Volvió ChocQuibTown

La agrupación chocoana presenta ‘El mismo’, una producción en la que intentan nuevas fusiones, reivindican a la población afro y hasta se le miden al uso del clarinete.

Tostao, Goyo y Slow Mike, miembros de ChocQuibTown, en Casa Ensayo, durante su charla con El Espectador. /Cristian Garavito

Llevan 15 años de trabajo como grupo y todavía no se creen el cuento. Ni sus triunfos en los Premios Grammy, ni los elogios de los genios de la industria, ni siquiera los aplausos que les prodigan sus fanáticos han logrado que ChocQuibTown pierda el norte desde hace década y media, cuando se fijó el objetivo de reivindicar los valores, los anhelos y las tradiciones de la población afrocolombiana. Un pregón que muy pronto se extendió por el país y contagió también a los afrodescendientes de otros rincones de América Latina.

Primero vinieron éxitos como Somos Pacífico, El bombo y De donde vengo yo. Ahora, mucho más maduros, pero con el mismo espíritu, letras pegajosas y pasión por la fusión de géneros están lanzando El mismo, una producción de 13 temas cuyo punto de lanza en los medios de comunicación fue la canción Cuando te veo, que de inmediato los catapultó a los primeros lugares.

El mismo es una producción llena de crítica social en la cual se cuestiona con agudeza esa costumbre de división de la población en grupos o clases sociales, en donde se señala a los menos favorecidos de ser responsables de flagelos como la inseguridad. “Acá siempre hay un culpable para todo y ese culpable resulta ser el mismo”, señala Tostao, al explicar la temática que pretenden desarrollar en su trabajo musical.

Pero El mismo no sólo está dotado de un potente contenido en su letra. Los arreglos de viento evocan el rock and roll y algunas variaciones del swing.

La producción del trabajo musical estuvo compartida una vez más por sus tres integrantes Goyo, Tostao y Slow Mike. Andrés Castro, productor premiado en los Grammys y los Billboard, y recordado en Colombia por sus trabajos con Carlos Vives, estuvo como productor invitado para este, el quinto cedé de estudio con material inédito de la banda.

En palabras de Castro, “este es un disco urbano, que tiene todas las partes del sentimiento urbano, tiene canciones románticas, que es lo novedoso dentro del mismo sonido urbano. Esa parte romántica urbana relata la historia que pueden tener ellos como personas, como pueblo y como país”.

En últimas, la producción se valió de todas las herramientas de la industria discográfica y las aprovechó para crear una narrativa de reivindicación contada con los ritmos del Pacífico y sin temor a la experimentación con otros aires gracias a la libertad propia del género urbano.

¿Cuál fue el secreto para lograrlo? Goyo no tiene dudas para responder: “Trabajamos con alegría, como una familia y con mucho profesionalismo. No trabajamos, nos divertimos”.

Y eso de trabajar como una familia también es literal en esta emblemática banda colombiana. Goyo y Tostao son pareja y este último es hermano de Slow Mike. De hecho, Saba, la hija de Goyo y Tostao, de apenas dos años de edad, es hoy una de las mayores distracciones del grupo, una de sus grandes alegrías, y la única razón por la cual se atreven a hacer una pausa durante una entrevista.

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