'Al otro lado de la montaña': En búsqueda del 'Realismo mágico'

El trabajo de Mariana Saffon y Daniela Camacho surge como un proyecto de tesis que se pregunta por las implicaciones que tiene el reconocimiento de una obra artística bajo el rótulo de 'realismo mágico'.

Mariana Saffon y Daniela Camacho. /Liz Durán

'Realismo mágico' es un concepto ambiguo en la idiosincrasia nacional, como lo reconoce Mariana Saffon, quien, junto a Daniela Camacho, se encargó de la dirección, producción y escritura de la historia que se plasma en el cortometraje ‘Al otro lado de la montaña’, participante del próximo Festival de Cine de Cartagena en la categoría ‘Nuevos creadores’.

El corto, pese a su realización bajo el auspicio de la Universidad Javeriana, con su unidad de medios audiovisuales (centro Ático), logró su divulgación, producción y preproducción gracias a un trabajo independiente, gracias a la construcción de redes de apoyo entre artistas dedicados a la realización audiovisual y las artes histriónicas.

En el equipo de trabajo, asociado al cortometraje de Camacho y Saffon, se encuentra Carlos Muñoz, un actor de reconocimiento nacional, tanto en las pantallas como en las tablas, cuya colaboración como narrador de la historia parte de su afinidad con la misma y el deseo de colaborar.

En el aspecto estético las realizadoras aseguran que un trabajo de calidad es producto del cuidado de cada uno de los elementos que convergen en la pantalla en todos los segmentos de una producción fílmica.

“No queríamos que nada fuera una decisión inmadura, habíamos estudiado para esto y quisimos que todo tuviera sentido en la historia, cada movimiento de plano, cada encuadre, cada color, cada elemento con una razón de ser”, afirmó Mariana Saffon, comunicadora enfatizada en realización audiovisual de la universidad Javeriana, a El Espectador.

Todas estas reflexiones respecto al cine confluyen en una cinta desarrollada bajo la influencia de la filmografía europea, particularmente, tomando las correspondencias entre personajes y espacios como una extensión de la narrativa de los individuos, como se desarrolla en el cine expresionista alemán; y en la “teatralidad” del cine francés de las últimas décadas, recordando películas como ‘Amelie’ (2001), del director Jean-Pierre Jeunet.

“No sé si era una cuestión de concepto o de adorno”, expresa Camacho frente a la sobreutilización mediática del término ‘realismo mágico’, una de las motivaciones para la exploración documental de seis meses que antecedió a la filmación del cortometraje.

El abordaje que se le da a este concepto, originado en la literatura de Gabriel García Márquez, parte de la visión de la niñez como un campo en el cual se cultivan los imaginarios arraigados en los padres, los cuales, son transmitidos de generación en generación a partir de la oralidad en los relatos.

“No se trata de hacer mundos imposibles pero si improbables, es la historia de una niña que vive alejada en una montaña porque su mamá se la lleva e inventa toda una mitología de los hombres como bestias que te arrancan el corazón y te dejan vacía”, comentó Camacho.
Según la realizadora, esta historia es una conjunción del planteamiento imaginativo ficcional del ‘realismo mágico’ sumado a una práctica cultural, propia del entorno colombiano, ecuación que define el concepto artístico que generó la curiosidad inicial de ambas directoras.

Aunque se evidencia en esta pieza una situación que proviene de la práctica cultural, desarrollada en múltiples episodios genealógicos y geográficos del país, el interés de las desarrolladoras no es la identificación directa de los personajes con un espacio demarcado simbólicamente y cargado de algún significado local que altere el desarrollo de la historia.

Este trazado de decisiones, función por naturaleza de los directores en el cine y, por lo tanto, parte del proceso de aprendizaje para quienes desean erigirse en esta labor, tiene como objetivo sumergir al público directamente en las subjetividades que se encarnan en la pantalla y dejar en cada espectador una duda, una reflexión sobre este mismo aprendizaje, enfocado al ámbito de la crianza de los más pequeños.

“Uno crece con esos conceptos y no se da cuenta cómo los ha interiorizado, queríamos exagerar totalmente eso y mostrarlo más desmenuzado, colocándolo en otro contexto que le de fuerza y permita reconocer las consecuencias de estas enseñanzas en el crecimiento de un niño”, explicita Mariana Saffon.
El Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (FICCI) 2014 es una de las vitrinas más llamativas para los nuevos artistas. En la categoría de cortometraje para nuevos creadores, se encuentra un mapeo de las nuevas tendencias y propuestas que marcarán el futuro de la creciente industria cinematográfica nacional.

Para la próxima edición fueron seleccionadas en total diez obras en la categoría de nuevos creadores, una selección rigurosa que contará con el juicio y veredicto final de Cynthia García Calvo, Diego Vega y Javier Mejía. En esta categoría, ‘Al otro lado de la montaña’ competirá con producciones de diversos orígenes artísticos, entre ellas dos obras argentinas, ejemplo de los múltiples abordajes e historias que sigue teniendo el cine como sustento para las ediciones venideras del festival y para los talentos por reconocer.


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