el resultado fue inmediato. Con esos descubrimientos estéticos logró potencializar sus gestos. La poca expresividad de su cara y su timidez excesiva quedaron literalmente maquillados. El toque particular se lo dio después cuando hizo de su boca un manchón rojo y de su pelo un enredo, cuyo único propósito era ridiculizar cualquier comparación glamurosa.

El fuerte de Smith nunca fue el estudio. Casi todo su proceso de formación estudiantil estuvo sustentado por sus habilidades para tocar guitarra. Detrás del instrumento se escondía para no entrar a clase y para que su familia no lo obligara a ocupar sus largas horas de ocio en algo más productivo y menos artístico. Antes de cumplir diez años ya dominaba bastante bien las cuerdas, y esa facilidad le ayudó a convocar, un lustro después, a cuatro cómplices interesados también en la música. Así creó su primera banda, que le ayudó principalmente a distraer a las figuras de autoridad para que no lo ocuparan en asuntos, que para su ingenuo entender no tenían ninguna relevancia, como las incómodas actividades de tipo social y los oficios domésticos.

Ya con la cara pintarrajeada y los pelos aumentando su estatura varios centímetros, decidió que el hecho de ser diferente no se podía quedar en la apariencia y que era más que urgente establecer un camino único que lo apartara de las demás propuestas nacientes en plena década de los 70. Con lo que se sintonizó de inmediato fue con el deseo de acercar el rock otra vez a la gente, después de un período en el que se le otorgó un trasfondo conceptual, una idea elevada para todas aquellas mentes que sólo querían divertirse en torno al formato de la guitarra, el bajo y la batería. Esa era la filosofía del new wave, estilo en el que creció The Easy Cure, lo que se transformó después de algunos sencillos de modesta distribución local en The Cure.

The Cure es Robert Smith. Es una categoría distinta dentro de la música, porque puede entrar en cualquier sonido del rock, pero con la misma facilidad con la que se involucra con corrientes como el mismo new wave, el gótico, el pop y la electrónica, se separa en el siguiente corte. Van y vienen guitarristas, bajistas, teclistas y bateristas, pero mientras esté el hombre del rostro empolvado, el pelo eléctrico y el manchón en la boca, no quedará duda de que está sonando la banda en pleno.

Colombia se prepara para recibir hoy a The Cure como la penúltima plaza en América Latina. Bienvenido Robert Smith, bienvenido The Cure a este reducto en el que no hay opción de pasar inadvertido.

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Viernes 19 de abril, a partir de las 5:00 p.m. Parque Metropolitano Simón Bolívar. Información y boletería: Tel.: 593 6300 y www.tuboleta.com.

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